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viernes, 13 de octubre de 2017

NO BOICOT A PRODUCTOS CATALANES


Mapa de Cataluña


Es obvio que no soy un experto en economía y quienes me conocen lo saben, pero me parece urgente detener el boicot a los productos catalanes que muchos han puesto en marcha este mes de octubre como protesta contra los independentistas. Creo que hay dos razones poderosas para ello. La primera es que estamos viendo cómo más de quinientas empresas han abandonado Cataluña en menos de quince días. Está claro que se está empobreciendo a Cataluña a causa del desafío independentista al Estado español. Pero se empobrece toda Cataluña; también esa mitad de la sociedad que no comulga con las autoridades de su Comunidad y que bastante tienen ya con soportar la presión que estas han ejercido durante décadas sobre ella. Además de soportar la falta de libertad, el adoctrinamiento, la mentira permanente y el acoso, el ninguneo y la marginación, ahora se ven más pobres que hace un mes. Quizás a corto plazo no lo parezca tanto, pero a medio y largo plazo, esa fuga de empresas es tejido productivo perdido, es desempleo, es pobreza; y no nos engañemos: la empresa que ya se ha ido, no volverá en muchísimo tiempo, los bancos incluidos. La primera razón, me parece urgente, por pura solidaridad con los hermanos catalanes, que ya llevan bastante encima como para echar mayores cargas sobre ellos.

   La segunda razón es de tipo pragmático. Cataluña seguirá en España sí o sí. ¿Alguien cree que si Cataluña entra en recesión, eso al resto de España no le va a afectar? La economía catalana supone el 19% de la economía española. Cataluña y España no son dos compartimentos estancos; lo que pasa en una repercute en la otra. Ya hemos podido constatar que las agencias internacionales rebajan la nota de la deuda catalana y que en toda España baja la bolsa , sube la prima de riesgo y desciende el consumo. A España le sale ahora más caro financiarse que hace un mes.Ya hemos podido constatar, igualmente, que las previsiones de crecimiento para toda España han sido revisadas a la baja. Si se salva Cataluña, nos salvamos todos, pero si Cataluña se hunde, nos hundimos todos con ella. ¿Y saben por qué? Porque Cataluña es y seguirá siendo España, así de sencillo y de simple. A quienes leáis esto os pido que no secundéis la iniciativa de boicot a los productos de Cataluña; seguid vuestra vida normal y comprad lo mismo que venís comprando y consumiendo durante todo este año 2017. Y pasadlo a vuestros amigos y conocidos. Conviene frenar ese boicot.  

domingo, 8 de octubre de 2017

CRÓNICA DE AQUELLA SEMANA DE OCTUBRE (de 2017)

Barcelona, desbordada por un millón de personas en una de las
mayores manifestaciones de su historia. Foto agencia EFE.
   Algunas personas creyeron que, por pertenecer a un territorio, eran mejores que otras, que son menos dignas porque no pertenecen a su territorio. Y entonces empezaron a odiarlas, a crear mentiras a su medida, a inventarse una historia falsa que les complacía más que la historia real porque los exaltaba sobre las demás personas, y les enseñaron a los niños esa otra historia, y les enseñaron a creerse mejores que los demás, a los que tacharon de opresores, y a odiarlos. Y los odiaron tanto, que quisieron separarse de ellos sin contar con ellos. Y buscaron el reconocimiento de los del mundo de fuera, pero los del mundo de fuera les hicieron ver que ellos mismos son parte de esa realidad a la que habían odiado y que, fuera de ella, no son nada, nada especial y nada del otro mundo.

   Entonces, algunas personas empezaron a despreciar a los que no les daban la razón. Y se dividieron las familias, se dividieron los grupos de amigos, rompieron asociaciones, partieron su tierra en dos, su gente en dos, y se quedaron en minoría. Pero esas personas ostentaban un poder, y entonces decidieron emplear sus instituciones de poder para imponer su visión a todos, e intentaron cambiar para siempre la realidad de su tierra sin contar con la visión de los demás. Quisieron romper una realidad social y política de más de cinco siglos sin diálogo, sin convencer, solamente desde la imposición. Y elaboraron una estrategia para maquillar sus intenciones de democracia. Pero era una democracia falsa, era mentira, era engaño. Era el planteamiento de unos pocos contra todos.

   Y esos pocos, desde sus estructuras de poder, convocaron una votación como estrategia; una votación que fue declarada fuera de la ley por los tribunales. Pero desobedecieron, y sacaron urnas que no eran transparentes y que estaban llenas de papeletas antes de la votación. Y algunas personas votaron tres, cuatro y hasta cinco veces en lugares distintos. Y en muchos puntos salieron más papeletas que gente había en el censo. Y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad enviadas por los jueces de su tierra; y sacaron fotos de otras situaciones, fotos con sangre, para decir que habían sido agredidos, que habían sido reprimidos con violencia, que habían cargado contra ellos; para decir que “esos otros” son los malos y que ellos son los buenos. Y tomaron las calles con gritos y con insultos, rodearon a los agentes en sus jefaturas, en sus hoteles; querían impedir que descansaran. E intimidaron a los propietarios de algunos hoteles y les obligaron a cerrar porque les amenazaron con hacerlos arder; y echaron de algunos hoteles a los agentes porque eran “de los otros”. Y los hijos de los agentes eran insultados y señalados en sus colegios; y algunos maestros los avergonzaban delante de sus compañeros y les decían que si no les daba vergüenza “lo que ha hecho tu padre”. Y los niños de los agentes se llenaron de terror y no querían volver a ir al colegio. Y las autoridades de esa tierra convocaron y animaron a una huelga general; intimidaban a los que querían trabajar, montaron barricadas, cortaron carreteras con neumáticos que ardían y obligaban a cerrar comercios y otros centros de trabajo.

