sábado 31 de octubre de 2009

LAS MONJAS DEL "SERVICIO DOMÉSTICO"

Se las llamaba así, antaño, porque se encargaban de poner en contacto a
las señoras que necesitaban sirvientas para sus casas con las jóvenes que
se ofrecían para esas labores y que acudían a sus conventos. La
congregación se llama, realmente, “Religiosas de María Inmaculada” y las
podemos encontrar en numerosas ciudades españolas y en varios países del
extranjero, sobre todo en países latinoamericanos. Su fundadora, la hoy
Santa Vicenta María, emprendió esta tarea después de no pocas pruebas
que hubo de pasar en su infancia y juventud. Era el apoyo a las jóvenes, a
las que recogía hasta encontrarles trabajo; era la defensa de la dignidad de
la mujer y la expresión de la caridad cristiana. Con el tiempo, muchas
cosas han ido cambiando, y la congregación continúa con esta labor de
buscar trabajo a las jóvenes y mujeres que a ellas acuden. Ahora, un
colectivo importante al que atienden es al de mujeres inmigrantes. Ellas se
encargan también de facilitarles vivienda o de impartirles cursos de
formación, lengua, cocina, etc.

Pero hay dos instituciones que existen en todas las casas que las
Religiosas tienen abiertas: el centro social del que ya he hablado y la
residencia de jóvenes estudiantes universitarias. En algunos lugares
cuentan también con escuelas de capacitación profesional. Y esto es lo que
hoy aportan a la sociedad allá donde se encuentran. Pero como en nuestro
querido país se ha conseguido que todo lo que suene a hecho religioso
huela a sospecha, pues también esto tiene su repercusión en la labor social
de la Iglesia. Intentamos siempre que el impacto sea el menor posible y
seguimos haciendo las cosas por amor de Dios. Pero hace un par de meses
escribía sobre los ataques que hoy está recibiendo la Iglesia en España; y
esos ataques continúan. Dos semanas atrás, asaltaron el jardín de una de
las casas de estas Religiosas y destrozaron todo lo que encontraron a su
paso: plantas, jardineras, cerámicas... Y es sólo por poner otro ejemplo,
porque cada día se multiplican de las formas más diversas todo tipo de
agravios y actitudes de intolerancia.

Al hecho al que quiero llegar es que el otro día leí en la prensa el
revuelo que se ha montado en Lugo porque las Religiosas de María
Inmaculada han decidido cerrar la casa que tienen en esa ciudad de
Galicia. Las causas para tomar esa decisión son complejas y no se reducen
sólo al funcionamiento de esa casa en particular, sino que tiene que ver
con la escasez de vocaciones, la organización de la propia congregación y
otros muchos factores que determinan que sea la casa de Lugo y no otra la
que haya de cerrarse. Pues la gente de Lugo, que valora lo que las
hermanas hacen en la residencia y en el centro social, se han soliviantado
y han expresado públicamente su disgusto por este cierre. Lo consideran
una pérdida que no pueden permitirse para su ciudad. Y tal es la alarma
social que ha generado, que ha provocado que la propia diócesis de Lugo
se haya comprometido a mantener en pie tanto en centro social como la
residencia de jóvenes que las monjas albergaban en su convento.

Todo esto es sólo un caso, un ejemplo de actualidad de esa relación
Iglesia-sociedad que en España se ha venido trabajando durante siglos y
que ahora, en una década, se quiere echar por tierra con el desprestigio,
la calumnia, el rechazo y el ataque moral y físico. Es necesario que las
personas que reconocen el bien social que la Iglesia hace en España lo
manifiesten públicamente y lo defiendan frente a los que intentan
imponer, incluso por la violencia, la idea de una Iglesia insensible a los
valores democráticos, de una Iglesia que goza de privilegios frente a la
ciudadanía, de una Iglesia cuya vigencia pertenece a épocas ya superadas
por nuestro país, de una Iglesia que intenta imponer sus leyes religiosas
por encima de las leyes civiles. Con mentiras y calumnias como éstas,
habrá que seguir cerrando colegios, comedores sociales, albergues de
transeúntes, centros de atención de cáritas, centros asistenciales,
hospitales, casas de apoyo a la mujer y un largo etcétera de obras que la
Iglesia mantiene estirando hasta el último céntimo que cae en sus manos
desde las aportaciones de los fieles y los cada vez más reducidos fondos
públicos de protección social. ¿Tendremos que darnos cuenta y
lamentarnos entonces? Ya ha sucedido en Lugo. Quienes lo pagan son los
pobres, las clases más desfavorecidas, y no los políticos ni los jefes de
redacción de los medios de comunicación, que son quienes alientan esos
discursos; o tampoco los jóvenes que, manipulados, atacan violentamente
iglesias, conventos, monjas o sacerdotes. Es necesario decir la verdad.
Todo el que calla se hace cómplice.

miércoles 30 de septiembre de 2009

SOBRE CRISIS Y MEDIDAS, SIERVOS Y AMOS

La impotencia de Zapatero y su Gobierno para afrontar la crisis en España es pantente y manifiesta. Lo patético es cómo quiere encaminar la salida, apretándonos más ya no el cinturón, sino la garganta a españoles e inmigrantes, clases medias y bajas.

Cuando no se quiso reconocer que había una crisis, no se pusieron manos a la obra para prevenirla; gastaron sus esfuerzos en que sus medios informativos no hablasen de crisis sino de “desaceleración” porque el crecimiento de nuestra econocmía bajaba más y más pero aún daba cifras positivas. Cuando la tendencia se invirtió, se empezó a reconocer una crisis que, según ellos, tendría menor impacto que en el resto de la zona euro. Cuando el empleo comenzó a destruirse al ritmo de 10.000 puestos díaros y los autónomos de pequeñas y medianas empresas tuvieron que cerrar en masa, el zapaterismo reaccionó con echar mano a las arcas del Estado y a la política del subsidio, pero medidas cero para la creación de empleo. La última etapa de este via crucis hasta el momento es la aplicación de la medida de subir los impuestos. Más concretamente, de castigar el consumo y el ahorro. ¿El ahorro es un instrumento que tienen las clases medias para prevenir el futuro más próximo y tratar de mantenerse en pie? Pues se castiga con una retención que pasa del 18 al 21%. ¿El consumo es la única arma contra de deflación del 1% en que nos encontramos para favorecer el empleo? Pues se castiga también subiendo dos puntos el IVA (del 16 al 18%) y gravando en otros 15 céntimos la gasolina, lo que hará subir los precios de las mercancías y de los abastos de hortalizas, carnes y pescados, al subir el coste de los transportes. Y podemos sentirnos satisfechos al ver a la ministra de economía reconocer en público que la presión va a recaer sobre las clases medias porque son las clases que conforman el grueso de las aportaciones tributarias en nuestro país. ¡Bravíssimo, ministra!

Mirando hacia adentro, pues hombre, no van a congelar el sueldo de los funcionarios porque eso está mal visto ya que fue lo primero que hizo el PP cuando tuvo que afrontar una situación económica mucho más leve que ésta. Deciden, entonces, que les subirán un 0,3. Pero como la deflación es del -1%, resulta, realmente, una subida de 1,3%. Ya he visto a dos funcionarios estos días frotándose las manos al ver cómo aumenta su poder adquisitivo: con precios más bajos, su sueldo sube. En la otra cara de la moneda, está la bajada de sueldos. Varios amigos míos que antes de pasar por el paro cobraban 1.200-1.300 euros, después de dejar las listas del inaem sólo han encontrado trabajo por 800 ó 900. Y eso el que ha logrado encontrarlo.

El pequeño ahorrador que tiene un plazo fijo o una simple cuenta en el banco, cuando recibe los intereses recibe también una retención del 18%, que ahora va a ser del 21%. Ajo y agua. Porque, por lo que me he enterado estos días, existen unos fondos casi “benéficos” para el Estado, creados por Felipe González, para ciertos ahorradores con la intención de que no sean evadidos de España, y cuyas plusvalías sólo están gravadas al 1%. Y ésos no los han tocado. ¿Quién tiene acceso a esos fondos? Pues parece ser que no todos, sino los que ponen hasta ciertas cantidades que están al alcance de muy pocos.

¿Y el Impuesto sobre la renta? A los del partido gobernante se les llena la boca hablando de solidaridad, de cobertura social, de que pague más el que más tiene, de que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley. Bueno, parece ser que se callan algunas excepciones. Porque, según me he enterado también últimamente, los Diputados y Senadores no pagan IRPF; es decir, sus sueldos están libres de impuestos. ¿Solidaridad? No sé, pero a ver si empiezan por ellos mismos y nos anuncian que van a pagar lo que les corresponda según el baremo que nos aplican a los demás, pues, además, todos o casi todos los miembros del Gobierno pertenecen al Congreso de los Diputados. Y yo me oigo muchas veces eso de que hay que predicar con el ejemplo. Pero no sólo yo, sino también los demás. Y los que están con responsabilidades públicas, con mayor razón.

Hablando de responsabilidades públicas y solidaridad. ¿Saben ustedes que los señores funcionarios de un Estado que posee un sistema de Seguridad Social público –defectible, pero público- paga anualmente a cada uno de ellos un seguro social privado en el que les entra desde una consulta, pasando por una receta, hasta cualquier estancia en clínicas privadas incluidas las intervenciones quirúrgicas? No sé cuánto le costará eso al Estado, pero teniendo en cuenta el grandísimo número de funcionarios de nuestro país y las tarifas enormes de las compañías aseguradoras, debe ser una millonada de euros. Para ellos no hay listas de espera, ni doce horas en urgencias, ni tres meses esperando una intervención o un año para que te vea un especialista o para que te hagan una resonancia magnética. El privilegio es notable, ¿no? Pues ¿por qué no lo eliminan y dedican su gasto al gasto social de verdad?

En la parte contraria están los grupos más desfavorecidos. Si pensamos que Rajoy es peor que Lepin en cuestión de xenofobia, Cáritas acaba de denunciar un proyecto de ley que ha preparado el Gobierno del que se extrae la idea de que parte de la culpa de la crisis actual es de los inmigrantes, por haber venido aquí a trabajar, rebaja su dignidad como personas y criminaliza a los ilegales. Más de cien asociaciones han firmado ya un manifiesto en contra de esa ley.

En fin, Pilarín. Que así están las cosas y así se las hemos contado. Podemos oír un millón de veces las palabras bienestar social y solidaridad, pero nuestros gobernantes, más bien al contrario, están dejando muy claro quiénes son en esta sociedad los siervos y quiénes son los amos. Patético.

viernes 31 de julio de 2009

Ataques a la Iglesia en España: Suenan sirenas de alarma

Los valores democráticos, ¿son realmente algo por lo que luchan nuestros líderes, o son palabras huecas para hacer más atractivos los discursos? ¿O es que cuando se les nombra se entienden como un derecho propio pero que se le puede negar al vecino? La Iglesia española viene denunciando actitudes totalitarias e intolerantes entre nuestros líderes políticos, no sólo, pero también contra ella. La descalificación, la infravaloración de la dignidad del rival, las acusaciones de antidemócratas, etc. son usuales en los debates políticos en el Parlamento y fuera de él. La burla, ridiculización e insultos hacia la Iglesia española porque se sitúa en contra, por ejemplo, de la nueva ley del aborto (ejerciendo su derecho democrático de hacer uso de la palabra, respetuosamente, y a expresar sus opiniones, así como el de instruir a sus fieles), son también abundantes. Después, los medios de comunicación y ciertos programas con ciertos invitados, unos más serenos que otros, hacen de altavoz de todas estas cosas, las exageran y las llevan a terrenos de enfrentamiento y de choque entre las partes, que terminan poniendo en ellos demasiada carga emocional. Y los resultados son los que en estos días están encendiendo las luces de alarma en nuestra sociedad democrática.

Ya no hace falta irnos a países musulmanes para ver cómo se persigue a los cristianos. En Vallecas, hace dos domingos, intentaron hacer explotar un templo, rociándolo con gasolina, cuando en su interior celebraban la misa unas cuatrocientas personas. El domingo pasado, en Pinto, lugar de nacimiento de Contador, el que ese mismo día se adjudicaba su segundo Tour de Francia, un sacerdote y un grupo de fieles fueron abucheados cuando se dirigían a su iglesia a celebrar la misa. Esa misma mañana, el domingo pasado, un grupo que dejaba su firma mediante pintadas, trató de impedir con violencia que se celebrara la misa en varias iglesias de Barcelona, lo que provocó una nota de prensa del Cardenal Arzobispo.