   Y el Jefe del Estado salió esa noche en televisión para defender el orden democrático de todos, la Constitución de todos, el Estado de Derecho al que pertenecen y la unidad de su territorio como un valor que salvaguardar; y recordó a las autoridades de ese territorio rebelado que se habían apropiado de las instituciones democráticas en favor de sus propios intereses y contra la mitad de la población de su territorio; y les recordó también que en ese Estado se pueden defender todas las ideas, con la única condición de que se respete la ley, porque es la ley que ampara los derechos de todos porque la habían aprobado entre todos.

   Y como no tenían el apoyo internacional que habían buscado, quisieron pedir la intervención del Papa para mediar en el conflicto. Pero el Papa les recordó que no reconoce como legítima su aspiración porque pertenecen a un Estado democrático que salvaguarda los derechos de todos y que no se trata de una descolonización. Y, con el paso de los días, la prensa puso al descubierto las mentiras con que habían construido su relato de los acontecimientos; salió a la luz el fraude de la votación no reconocida por la ley que habían celebrado aquel día; y esas autoridades terminaron de perder toda la credibilidad que pretendían obtener en esas jornadas. Pero esas autoridades, en vez de rectificar, jugaron a que adivinemos qué día iban a proclamar una declaración unilateral de independencia. Y las empresas de ese territorio comenzaron a marcharse y a afincarse en otros lugares buscando una seguridad jurídica y fiscal que ya no tenían. Y los bancos abandonaron las que habían sido hasta entonces sus sedes; y sus ciudadanos empezaron a salir a las provincias limítrofes buscando una seguridad para su dinero y sus ahorros. Y las bolsas de todo el país bajaron y las empresas perdieron miles de millones; y se encareció la deuda de todo el país porque subió la prima de riesgo. Y se comenzó a ver la realidad de la entelequia que, durante años, habían montado y habían querido hacer creer, un derecho que no es tal, una aspiración que nadie reconoce, un invento de conveniencia.


   Y la gente que llevaba años oprimida y tenía que soportar el adoctrinamiento hacia el odio de sus paisanos, perdió el miedo; y tomó las calles; y empezó a hablar por todo lo que habían callado; a hablar, a gritar, a cantar: “No somos fachas, somos españoles”. Y hubo concentraciones multitudinarias en todo el país, apoyando a la parte mayoritaria de esa tierra a la que habían intimidado, silenciado e ignorado. Y españoles celebraron concentraciones en Londres, en París, en Bruselas. Y los que acostumbraban a arrogarse la representación de todos los de esa tierra, comenzaron a ver que la realidad era otra; que, en verdad, no la representaban tanto como decían. Ahora hay una tensa calma a la espera de acontecimientos, pero en esta semana, algo ha cambiado en España y en Cataluña. Ahora ya no parecen las de antes.

lunes, 21 de agosto de 2017

ATACADOS


Interior de La Sagrada Familia, Barcelona, Cataluña, España. #Gaudí

Los días 17 y 18 de agosto de 2017,
ATAQUES YIHADISTAS EN ESPAÑA: BARCELONA Y CAMBRILS
   A propósito de los ataques terroristas sufridos en España en los últimos días y saliendo al paso de todo lo que se está publicando en Internet, redes sociales, etc. quiero proponer algunos puntos de reflexión partiendo de mi propio análisis y de la visión cristiana de los hechos y sus reacciones.

Principios generales:
1. El terrorismo yihadista es un asunto muy complejo y no se puede ni se debe simplificar en afirmaciones aisladas y contundentes fruto del sentimiento que provocan los ataques. Este tipo de terrorismo esconde, bajo pretexto de índole religiosa, no pocos intereses conformados por aspectos de índole política, social y económica.
2. No todo el mundo islámico interpreta de la misma manera el libro sagrado de los musulmanes, el Corán, ni el mandamiento de la "guerra santa contra los infieles". De hecho, el mundo musulmán carece de unidad. Existen las facciones chií y suní, enfrentadas entre sí, que se atacan mutuamente. El salafismo, nacido en el siglo XIX, es una tendencia purista del Islam y bajo su manto se cobija buena parte del islamismo radical y de los terroristas de la yihad.
3. A los cristianos no se nos permite odiar, ni siquiera como reacción a unas acciones tan criminales. El Evangelio de Jesús nos enseña que Dios no le retira su amor al pecador, sino que sigue esperando siempre su conversión. Recordemos la actitud del Padre en la llamada parábola del hijo pródigo (Lucas, 15, 11-32). Jesús nos enseñó a amar a los propios enemigos; por tanto, debemos rezar por ellos y por su conversión.
4. Una parte del Antiguo Testamento habla de un Dios guerrero, que favorece a Israel y aplasta a los demás pueblos. Esta concepción hizo nacer el nacionalismo judío; sin embargo, ya los profetas intentaron cambiar esa mentalidad y abrir el amor y la acción de Dios a la universalidad, pero fue Jesús quien nos trajo una imagen completamente diferente de Dios reforzada con el testimonio de la entrega de su vida por misericordia hacia todo el género humano: "Quien me ve a mí ha visto al Padre" (Juan 14, 9) y "Yo y el Padre somos uno" (Juan 10, 30).
5. Este tipo de ataques generan y divulgan contenidos racistas e islamófobos. Esto responde al conocido principio de que "a río revuelto, ganancia de pescadores"; se trata, por tanto, de algo completamente oportunista y arbitrario. Según los principios anteriores, hemos de concluir que esos extremos no son cristianos; contradicen la enseñanza de Jesús y no nos resultan permitidos a los que profesamos la fe cristiana.

Análisis de algunos aspectos.
Desde siempre y a lo largo del tiempo, la Iglesia ha orado por la paz en el mundo. Ante acontecimientos como estos, cobra aún mayor sentido si cabe orar más intensamente por la paz en y entre todos los pueblos. La oración requiere también incluir la plegaria por la conversión de quienes promueves, alientan y encubren a los que cometen tales acciones terroristas. La oración, a la vez que el auxilio personal, se hace todavía más necesaria dirigida a las víctimas, a sus familiares, amigos y allegados. La necesidad que se plantea no es solo de naturaleza sanitaria, sino que muchas de las víctimas necesitarán apoyo y refuerzo psicológico y moral durante largo tiempo hasta poder enfrentar de nuevo la vida cotididana; para todas las víctimas habrá un antes y un después de los atentados en su vida. Por supuesto que la oración por los difuntos y el ofrecimiento de misas y actos litúrgicos son un verdadero consuelo para los familiares que son creyentes.

Se constata que acciones de esta naturaleza como las que estamos considerando, despiertan un amplio despliegue de solidaridad que, de otra manera, parece oculta y que no se manifiesta en la vida ordinaria. La noche del día 17 de agosto, los hospitales de Barcelona se colapsaron por la cantidad de gente que acudió a donar sangre. Muchos establecimientos hoteleros ofrecieron gratis sus plazas vacantes a los vecinos que, por el cordón policial establecido, no podían llegar a sus casas o a sus hoteles en el caso de los turistas. Muchos taxistas realizaron sin cobrar todas las carreras que necesitaban los afectados y sus familiares. Toda España se consternó y se solidarizó con Cataluña por los terribles momentos que le estaba tocando vivir. Se establecieron tres días de luto nacional y llegaron muestras de solidaridad desde todas partes del mundo, comenzando por los países europeos que ya habían pasado antes por lo mismo. La gente, en general es solidaria, pero el egoísmo se nota más en la vida diaria. ¿Por qué hay que esperar a que pasen estas cosas para que dejemos de ser egoístas por unas horas o por unos días? La solidaridad es un valor humano y cristiano al que no debemos renunciar nunca para hacer de nuestro mundo un mundo mejor. Hay que apostar por una actitud solidaria de la existencia humana de la vida entera. La solidaridad es capaz de sacar lo mejor de todas las personas; la solidaridad nos une, el egoísmo nos enfrenta.

El papel de las comunidades musulmanas en España y en Europa. Es verdad que dicen, con toda la razón, que no debemos meterles a todos en el mismo saco, que la mayoría de ellos no son violentos y que el Islam es una religión de paz. Sin embargo, ellos se repliegan ante los atentados. Deberían ya manifestarse sin tardar más. Deberían salir de sus casas, acudir a las mismas concentraciones de repulsa, a las mismas manifestaciones solidarias que todos nosotros y desmarcarse definitivamente de los violentos. Tienen que hacer visible que no forman parte de ellos, que los terroristas se han desmarcado del verdadero Islam. Forman parte de nuestra sociedad y los ataques van también contra ellos. El silencio puede hacerlos cómplices por omisión; que salgan a las calles y hagan visible que no están con los terroristas. Y otra cuestión que conviene abordar, es la vigilancia de las mezquitas, el mensaje que se difunde y las enseñanzas de los imanes. Todo el mundo tiene derecho a rezar y a tener sus templos, pero lo que no se puede permitir es que se usen como nidos de terroristas. Mezquitas, sí pero vigiladas; y seguir bien de cerca los pasos de los imanes que ejercen dentro de nuestro país y del resto de países amenazados.