Las alarmas ya han sonado. Algo está pasando. Juzguemos con sensatez y con sentido democrático lo que está ocurriendo –contrario a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y a la libertad de culto que consagra la Constitución Española- y no dejemos que vaya a más. Sobre los que actúan violentamente, que sean detenidos y puestos a disposición del juez. Los que toman la palabra públicamente, que defiendan las libertades de todos y que no aticen el fuego del odio o de la venganza. No me gusta tener que decirlo, pero, ¿acaso no comenzaron así los hechos violentos contra la Iglesia española entre los años 1931 y 1936? Y terminaron con el incendio de templos, asesinatos de sacerdotes, ocupaciones de conventos y monasterios, violaciones de monjas, etc. Esta vez, la iglesia de Vallecas no ardió, pero cualquier otro dría puede arder cualquier otra iglesia y superar en número de víctimas los atentados más “exitosos” de las bandas terroristas en España. Y todo por ser cristianos... Aprendamos de la Historia y no dejemos que se repita al pie de la letra; de lo contrario, nos dirigimos hacia el abismo.

El Nuncio se nos va, y la casa, sin barrer

En fechas próximas. Monseñor Manuel Monteiro de Castro dejará la Nunciatura Apostólica en España porque el Papa le ha “ascendido” al secretariado de uno de los dicasterios en la Ciudad del Vaticano. Pero antes de fijar su residencia en la colina vaticana, el todavía Nuncio en España, vino a despedirse de la Virgen del Pilar, a Zaragoza, el pasado 26 de julio.

Unos siete años, aproximadamente, ha durado la tarea de Monteiro al frente de la Nunciatura en nuestro país. Y sus mayores éxitos no han sido los de la representación de la Sede Apostólica ante la Iglesia española, sino ante el Estado español. Una tarea más bien política que pastoral. En efecto, Manuel Monteiro ha tenido que apaciguar una y otra vez los ánimos encrespados de Zapatero y su Gobierno cada vez que la Iglesia española levantaba su voz contra alguna ley que preparaba el Parlamento. El punto álgido del hielo creado entre las instituciones del Estado y la Iglesia española se produjo en la campaña electoral de marzo de 2008 y el Presidente acabó cenando en la sede de la Nunciatura con Monteiro de Castro. Por otra parte, la política del Presidente del Gobierno, desde que accedió al mismo en 2004, ha sido la de ningunear a los obispos españoles (visitas de cortesía exceptuadas) y tratar los asuntos religiosos directamente con la Santa Sede. Ni que decir tiene que a Zapatero le gustaba más la Conferencia Episcopal presidida por Blázquez que la que preside Rouco, pero el primer viaje al extranjero como Presidente, tras el de obligado cumplimiento con Marruecos, fue para ver al Papa. En aquel momento no entendíamos bien su significado, pero más tarde se ha comprendido a la perfección. Zapatero no quiere relacionarse con los obispos españoles y los puentea hablando directamente con la Santa Sede. Y esto se lo ha facilitado en buena medida Manuel Monteiro.

En Aragón recordamos su tardanza en nombrar obispos cuando varias de sus diócesis estaban vacantes. Los que acabaron viniendo parecían más bien designación directa de Rouco que nacidos del pensamiento del Nuncio. Justo unos días antes de anunciar su traslado inminente, nombró al obispo de Teruel titular de Cartagena, con lo que vuelve a dejarnos otra diócesis vacante. Pero lo que no tiene nombre es que Monseñor Monteiro no haya logrado imponer la disciplina eclesiástica en Lérida, ordenando la inmediata restitución a la diócesis de Barbastro-Monzón de las 113 piezas de arte religioso que custodia la diócesis leridana, cumpliendo, así, las reiteradas sentencias de la Signatura Apostólica que, en una de ellas, llegó a poner una fecha límite al obispo de Lérida para que proceda a la devolución de los bienes. Sobre esto, recuero un artículo que Antonio García Cerrada publicó en “Heraldo de Aragón” poco antes de su muerte, en el que se dirigía a Monteiro y le decía:”Usted tiene la palabra, señor Nuncio”. Ciertamente no sabemos qué palabra tuvo y cuál no tuvo, pero el resultado es que no ha impuesto la disciplina eclesiástica sobre la sede leridana y que no ha resuelto diplomáticamente la disputa que lleva en este asunto la Generalitat catalana. Monteiro de Castro es más bien, para los aragoneses, un Nuncio para olvidar. Se tomó gran interés en el pabellón de la Santa Sede para la Expo, pero en los temas importantes, nos deja la casa sin barrer.

martes 7 de julio de 2009

El pobre de Jacko

A cinco días de la muerte inesperada de Michael Jackson, y ya ha vendido
después de muerto más discos que Elvis o que los Beatles. Me he decidido a
dedicarle esta columna a la estrella del pop por dos razones: una para rendirle
tributo por su genialidad; la otra, por la pena que me da en lo que se había
convertido y lo que ha rodeado la noticia de su muerte.

El ahora llamado “Rey del Pop” ha marcado un hito en la historia del género.
No bastaba con oírle, era necesario verle. Ver esos movimientos, ese baile, esa
coreografría, esa entrega en el escenario. El espectáculo no era sólo su voz, lo
era todo a la vez. Quizás por eso revolucionó el mundo de los videoclips.
Jackson ha marcado un antes y un después. Su paso por esta vida estuvo
rodeado de genialidad hasta que cayó víctima de sus propias extravagancias.
Recuerdo su paso –nunca mejor dicho- por mi ciudad, Zaragoza. No fui a ver su
concierto; ese ambiente estaba ya por entonces lejos de mis inquietudes. Pero,
como estuvo tres días en la capital aragonesa, y puesto que hizo varias salidas
a centros comerciales y hospitales, vi pasar su comitiva espectacular en la Plaza
Paraíso delante del Paraninfo universitario. Yo no pude verle, pues su coche
llevaba todas las lunas tintadas, pero tal vez me hubiera despeinado el flequillo,
en caso de tenerlo, por lo cerca que me pasó. Quizás a mí, él sí me viera. Y es
que estuvo al alcance de todo el mundo; complacía a sus fans y se dejaba
querer.

Sus extravagancias comenzaron cuando, de ser negro, quiso pasar a ser blanco.
Su cara empezó a deformarse, se llenó de atributos como su sombrero, sus
grandes gafas de sol, pero, sobre todo, su mascarilla de hipocondríaco que no
tenía pudor alguno en mostrar por dondequiera que fuera. Luego vino lo de sus
mujeres, lo de sus niños, la imagen del niño sacado fuera de la ventana ante un
grupo de fans... Después todo aquel desagradable episodio de las acusaciones
de pederastia (hoy es necesario recordar que fue absuelto de todas ellas). Ese
Jackson escondido, refugiado, que se ha pasado años sin trabajar, sin grabar,
sin aparecer en público y que ha convertido en deudas su millonaria fortuna.
Lo que nos han contado acerca de su muerte conmueve a compadecerle se
mire por donde se mire, a poco corazón que se tenga. Su autopsia revela a un
hombre de 50 años, completamente calvo, lleno de puntos de inyección por
todo el cuerpo y con un cóctel de medicamentos en su estómago. Parece ser
que sufría terribles dolores de espalda, que era adicto a los fármacos y que –
según un rumor sin confirmar- se estaba tratando un cáncer de piel.
Descartadas, en principio, las hipótesis de crimen o de suicidio, Jackson ha
dejado el cadáver de un hombre que vivía en soledad y que preparaba desde
hace tiempo su reaparición en los escenarios, concretamente en Londres,
durante 50 conciertos, en el verano de 2009. Los que le querían dicen que fue
la dureza de esos ensayos lo que le llevó a tomar una sobredosis de morfina
para calmar sus intensos malestares y dolores y para poder seguir adelante.
Había pasado ya su etapa esperpéntica y quería volver a los escenarios, al arte,
al trabajo. Tenía todo listo para reaparecer en dos semanas y trabajar
intensamente todo el verano. Quizás Michael no logró medir sus fuerzas. Quizás
quiso volver a entregarse tanto que no se dio cuenta que había pasado el
tiempo. Tal vez no supo calibrar que un cuerpo de 50 no aguanta lo mismo que
uno de 25, o no pudo interpretar que su débil corazón no podía más. Este
verano íbamos a recuperar a la gran estrella que fue, pero el destino le
guardaba una página con la que nadie, ni él, había contado.

Por la genialidad del artista, por la entrega al trabajo y al sacrificio, por la
superación de sí mismo, bravo, Michael. No le ha dado tiempo a demostrarlo,
pero las imágenes de sus últimos ensayos y su largo proyecto de apariciones en
el escenario delatan a un hombre caído que se quiso levantar. Eso es cosa
también de grandes hombres de este mundo. También en eso has dejado tu
huella, has dejado tu grandeza. Hasta siempre, Jacko.

jueves 14 de mayo de 2009

PDP: EL GOBIERNO MIENTE Y LO SABE

La píldora postcoital, también llamada Píldora del Día Después (PDD) sólo asegura su eficacia durante las 72 horas posteriores a las relaciones sexuales. Hace falta conocer el mecanismo con el que funciona para darse cuenta de esa lógica y de otras que conlleva su uso. La PDP es antiimplantatoria. Es decir, la fecundación se produce al final de las trompas de falopio; una vez ocurrida la fecundación, el embrión tardará unos tres o cuatro días en recorrer el resto de la trompa hasta llegar al útero. En el mismo momento de la fecundación, el organismo de la mujer envía mensajes a que su útero vaya preparándose para favorecer la implantación del embrión. Mientras, el embrión va duplicando y duplicando, una y otra vez, su número de células. Una vez en el útero materno, el embrión buscará un lugar donde acomodarse y donde evolucionar durante el embarazo. Pues bien, la PDP lo que hace es crear un clima desfavorable en el útero materno para que ese embrión no sea viable y sea expulsado al exterior por la vagina. Es decir, impide su implantación, por eso decimos que es una fórmula antiimplantatoria. Si cuando se toma, el embrión ya se ha implantado en el útero, resulta ineficaz.

¿Cuándo un método contraceptivo es considerado genéricamente como “anticonceptivo”? Pues la propia palabra lo dice: cuando lo que impide es la concepción; es decir, la fecundación. No es el caso de la PDP, pues ésta actúa sobre el embrión ya fecundado, ya en proceso de división y multiplicación celular, cuando ya está programado para formar el feto y la placenta. Es decir, impide su desarrollo simplemente porque lo expulsa. Los sistemas anticonceptivos suelen ser de barrera (cuando obstruyen el acceso a las trompas para evitar que se abra paso un espermatozoide, por ejemplo; o el conocido condón, cuya misión es evitar que el esperma sea depositado en la vagina) o anovulatorios (que impiden la ovulación en la mujer y por tanto no hay nada que fecundar). En efecto, estos sistemas, aunque no son seguros al cien por cien ninguno de ellos, están pensados para evitar la fecundación. La PDP crea un clima irrespirable en el útero materno para que el blastocito no pueda anidar y sea expulsado. Se trata, por tanto, de un sistema abortivo y nunca anticonceptivo.

¿En todos los casos en los que se emplea la PDP se produce un aborto? Hombre, sería tanto como decir que en cada relación sexual se ha producido la fecundación. Si no ha habido fecundación, la PDP no tiene ningún efecto en este sentido, pero si la ha habido, su misión es expulsar el embrión. Según lo cual, podemos afirmar que no en todos los casos en que se administra la PDP se produce un aborto, pero que la PDP es potencialmente abortiva, pues siempre que ha habido fecundación puede producir un aborto. Y esto lo aseguran y corroboran todos los profesionales sanitarios y cualquier persona que, mediante la bioética u otras disciplinas, haya estudiado el tema.

Cuando la ministra de Sanidad afirma ante los medios de comunicación, en rueda de prensa oficial, que la PDP es anticonceptiva y no abortiva, está mintiendo a sabiendas. O nos trata a todos como a tontos o espera manipular el máximo de conciencias, que, según su explicación, ya pueden estar tranquilas si hacen uso de la PDP. Estamos ante un caso más en los que el Gobierno de Zapatero abre paso a sus despropósitos basándose en la mentira y el engaño. Y todo para justificar que se pueda dispensar en farmacias, sin receta, incluso a menores. Algunos consejeros de comunidades autónomas ya han pedido también que sea gratuita. Nos encontramos en algunas acciones de gobierno que van a hacer un profundo daño a la sociedad (como también la ley de plazos para el aborto). El tiempo juzgará y pondrá a cada uno en su lugar, pero lo malo es que, mientras tanto, el daño que se ha hecho ya no tendrá ningún remedio. Estas cosas nos restan credibilidad como Estado de Derecho y ponen en duda la justicia de las acciones de quienes nos gobiernan. Y todo, en nombre del progreso. ¿Sabrán ellos qué es progreso? El auténtico progreso se abre paso con la verdad; si emplea el engaño, se convierte en otra cosa.

viernes 1 de mayo de 2009

El Parlamento español reprueba a Benedicto XVI

Esperpéntico. Es el calificativo más acertado que encuentro para definir el hecho de que la mesa del Congreso de los Diputados (la Cámara Baja del Parlamento Español) haya admitido una proposición no de ley para reprobar a Benedicto XVI por sus palabras sobre el SIDA en la rueda de prensa que dio durante su vuelo a África en su reciente visita al continente negro. Ya el Parlamento belga se adelantó en reprobar al Papa. Ahora, España, quiere seguir su estela y deberá votar en el Parlamento tal moción, que fue presentada por un partido catalanista y votada a favor por diputados de todos los partidos de la mesa del Congreso. ¿Quieren que les diga a qué me recuerda esto? Pues, sencillamente, me recuerda al alboroto que en su día montara el sr. Alfonso Guerra, cuando, siendo Vicepresidente del Gobierno de González, pretendió que la Conferencia Episcopal Española “corrigiera” sus catecismos para retirar el aborto de las listas de crímenes contra el hombre. Ahora resulta que son ellos los que quieren definir cuál debe y cuál no debe ser la enseñanza de la Iglesia y los contenidos del Evangelio y de la moral cristiana. Eso sí, respaldados por sus votos y sus mayorías, pero demuestran que no les gustan los pensamientos plurales y pretenden imponer un pensamiento unívoco mientras acusan de totalitario al que disiente de sus planteamientos.