Cataluña es parte de España. Esto es oficial y objetivamente así y solo dos o tres millones de catalanes lo cuestionan; no se cuestiona en ninguna otra parte del planeta. El mundo entero ha percibido que los ataques de Barcelona y Cambrils se han perpetrado en España. Se acaban de cumplir veinticinco años de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. ¿Qué quedó en la memoria del mundo, que los Juegos habían sido en Cataluña o que habían sido en España? En ambos casos, se afirma que los Juegos se celebraron en España, o ¿es que España no los financió? España no financiaría unos juegos en París o en Lisboa, pero los financia en Cataluña porque Cataluña es parte de España. Resulta vomitivo ver al consejero catalán de interior enumerar las nacionalidades de las víctimas de los atentados y diferenciar en la lista las víctimas catalanas de las víctimas españolas. Es igualmente repugnante ver cómo se pide que para recordar a las víctimas de los atentados no se empleen las banderas españolas, llamando a exhibir la bandera de Cataluña o la estelada. Todos los españoles hemos sido golpeados en estos ataques y así lo entienden tanto los españoles como el resto del mundo.

Durante mucho tiempo, se han desarticulado en toda España células terroristas y se han desbaratado atentados yihadistas. ¿Cómo doce activistas han estado preparando estos atentados durante seis meses en la casa que voló en Alcanar la noche anterior a los ataques sin que fueran detectados? La policía catalana -denominada "Los Mossos"- no puede tener ni la experiencia ni el entrenamiento de las fuerzas de seguridad como la Policía Nacional o la Guardia Civil. No sé si los servicios de inteligencia españoles tienen también delimitadas sus funciones dentro de Cataluña, pero da la impresión de que los terroristas han escogido un territorio donde la fuerza policial es más débil que en el resto del Estado. Si eso es así, debería revisarse por el bien de los catalanes y de todos. Por otra parte, el pasado diciembre, el Ministerio de Interior recomendó a las autoridades catalanas y de la ciudad de Barcelona que instalasen bolardos en las Ramblas porque era un lugar vulnerable al modus operandi del atentado con camión en Niza; se hizo caso omiso. Los servicios de inteligencia estadounidenses (la CIA) habían alertado dos meses antes a las autoridades de que Barcelona era un objetivo yihadista. La pregunta es hoy inevitable: ¿Se hizo en Cataluña todo lo que se podía hacer para haber frustrado estos atentados? Todas las fuerzas de seguridad de los países europeos están coordinadas, ¿tiene esa misma coordinación la policía catalana con las fuerzas de seguridad del Estado y con las demás de Europa?¿Hay algunas responsabilidades o negligencias que depurar? Aún tenemos el nudo en la garganta y las lágrimas fáciles en nuestro rostro, pero en los próximos días, alguien tendría que responder a estas cuestiones.







domingo, 31 de enero de 2016

PATRIOTISMO A LA ESPAÑOLA

Resultado de imagen de españa via sateliteDesde que el pasado 20 de diciembre se celebraran en España elecciones generales, seguimos sin la constitución de un nuevo Gobierno. Y lo peor es que parece que va para largo. El Rey, Felipe VI, está a mitad de la segunda ronda de conversaciones con los portavoces de los partidos representados en Las Cortes para proponer un candidato a la sesión de investudira como Presidente del Gobierno, después de que Mariano Rajoy declinara presentarse al tener una mayoría en contra y puesto que no era viable resultar investido. De 35o diputados que posee la Cámara Baja, el PP de Rajoy cuenta con 122; Sánchez y el PSOE son la segunda fuerza con 90 señorías; Podemos, de Pablo Iglesias, tiene 69 representantes mientras que Albert Rivera con Ciudadanos cuenta con 40 diputados. Luego están los nacionalistas e independentistas, que tienen muy pocos diputados pero que, de no lograr un amplio acuerdo entre las diferentes combinaciones que presentan los cuatro partidos mayoritarios, podrían inclinar la balanza a su sardina o bloquear la formación de Gobierno. Los dos diputados de Izquierda Unida podrían también tener su peso en una negociación. El partido de Mariano Rajoy cuenta con una amplia mayoría absoluta en el Senado. Cuarenta días después de la jornada electoral, la formación de Gobierno sigue paralizada. Y esto en un momento en el que España ha empezado una recuperación después de ocho años de crisis profunda en nuestra economía. El país crece en estos momentos al 3,5% y el desempleo, aunque sigue al 21%, ha bajado cinco puntos desde que alcanzara su peor dato tres años atrás. El consumo se recupera, la prima de riesgo se ha relajado hasta los cien puntos (estaba en seiscientos al comenzar la pasada legislatura), han aumentado muy notablemente las exportaciones y el turismo, la inflación está controlada y se mantiene el gasto en las partidas que componen el llamado estado del bienestar (educación, sanidad, pensiones y dependencia). Habíamos recuperado la confianza de los inversores, pero ahora los inversores o están huyendo a otros países o tienen muchísimo dinero paralizado a la espera de ver qué sucede, quién va a gobernar y cómo. Diez mil millones de euros abandonaron nuestro país en noviembre de 2015. De treinta y seis mil millones de inversiones, nos encontramos en que hemos perdido la mitad en los últimos meses. España necesita financiación porque nuestra deuda exterior se ha colocado en el billón de euros durante los ocho años de la crisis. Eso supone la conculcación de la totalidad de nuestro PIB, pero seguimos necesitando financiación para reducir la deuda y mantener el gasto público y las prestaciones de que él dependen. La continuidad o no de las políticas económicas aplicadas en los últimos cuatro años favorecen o desfavorecen la confianza exterior en la economía española a corto plazo. Y la incertidumbre en las instituciones políticas perjudica a la economía española. No cabe engañarse con que los números de la macroeconomía no nos afectan; al final, de ellos dependerá el empleo, la caja de la Seguridad Social, las coberturas educativas y sanitarias, el nivel de nuestros impuestos y, si me apuran, gran parte de nuestra soberanía. Solo tenemos que ver el ejemplo de Grecia para ver que no es su Gobierno el que acaba de recortar por su prpio gusto en un tercio las pensiones del país para poder hacer frente a los préstamos del rescate de la Unión Europea.