¿Quiénes son los Parlamentos para decidir cuándo vale y cuándo no vale la palabra del Papa? ¿Acaso alguien les ha nombrado jueces de tal función? Bien nos recuerda el refranero castellano aquello de “zapatero, a tus zapatos”. Pero, claro, quien no haya leído las declaraciones del Pontífice, podrán haberse hecho la idea falsa y manipulada que –una vez más- nos transmitieron los medios de comunicación españoles, que en su mayoría sabemos en manos de quién están. Así que reproduzco aquí literalmente los tres párrafos que Benedicto dedicó al tema del SIDA cuando fue preguntado en su rueda de prensa:

· No se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema
· La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humano que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren.
· La realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el Sida es precisamente la Iglesia Católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el Sida, en los Camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos...

Si se leen bien estas palabras, lo que hace en ellas el Papa es ir más allá del reparto de preservativos y de campañas con eslóganes publicitarios. El Papa pide un compromiso más hondo que abarque la educación sexual y la atención a los ya enfermos, tal como hacen las instituciones de la Iglesia. Es más, ni siquiera dice “no” al preservativo, sino “no sólo” al preservativo. No es lo mismo. Hay que reconocer dos cosas con respecto al reparto del látex, que es un gran negocio de intereses económicos y que no compromete a la sociedad en el tema. Se reparten y ya está hecho todo lo que podíamos hacer. Ésta viene siendo, más o menos, la práctica más normal. Su Santidad intenta implicar a la sociedad a un nivel más profundo y hacer un análisis menos simplista del tema. Educación y atención son actitudes difíciles de reprobar cuando se considera la dignidad del ser humano como tal y cuando está acorde con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Por cierto, en cuanto a lo que la Iglesia propone acerca de la educación sexual, no anda lejos de una campaña que lanzó el Gobierno ugandés por los años 80. Edward Green, director del Proyecto de Investigación de Prevención del Sida, de Harvard, y experto, por tanto en esta materia, recuerda y defiende como único modelo eficaz que haya quedado demostrado hasta el momento, aquella campaña: “Quédate con tu pareja o sé fiel”. Allí donde las campañas se han centrado en la abstinencia y la fidelidad, las estadísticas hablan por sí solas: en el año 1991 la población estaba infectada en un 15%, 10 años después esa proporción se redujo al 4% y en los últimos 20 años Uganda es la única nación que ha reducido el Sida en un 75%, hecho reconocido por Naciones Unidas. No parece andar tan lejos, pues, el Papa de lo que se va revelando como una verdad y se aleja de los convencionalismos acusatorios.
El Papa Ratzinger, siendo un hombre humilde e intelectualmente mejor preparado que cualquier otro dirigente, está siendo vapuleado y zarandeado por los poderosos como nunca. Primero fue Ratisbona; más tarde, le negaron dar una conferencia en una universidad romana de fundación pontificia; ahora, las reprobaciones de los Parlamentos belga y español. Y todo, en nombre de los “pluralismos” y las “democracias”. Acontecimientos como estos demuestran, una vez más, que la peor crisis que tenemos encima no es sólo económica, sino, sobre todo, de valores, de conciencia, de moral y de sensatez. Aun siendo para los cristianos el Sumo Pontífice, todos sabemos y reconocemos que no existe solamente una manera cristiana de ver las cosas. Existen también otros puntos de vista; puntos que analizamos y respetamos, buscando en ellos, a menudo, las zonas de encuentro. Otros, sin embargo, imponen sus puntos de vista con intolerancia y reprobaciones. Un primer ministro europeo, con gran dosis de cinismo, les dice a quienes acaban de ver derrumbadas sus casas a causa de un terremoto y están alojados en tiendas de lona, que se lo tomen como unos días de camping; y no pasa nada. El mismo ínclito señor, alardeando de sexismo puro y duro, presenta una lista de vedettes sin ninguna experiencia política para las elecciones europeas, y tampoco pasa nada. Pero habla el Papa, y dan caña a diestro y siniestro. Son los cinco pies del gato o el mundo al revés. Menuda crisis.

domingo 5 de abril de 2009

Aborto, Semana Santa y Cofradías

Hace ahora justo un año que el partido en el Gobierno revalidó su victoria en unas elecciones
generales, a las que concurrió con un programa electoral que contenía la reforma por ampliación
de la actual ley sobre el aborto que lleva en vigor más de 20 años, que es considerada por la
izquierda como “restrictiva” pero que supone, en la realidad, un coladero ateniéndose al supuesto
de que peligre la salud psíquica de la madre. De hecho, en los últimos meses han salido a la
luz casos aterradores de clínicas que convertían el aborto en una orgía de sangre hecha a su
medida. El Gobierno encargó un estudio a una comisión de expertos pro-aborto para estudiar
los términos en los que se puede proponer la nueva ley, y la peculiar ministra Aído ha ido dando
informaciones a retazos sobre el trabajo de la comisión, destacando sobre todo dos aspectos:
que será una ley de plazos de hasta 22 semanas (cinco meses y medio legales para abortar) y
que una menor de 16 años pueda tomar la decisión de abortar por sí misma sin el consentimiento
ni la información a los padres. La Conferencia Episcopal Española ha lanzado una campaña a
favor de la vida en la que se compara la protección que se brinda a la reproducción del lince
ibérico y la desprotección de la reproducción human; campaña que, por cierto, ha molestado
bastante al Ejecutivo de Zapatero. Y, para su colmo, ahora llega la Semana Santa y las cofradías
de algunas ciudades deciden salir con lazos blancos en las procesiones de este año para
llamar la atención sobre la defensa de la vida y en contra de la nueva ley del aborto. Ante esta
situación, el Gobierno ha pedido a las cofradías que no mezclen política y religión. Y hasta aquí,
la exposición objetiva de la situación. Paso ahora a analizarla y a dar mi opinión al respecto.

El tema del aborto resulta siempre polémico porque choca con la ética y afecta a los derechos y
libertades de las personas, pero enfrentándolos. Cuando el PSOE lo aprobó, lo hizo en contra
de ciertas corrientes dentro de su mismo partido que no eran partidarios del aborto. Es cierto,
como ahora le recuerdan al PP los zapateristas, que el partido de la derecha mantuvo la ley que
había vigente los ocho años que gobernó y que es la misma que ahora se quiere sustituir o reformar.
De hecho, muchos colectivos sensibles a este tema no le perdonan al Gobierno de Aznar
que no la derogase cuando tenía mayoría absoluta. Pero es que no la tocó. Y ya sabemos
que hay cosas que es mejor no tocarlas porque si se remueven, huelen. Y hay una especial sensibilidad
en las comunidades cristianas hacia este tema. Muchos de los españoles nos avergonzamos
de contar entre nuestras leyes, en un estado de derecho, con una ley que penaliza la
vida de los que van a nacer y la manipulación de embriones humanos. Pero se da la circunstancia
de que esa sensibilidad ha ido creciendo en estos veinte años. Y que ha avanzado muchísimo
el campo de la bioética, y que los antiabortistas, creyentes o no, se han ido organizando y
han creado los movimientos pro-vida. Y que celebran congresos y simposios, y que reúnen a
especialistas a nivel mundial y profundizan en el tema de la vida humana y sus fases de desarrollo,
desde el punto de vista médico, pero también filosófico, ético y religioso. Porque el tema
del aborto invade otros campos que se salen del campo de la política. Lo que hay en la calle en
estos momentos es un debate social en toda regla con respecto a este tema. Y nuestro Gobierno
no puede pretender acotar su área de discusión o de manifestación.

Llega la Semana Santa y las cofradías salen a la calle con sus desfiles procesionales. Al menos
en la teoría, aunque también en su mayoría, son asociaciones públicas de fieles cristianos. Y a
los cristianos nos preocupa este tema, no ya como política, sino como ética y religión. Porque
también compete a estos campos. Y si las cofradías quieren manifestar su preocupación con un
lazo blanco, están en su derecho. Pueden optar por no hacerlo, pero eso es decisión de cada
una de ellas. Seguro que entre las cofradías hay partidarios del aborto lo mismo que en el PSOE
hay militantes pro-vida. El que se vea representado por su cofradía, seguirá en ella, y el que no
se sienta representado, se irá. Pues lo mismo es aplicable para el partido en el Gobierno. El
tema de aborto es un tema capital. El que no esté de acuerdo con él se contradice si tiene su
carné de ese partido; sería mejor que dejara lo uno o lo otro. Pero la cuestión de las procesiones,
como la de la Semana Santa, como la de las cofradías, es también un ejercicio de libertad.
En una democracia madura no se puede hacer demagogia barata diciendo que la Iglesia no debe
de dar su opinión sobre temas de política ni se debe intentar reprimir la libertad de expresión
en nombre de una malentendida separación Iglesia-Estado. Tendríamos que recordarle a alguien
que los creyentes no somos ciudadanos de segunda, y que todos tenemos el mismo derecho
a hablar y criticar a nuestros gobernantes y legisladores. La aceptación de ese presupuesto
es inherente al cargo, o a la mera presentación en una lista electoral.

lunes 19 de enero de 2009

LOS AUTOBUSES ATEOS

Quien no viva en España, posiblemente no se habrá enterado, pero aquí hay cierta polémica acerca de una campaña publicitaria que dura quince días y que consiste en que varios autobuses de Barcelona pasean por la ciudad unos carteles en los que se lee algo así como: “POSIBLEMENTE, DIOS NO EXISTA. RELÁJATE Y GOZA DE LA VIDA”. La campaña la ha contratado una asociación de ateos de Cataluña, que han abierto una suscripción popular y que parece ser llevan recaudados unos siete mil euros hasta el momento. Esta misma campaña han tratado de llevarla a otras ciudades españolas, pero en Zaragoza, por ejemplo, la empresa de los autobuses urbanos se ha negado a tal posibilidad porque en sus estatutos se prohibe que sus vehículos luzcan publicidad religiosa o política.

Primeramente, decir que no me parece tan extraño ni reprobable que alguien quiera difundir sus ideas y que si para hacerlo tiene que pagar, pues que pague. Es una norma plural en una sociedad plural y democrática. Lo mismo que los cristianos podemos hacer campañas publicitarias u ocupar la calle con procesiones, romerías y otras manifestaciones religiosas, los que piensan diferente –digo yo- están en el mismo derecho. Sólo empieza a oler a chamusquina cuando en el momento político presente se habla tanto de la laicidad, del laicismo y cuando el Gobierno ha anunciado que prepara una reforma de la Ley de Libertad Religiosa (para echarse a temblar porque si la quiere reformar será para restringirla, evidentemente). Y con ese ambiente que se nos ha ido creando de que lo religioso pertenece exclusivamente al ámbito de lo privado y se pretende sacar al cristianismo de la escena pública, pues hombre, a lo mejor la cosa viene más dirigida de lo que aparenta ser. Y no acuso, sólo apunto a la teoría de la posibilidad. Si no, ¿por qué resulta que ahora se asocian los ateos?

El eslogan no deja de ser chocante, sobre todo por dos cosas: por su falta de contundencia y por la visión que da de la vida según las creencias religiosas. Digo que no es contundente ni agresivo, pues dice que “posiblemente, Dios no existe”. No lo afirma, sólo afirma la posibilidad de que no exista. Incluso me atrevo a decir que deja abierta, igualmente, la posibilidad de su existencia. Si se quiere decir que Dios no existe, pues se dice; pero no se llega a decir. Curioso cuando menos. La segunda cuestión me parece un poco más dolorosa, pero se desmiente por la propia experiencia de los ateos. Por lo visto, para quienes han lanzado esta campaña, las creencias religiosas le amargan a uno la vida, o, por lo menos, le impiden gozar de ella. Los evangélicos, que han entrado de lleno al trapo y han organizado una contracampaña, han puesto en sus autobuses “DISFRUTA DE LA VIDA EN CRISTO”. Claro, se trata de otra forma de disfrutar de la vida, pero el creyente no se siente amargado por su fe, más bien, encuentra en su fe las respuestas a las que el ateo no puede jamás responder. Ante la muerte de un ser querido, de un ser cercano, ante un accidente que ha segado la vida de un joven, ante enfermedad repentina e incurable que uno mismo se entera que está padeciendo, cuántos ateos o agnósticos nos han dicho a los creyentes que envidian nuestra fe en esos momentos. Para ellos son acontecimientos muy dolorosos que carecen de sentido y de una respuesta positiva; para un creyente es un acontecimiento igualmente doloroso y desgarrador, pero con un sentido, con un significado que sólo la fe en Dios puede darle. ¿Quién se relaja entonces y disfruta de la vida?