Aquí la situación política está estancada. Lo está aun sabiendo que la tardanza nos hace daño. La solución pasa por los pactos para investir a un Presidente que forme un Gobierno capaz de sacar adelante la XI legislatura. Sus señorías se pusieron de acuerdo el trece de enero para nombrar un presidente del Congreso de los Diputados y los componentes de la mesa de la institución. Eso fue posible mediante un pacto de los tres partidos más votados. Así, el socialista Patxi López resultó elegido en segunda votación con tan solo 130 votos a favor (PSOE y Ciudadanos) pero con la necesaria abstención de los diputados del PP, que ni siquiera presentaron canditato propio. Estos tres partidos tienen en común la defensa de la unidad de España, frente al desafío del Parlamento de Cataluña, el reconocimiento de que la soberanía del país reside en todo el pueblo español, nuestra vocación europeísta, la permanencia en la UE, en el euro y en la OTAN, la necesidad de la regeneración política frente a la corrupción, la reforma de la Constitución del 78, la necesidad de una nueva ley electoral y la obligación de mantener el estado del bienestar. Lo más lógico sería que, tendiendo tan claro todo esto, hicieran lo mismo que para la mesa del Congreso: un acuerdo a tres, que sumaría 230 diputados, lo cual no solo daría estabilidad a un nuevo Gobierno sino que favorecería las reformas que los tres ven tan necesarias. Pero los demás se encuentran con el frontón levantado por los socialdemócratas, que se niegan a hablar de cualquier tema con los populares. Azotados ambos partidos por la corrupción, el PSOE trata de aparecer como el adalid de la limpieza negándose a hablar con su rival político por la corrupción en el PP. Más razones le dan a Sánchez las veinticuatro detenciones de cargos del PP que la policía ha llevado a cabo en Valencia en las últimas horas por una supuesta trama de comisiones ilegales con las que se podría haber financiado el partido y alguna de sus campañas electorales. Por eso, Pedro Sánchez lleva semanas mirando a Podemos para ver si estos le darán sus votos en una posible sesión de investidura. Con lo que no contaba el líder socialista es que la semana pasada, después de ver a Felipe VI, el líder de Podemos se presentara en una rueda de prensa ofreciéndole a Pedro Sánchez un Gobierno de coalición en el que él mismo (Pablo Iglesias) fuera el Vicepresidente, y lo hizo rodeado por seis "futuros ministros" de casi todo. Sánchez, que le cogió con la guardia baja, le agradeció la propuesta y le tendió la mano a poderse entender entre las dos fuerzas. Esta coalición, a la que se sumarían los dos diputados de IU, no alcanzaría más allá de los 162, insuficiente, por tanto, para que prosperara. Pero el líder socialista se encuentra con el muro del comité federal de su partido, que se niega en rotundo a pactar con alguien que lleve en su programa el "derecho de autodeteminación" de las comunidades autónomas (Cataluña, Galicia, Valencia...), y tal es el caso de Podemos. Así que los mandamases del PSOE dicen que ni con PP ni con Podemos. Entonces, ¿favorecería el PSOE con su abstención en la investidura un Gobierno de PP y Ciudadanos? Pues dicen que tampoco; que otra de sus líneas rojas es no dejar que gobierne la derecha. A Sánchez le acaba de dar su partido una manzana envenenada y diré ahora por qué.

La situación actual empezará a resolverse el martes, cuando el Rey, tras escuchar a Sánchez y a Rajoy lance a uno de los dos hacia una sesión de investidura. En ese caso sabremos si el propuesto acepta sin saber del todo que vaya a tener los apoyos necesarios para ser innvestido Presidente del Gobierno. Y a ver qué pasa. O los socialestas vencen las reticencias a pactar con la derecha o se lanzan en brazos de Podemos con la esperanza de que tengan apoyos en las filas de los independentistas catalanes o en las filas de los pro-etarras de Bildu, con tal de llegar al palacio de la Moncloa, aunque sea para muy poco tiempo. Eso sería cualquier cosa menos patriota, pero... ¿quién sabe? Rajoy no se aventuará porque no ha habido cambio en las posturas de los demás partidos cuando fue propuesto por el Rey y declinó presentarse por falta de apoyos. Una posibilidad, aunque parece poco probable, sería que PP y PSOE se pusieran de acuerdo en investir al líder de Ciudadanos y sostener su Gobierno el tiempo que fuera posible; y si funcionaba bien, seguir toda la legislatura. No olvidemos que cualquier pacto de Gobierno deberá someterse a la mayoría absoluta del PP en el Senado para poder sacar leyes adelante y gobernar. Ahora puede parecer una solución descabellada, pero conforme pasan las horas, todo se puede ir abriendo. Esta sería una opción creativa y patriota, puesto que alejaría los miedos, daría una situación de gobernabilidad estable y no dejaría opción a los radicales de Podemos e independentistas. Sin embargo, si no es el propio Rey quien lo propone y lo consigue, parece difícil. Si no se da esa posibilidad, entonces nos aventuramos a una repetición de elecciones. Y eso no va a ser posible antes del verano. Con lo cual, tendríamos inestabilidad, incertidumbre, falta de financiación y de inversión para rato. Por eso habrá que tratar de evitarlo. Y aquí es donde viene la explicación a la manzana envenenada que su comité federal le ha dado hoy a Pedro Sánchez: le adelantan cogreso y primarias para mayo. Es decir, o hay Gobierno ahora, o puede se que Sánchez no sea el candidato socialista a las elecciones en verano. Sus guiños a Podemos desde las elecciones de diciembre, su aparente desprecio a las líneas rojas marcadas por su partido con respecto a los que llevan en su programa el derecho a la autodeteminación y además le imponen un ministerio de la plurinacionalidad, amén de las formas arrogantes exhibidas por los de Podemos que muchos consideran humillantes, han provocado una guerra interna dentro del PSOE; pero es una guerra en la que los escindidos son los que se han situado frente a Sánchez. ¿Es el líder del PSOE? ¿Morderá la manzana? Pues todo está por ver, puesto que en política todo es posible; lo que hoy parece inviable, mañana se materializa y lo que hoy parece hecho, mañana resulta que no ha salido. Lo único que es claro, a mi modo de ver, es que los españoles no queremos volver a las urnas; ya sentenciamos en diciembre que tienen que entenderse y eso es lo que debe pasar; todo lo demás es perjuicio para mi querida España, esta España mía, esta España nuestra


lunes, 14 de diciembre de 2015

LAICISMO PARA ESPAÑA. EL DÍA DESPUÉS

   
Como ya expuse en el artículo anterior sobre este tema, para declarar una “España Laica” es necesario cambiar la Constitución, que define el estado español como un “estado aconfesional” en colaboración con las distintas religiones de su población, y, en particular, con la Iglesia Católica. En la actualidad, el estado es colaborador pero se declara neutral ante las diferentes opciones religiosas de su población. Pues bien, el laicismo, en tanto que supone una supresión de lo religioso en el ámbito público, no deja de ser una opción religiosa del estado, la que siente todo lo religioso como ajeno; no es una opción en positivo (como sería elegir como propia una confesión religiosa determinada) pero es una opción en negativo; es, en verdad, una opción hostil contra la religión. ¿Y qué necesidad tiene el estado de adoptar una declaración en contra de las confesiones religiosas? Realmente, ninguna. Es tanto como declararle su hostilidad y su supresión de la vida pública a la organización más benefactora de todo el país, a la que supone en la práctica la mayor ONG de España (en cuanto al beneficio social que provoca, que no en su ser misma, pues no es una ONG). Resulta engañoso por parte de quienes defienden esta posición presentarla como una neutralidad del estado, puesto que la neutralidad es el modelo aconfesional que reza nuestra Constitución en vigor; el laicismo es una opción que rompe la neutralidad puesto que lo que hace es situarse en contra del hecho religioso.

   El día después de este nuevo modelo de estado tendría consecuencias inmediatas. Por ejemplo, la supresión de los capellanes de todos los hospitales públicos, de todas las cárceles, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, del Ejército y las academias militares. Todos ellos se quedarían sin asistencia religiosa inmediatamente. Por supuesto, la salida de la religión del sistema de enseñanza sería otro de los primeros efectos. El estado podría seguir concertando la enseñanza con colegios laicos, pero acabaría con las concertaciones con colegios de ideario religioso, lo cual va en contra de la libertad de enseñanza y la libre elección de la educación por parte de los padres. El estado podría seguir colaborando con cualquier ONG pero no con Cáritas, con Federico Ozanám, Proyecto Hombre o con cualquiera que le mueva una motivación religiosa. ¿No es eso discriminación? A buen seguro que la población española no desea eso. Los ayuntamientos no podrán colaborar con comedores sociales, albergues de transeúntes ni con cualquier centro de atención social de los que tiene abiertos la Iglesia, precisamente por la motivación religiosa. En la prácitca, el estado no se quitaría de encima solo la religión, sino también a los pobres; los dejaría en nuestras manos y no colaboraría en tarea asistencial alguna si la organizaba o la motivaban las creencias religiosas de los fieles. Las creencias religiosas se convertirían en un estigma que impediría un trato entre iguales con respecto a quien no las tuviera.