Resumiendo, no me escandalizo por la campaña, pero me parece que tiene bastante de farsa. Mientras ellos recogen dinero para empapelar autobuses, los cristianos lo damos para compartirlo con los pobres y para ayudar a los necesitados. Para eso nos asociamos, entre otras cosas. Y estoy encantado con que la empresa TUZSA no pueda lucirlos en sus laterales.

sábado 27 de diciembre de 2008

PREGÓN DE NAVIDAD 2008

Convocad, reunid al pueblo,
decid a todo el mundo que acuda,
que venga a oír
lo que tengo que deciros.

De parte de Dios, de vuestro Creador,
de parte del Padre de toda la humanidad,
de parte del que es Eterno y os quiere dar la eternidad,
deciros que OS AMA CON LOCURA,
SIN CONDICIONES,
QUE OS AMA CON SUMA TERNURA.

Me encarga que os lo diga a gritos
porque a veces parece que no os enteráis.
QUE NO LE RESULTAIS INDIFERENTES,
QUE NO SE DESENTIENDE DE VOSOTROS,
QUE VA A HACER ALGO QUE RESULTA IMPENSABLE
PARA DEMOSTRAROS SU AMOR:
ACABA DE HACERSE UNO DE VOSOTROS.
AHORA ES UN NIÑO INDEFENSO EN UN ESTABLO NACIDO,
EN LO MÁS HUMILDE DEL MUNDO, EN BELÉN,
DE UN JOVEN MATRIMONIO: MARÍA Y JOSÉ DE NAZARET.

PERO QUE LO QUE ALLÍ HA OCURRIDO,
ACABA DE OCURRIR TAMBIÉN EN VOSOTROS,
EN VUESTROS HOGARES, EN VUESTRAS CIUDADES…

QUE CADA NAVIDAD DIOS VIENE DE NUEVO,
NO RECUERDA LAS ANTERIORES NI LA PRIMERA;
CADA NAVIDAD ES UN NUEVO NACIMIENTO DE JESÚS,
QUE, DE PARTE DE DIOS,
NOS VIENE BUSCANDO A CADA UNO
PARA LLENARNOS DE BENDICIONES CON SU PRESENCIA,
PARA RECORDARNOS CUÁNTO DIOS NOS AMA,
PARA LIBERARNOS DE NUESTRAS CADENAS,
PARA ABRIR NUESTROS OJOS CIEGOS,
PARA ILUMINAR CON SU LUZ NUESTRA VIDA.

HOY, EN TU CORAZÓN, EN TU CASA, EN TU CIUDAD,
OS HA NACIDO UN SALVADOR, EL MESÍAS, EL SEÑOR.
ENCONTRARÉIS UN NIÑO
ENVUELTO EN PAÑALES
Y ACOSTADO EN UN PESEBRE.
ÉSA SERÁ LA SEÑAL.

SI TE ABRES A ÉL, ÉL TE LLENARÁ DE SU LUZ,
SOLTARÁ TUS CADENAS,
TE HARÁ LIBRE.
SI TE ABRES A ÉL, NO TEMERÁS A LA MUERTE,
RECIBIRÁS UNA FUERZA ESPECIAL PARA EL DOLOR,
SENTIRÁS UNA ALEGRÍA NUNCA ANTES CONOCIDA,
SERÁS EL MÁS FELIZ DE LA TIERRA.

GLORIA A DIOS EN EL CIELO
Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES
PORQUE DIOS LOS AMA INMENSAMENTE.
PARA TODOS, ¡FELIZ NAVIDAD!

lunes 24 de noviembre de 2008

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE ELECTO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA


Excelentísimo señor:
Es de obligado cumplimiento comenzar esta carta dirigiéndole a usted la más sincera felicitación por su victoria electoral tras su largo camino hacia la Presidencia de su país. Usted sabe bien qué significado tiene que un ser humano de raza negra ocupe por vez primera la Casa Blanca. Años de luchas, de discursos, de palabras huecas, de desprecios y asesinatos parece ahora, por vez primera, que no han sido en vano. Y usted es el primero en disfrutarlo. Piense en el tributo que debe a los que antes han caído hasta llegar a este momento. En segundo lugar, usted sabe, señor Presidente, que el cargo de la Presidencia de su país extiende su influencia en todas las áreas de prácticamente todo el mundo. La llegada de su persona a tan alta responsabilidad ha generado una ola de esperanza en el mundo. La era de su antecesor estaba ya reclamando ideas nuevas, un trato humanitario nuevo, unos planteamientos nuevos de relacionarse América con el resto del mundo. Ha llegado en el momento oportuno, pero ha llegado con usted. Esa ventana de esperanza no se habría abierto en el mundo de haber ganado el candidato opositor. Sería bueno que usted fuera consciente de esto. Porque es de usted, del Presidente Obama en persona, de quien se espera ese nuevo estilo. Y qué largo se va a hacer hasta el 20 de enero, que aún está tan lejos en el calendario. Porque hay muchos asuntos que corren prisa, que se hacen urgentes, que no pueden esperar. Seguro que usted conoce muchos más, pero yo, mirando desde España y pensando desde España, me fijaría en unos cuantos.

Guantánamo. Cierre ya Guantánamo y respete el Derecho Internacional. Cuba. Fidel ya no gobierna, acometa una nueva relación con la isla de reconocimiento mutuo, de compromiso con la democracia por parte de sus autoridades, pero que ayude a paliar la miseria de la que, los Estados Unidos, por su posición, tienen también su parte de responsabilidad. Ambas son cuestiones de Derechos Humanos fundamentales.

Oriente Medio. Estrepitoso fracaso el del sr. Bush, que quería dejarlo “resuelto” a su manera para presentarlo como su logro estrella en la campaña electoral. Y ¿sabe por qué no lo ha conseguido? Porque no ha tratado a ambas partes por igual. No se puede hacer doblar la rodilla del hermano pobre ante el hermano rico. Hay que considerarlos iguales y exigirles a ambos los mismos derechos y los mismos deberes. Cese del terrorismo, por supuesto, pero creación de un estado Palestino libre e independiente ya, sin muros ni pasos vigilados que humillan cada hora al todo el pueblo palestino. Quizá ese día cese el terrorismo en la zona.