   Otro aspecto que se vería tocado es el que se refiere al mantenimiento de los edificios artísticos de titularidad eclesiástica. Hasta ahora, las Administraciones colaboran con la Iglesia Católica para mantener en buen estado no pocas iglesias y catedrales. Dado el gran número de templos, la Iglesia Católica no podría sostenerlos todos con sus solos recursos. Cuando un edificio de interés artístico corriera riesgos, podría ser expropiado y nacionalizado para intervenir en él o dejarlo caer. Desde luego, y sobre todo en el ámbito rural, se perderían muchas iglesias, ermitas y santuarios. El patrimonio heredado de nuestros padres se vería desprotegido; a no ser que la Iglesia dejara de atender a la sociedad para dedicar sus recursos a la mejora de sus templos, cosa que no va a ocurrir porque sería tanto como abandonar la misión para la que existe. Edificios como la catedral de Córdoba o la de Jaca podrían ser arrebatados a la Iglesia al estilo Mendizábal. Los de “Podemos” ya se han interesado por hacerse con la titularidad pública de la seo jacetana, mientras que la Junta andaluza del PSOE ya intentó arrebatar la propiedad de la catedral cordobesa y los tribunales lo impidieron. Con una declaración de una España laica, podrían no solo hacerse con la titularidad pública sino, incluso, suprimir el culto y convertirlas en edificios civiles.

   Apelando a la aconfesionalidad del estado, hemos asistido en los últimos años a la retirada de los crucifijos de las escuelas públicas, de los hospitales, de los juzgados, de los salones de plenos en los ayuntamientos y en muchos otros lugares. Se ha hecho retirar la imagen de la Virgen del Pilar en los cuarteles de la Guardia Civil y otras imágenes de sitios públicos donde se encontraban los santos de devoción o los patronos. La ministra de Defensa Carmen Chacón intentó prohibir que los miembros de fuerzas y cuerpos de Seguridad del estado acompañaran, escoltaran o portaran imágenes o pasos en las procesiones de Semana Santa. No lo logró. Es más, todavía salen y entran en los templos a los acordes del Himno Nacional. Incluso, en muchos lugares donde no había tradición de este gesto de honor, lo han adoptado recientemente.


   Una declaración solemne de España como un estado laico se iría desarrollando con leyes y reglamentos llenos de prohibiciones ¿para cambiar nuestras costumbres, nuestras tradiciones?, ¿para cambiar lo que somos? Un país que respete los derechos de todos los ciudadanos no puede llenarse de prohibiciones. A la mayoría de los españoles no nos gustaría vivir bajo esa presión. Ya digo que lo han intentado en el pasado y que no lo han conseguido. No malgasten fuerzas ahora en calzarnos a la fuerza lo que no es más que la imposición de una ideología. Reconozcan lo que somos, lo que nos configura y dejen tranquilas nuestras libertades, que para eso son libertades. Dejen la declaración constitucional tal y como está y no quieran meter mal donde no es ni justo ni necesario.     

sábado, 28 de noviembre de 2015

EL LAICISMO VA CONTRA LA LIBERTAD, LA JUSTICIA Y LA DIGNIDAD

   Aunque con la actualidad marcada también por otros acontecimientos, sin embargo, España se dispone ya a enfilar su quinto proceso electoral dentro de este año; esta vez, y como colofón final, se trata de elecciones generales de las que saldrá el próximo Parlamento que encargará la tarea de Gobierno a un nuevo Ejecutivo. Todos los partidos se afanan en su campaña, en dar a conocer sus propuestas, en criticar a los adversarios, en mostrar su lado más humano en los medios de comunicación, en contrastar sus posturas en los debates y, en algunos casos, en ocultar sus verdaderas intenciones, pero todo forma parte del juego y de la estrategia política para intentar atraer más votos. El panorama se vislumbra abierto; el nacionalismo va a reducir notablemente su presencia y el bipartidismo va a dar paso a partidos emergentes hasta ahora ausentes en Las Cortes Generales. A priori, se ven necesarios los pactos para poder formar Gobierno y no se puede dar por hecho que pueda hacerlo la lista que vaya a ser la más votada, aunque, naturalmente, todo esto es adelantar acontecimientos y todo está por ver. Según los sondeos y los análisis previos, los indecisos se habrían reducido a la mitad en las últimas semanas aunque todavía suponen el 20% de la gente que piensa ir a votar. Podría parecer decisivo, pero podría también no serlo puesto que es posible que se fraccione entre los cuatro principales partidos o que, incluso, se pueda perder en otras siglas menos significativas que no vayan a alterar el resultado de las formaciones con opciones de protagonizar una sesión de investidura tras los comicios.