Lo mismo pasa con el terrorismo internacional. Que USA abandone su tradicional prepotencia para con terceros países, abogue por el verdadero respeto a las diferentes culturas, hable con sus representantes de igual a igual y deje de sentirse el policía del mundo. No es verdad que combatiendo en Irak y en Afganistán se está asegurando la libertad en su país y en la zona de Europa. Retirada de Afganistán y de Irak cuanto antes sea posible. El mundo tiene sus organismos internacionales para controlar la actuación abusiva de países y para asegurar, en medio de lo posible, el entendimiento y la paz. Pero volvemos a lo de antes: tiene que ser entre iguales. Que EE. UU. y los otros países que lo poseen abandonen su derecho al veto en Naciones Unidas para que todos los países de la tierra cuenten, en verdad, lo mismo y no haya agravios comparativos. Que todos los países de la ONU tengan la misma capacidad para formar parte, de forma rotatoria, de su Consejo de Seguridad. La fórmula actual consagra los países de primera, de segunda y de tercera categoría. Usted puede promover esa reforma y, de paso, es posible que empiece a sentar las bases para acabar con el terrorismo internacional tan temido por todos y que tanto ha castigado a EE. UU, España y el Reino Unido, por ejemplo.

Hay una guerra en la que usted debería implicarse, e, incluso, abanderar. Es la guerra contra el hambre. Que un hombre negro, de ascendientes africanos, ocupe la Casa Blanca, debería ser la garantía de acabar con el hambre, según el objetivo prefijado para el 2015. Aunque sería igualmente posible acabar con él en el 2009, así que no veo por qué esperar seis años más. África está siendo esquilmada, sobreexplotada, arrasada y su gente abandonada por las multinacionales de siempre y por las economías llamadas emergentes (China e India, principalmente). Así es que los pasos previos para acabar con el hambre en África dentro de seis años no parece que apunten por ahí. Usted puede hacer mucho y debe hacerlo por la dignidad de los seres humanos en África.

Seguro que habría mucho más de que hablar, pero estas cuestiones me parecen todas apremiantes. Algunas llevarán más tiempo que otras a la hora de trabajar por conseguirlas. Peo creo que estaría bien un gesto de buena voluntad, un golpe de efecto en los primeros días tras su toma de posesión. Me atrevería a proponerle lo que tiene más cerca y menos complicado: Guantánamo y Cuba. En la primera semana de su mandato, este cambio de timón confirmaría la puerta abierta a la esperanza en tantos países y personas del mundo que ha despertado su elección. Ojalá que no haya que decir un día que fue un Presidente más. Ah, y para terminar, algo que le vendrá bien: no escatime medios a favor de su seguridad personal.

Atentamente.
Juan Segura Ferrer



martes 30 de septiembre de 2008

CRISIS, INMIGRACIÓN Y HUMANISMO CRISTIANO

Nos encontramos en unos momentos difíciles económica y socialmente
hablando. Según casi todos los analistas, la crisis económica podría durar
hasta tres años. Ya estamos viendo a qué velocidad se destruyen puestos de
trabajo. La cosa empezó con el sector de la construcción, pero ahora está ya
en la industria; las malas cosechas del final de la temporada han hecho
extensiva la pérdida de empleo también al sector primario, con el descenso que
conlleva en el índice de temporeros que recogen la uva y los últimos frutos de
la temporada estival.

Mientras las afiliaciones a la Seguridad Social decrecen y las cotizaciones de
los trabajadores se reducen proporcionalmente, aumenta el número de parados
y se prepara un momento difícil de convulsión social. Y en este mare magnum
del desempleo, hay ciertos grupos verdaderamente más vulnerables. Uno de
ellos es, sin duda, el de los inmigrantes. Tanto es así que la primera medida
que adoptó el Gobierno español para contrarrestar la crisis fue favorecer el
regreso de inmigrantes a sus países de origen. Pero, en muchos casos, la
crisis llueve sobre mojado. Y esto es así porque no hace sino agravar una crisis
que, para muchos, había comenzado ya tiempo antes ya que fueron los
primeros que perdieron su empleo. Y ahora se encuentran sin el trabajo y sin el
derecho al paro porque ya lo han agotado. Me refiero a miles de trabajadores
inmigrantes que son mano de obra no cualificada y vagan entre las
subcontratas y las empresas de trabajo temporal (ETT) con contratos de una
semana o de quince días. Y es que –no nos engañemos- no hay igualdad de
oportunidades para todos. Entre dos aspirantes a un mismo empleo, uno
nacional y otro extranjero, el inmigrante tiene todas las de perder. Nadie
confiesa ser racista, pero muchas veces se actúa con un racismo no declarado
aunque camuflado detrás de nuestros actos.

Seguro que muchas personas verán justificable que el extranjero no goce de
las mismas oportunidades que un trabajador nacional en paro. Mucha gente
piensa que “son antes los de aquí”. Y muchas personas sucumben a la lógica
del planteamiento. Pero se trata, en sí, de una idea que encierra una gran
perversión. Es tanto como decir que hay personas de primera y de segunda
categoría; que hay ciudadanos que merecen trabajar por encima de otros; que
todos no tenemos los mismos derechos porque todos no somos iguales; que
unos tienen derecho al menú y los otros, a las sobras; que preferimos un tipo
de personas sobre otras. Es, por tanto, una idea que consagra una
discriminación injusta que no considera iguales a todos los seres humanos.
El humanismo cristiano nos ayuda a centrar el tema. Éste considera a cada
ser humano un hijo de Dios, con la misma dignidad que todos sus semejantes.
La palabra “semejantes” expresa ya ese contenido de igualdad. Dios no
prefiere a unos hijos sobre otros; sí el amor humano, pero no el de Dios, que
nos considera a todos con el mismo amor porque Él mismo es el amor perfecto.

San Pablo escribe que, desde la fe en Jesús, ya no hay distinción entre
nacionalidades o entre razas: “Todos sois uno en Cristo Jesús”. Y escribe una
carta a Filemón en la que le devuelve a Onésimo, esclavo que le había
prestado a su servicio, en la que le pide que ya no lo considere como tal, sino
“como un hermano muy querido” (Fil 16). Eso tratándose de un esclavo, no de
un “semejante”. Por otra parte, si alguna preferencia tiene Dios por sus hijos es
por los más débiles e indefensos. La Iglesia, en su acción, ha tenido siempre
presente esa opción preferencial por los más pobres. Y el colectivo inmigrante
no cuenta ni con las personas ni con los recursos de apoyo con los que puede
contar un nacional. Así que sería deseable que ningún cristiano hiciera alarde
de pensar que los españoles tenemos preferencia sobre los inmigrantes para el
empelo y las oportunidades.