   Toda la izquierda -también la moderada- enarbola en sus programas el laicismo como un valor para nuestro país. La Constitución vigente, de 1978, define el estado español como un "estado aconfesional" que colabora con las distintas religiones del país y, en particular, con la Iglesia Católica. Claro, si se quiere aplicar la doctrina laicista, habría que cambiar primero esa definición en la Constitución. El laicismo supone, en la práctica, cortar todo tipo de colaboración con las confesiones religiosas, incluso sacarlas por completo de la vida pública y reducirlas al ámbito de lo privado. Pero ¿respondería eso acaso a la realidad española? Adelantar que esto no es La France. Independientemente de que practique mucho, poco o nada, la población en España se declara católica en más de un 80%. Siete de cada diez votantes de la opción socialdemócrata dice ser también católico. En España, hay un sentimiento religioso muy importante, en nuestras raíces y en nuestra idiosincrasia. Todos los pueblos tienen sus patronos, sus ermitas, sus vírgenes. En las grandes ciudades también. En muchas ocasiones, se da un sentimiento de identidad entre una ciudad y su Virgen o su patrono que es indisociable del sentir de sus gentes. Los municipios les dedican sus fiestas patronales. En nuestras calles se celebran abundantes desfiles procesionales, algunos de ellos cuentan con un reconocimiento turístico nacional e internacional. Las romerías son otras manifestaciones multitudinarias del sentir de la gente en torno a Dios, a la Virgen o a los santos. La inmensa mayoría de los neonatos son bautizados cuando son bebés. Y otro dato curioso: donde más gente se congrega en España es los estadios de fútbol; y, sin embargo, la cifra total de espectadores es superada por la que nos da la gente que ha ido a misa cada domingo. Por tanto, adonde más acude la gente en España es a la misa dominical. ¿Por qué luchar contra esta realidad? ¿Es que a alguien le cuesta asumirla? Es la España de las libertades la que ha optado por esto, no viene impuesto por nadie. ¿Por qué ir, entonces, contra el sentimiento mayoritario del pueblo español? "Para que cambie" puede decir alguno, pero... ¿para qué?

   La fórmula actual que recoge la Constitución en vigor es respetuosa y colaboradora. La que se quiere introducir es beligerante con el hecho religioso. ¿Por qué cambiar de reconocer, valorar y colaborar con las religiones y pasar a contrarrestarlas, a combatirlas, a sacarlas del ámbito público? Esto nos suena a cuento ya sabido y es que en España ya ha habido otras épocas en las que se ha mostrado beligerancia oficial con la religión, con el cristianismo en particular. El resultado ha sido siempre el mismo: que no lo han conseguido parar. Lo han podido reprimir, pero no lo han logrado detener. Como diría Gamaliel, "aquello que proviene de Dios no puede morir". ¿Por qué ahora, pues, resucitar esos fantasmas del pasado? Si el problema está, por ejemplo, en la violencia que proviene de algunos que profesan el Islam, pues que vigilen o persigan esa forma de Islam, pero que no se use como pretexto para ir contra otros o contra todos. El cristianismo, la Iglesia Católica, ¿tiene un efecto pernicioso en nuestra sociedad, en nuestro sistema de valores o de libertades, es un peligro para la población, se comporta con irresponsabilidad o conviene, por el bien común, extirparla de nuestro ordenamiento? Todo lo contrario. La Iglesia en España se autofinancia en un 75%. El 25% restante le llega, con la colaboración de la Administración pero sin dinero de la Administración; es la aportación voluntaria que hace libremente quien lo indica en su declaración de la renta. Por tanto, la actividad de la Iglesia le cuesta al estado español cero euros. Y sin embargo, recibe de ella, en bien de la sociedad y de la población, más que de ninguna otra institución ni asociación ni ONG. A través de Cáritas, de las parroquias, de los grupos apostólicos, de hermandades y cofradías, de sacerdotes, religiosos y religiosas. Es incalculable el beneficio social que la Iglesia española aporta en la atención y asistencia a familias y a personas: parados, dependientes, enfermos, mayores, protección infantil, protección y promoción de la mujer, personas mayores, inmigrantes, personas solas y con las más variadas problemáticas. Sus medios son sus voluntarios, casas de acogida, comedores sociales, albergues, formación, residencias, hospitales, roperos solidarios... y eso, precisamente, solidaridad con los más necesitados. Según nuestra legislación actual, el estado debe favorecer y colaborar en esa acción social. Según una legislación laicista, el estado no podría colaborar porque las llevan a cabo instituciones religiosas. Aunque sí podría colaborar con otras entidades u ONGs si no tienen carácter religioso. Pueden preguntar a esos millones de personas que atendemos cada año qué piensan de la laicidad del estado y del laicismo en España. Cerrar esa colaboración sería absurdo, injusto e insolidario con la población. Al fin y al cabo, nuestros legisladores están bien pagados y no ensucian sus manos asistiendo a la gente que atiende la Iglesia Católica. Los despachos, contra la realidad de la calle; la ideología, contra la justicia, la libertad y la dignidad de todos los seres humanos.

   Pero, al margen de toda esta realidad, hay algo en lo que la izquierda se muestra muy sensible y es la presencia de la religión en las escuelas. ¿Hemos consagrado o no en nuestra España democrática un sistema de libertades? ¿Por qué razón práctica o socialmente aceptable no puede impartirse religión en los colegios? No se obliga a nadie; solo van los alumnos que quieren ir, o aquellos cuyos padres desean que sus hijos hagan religión. Entonces, volvemos al tema de la beligerancia, convertida en intransigencia o prohibición. ¿Nos hace más libres prohibir la religión en la educación? Más bien estaremos coartando la libertad de quienes la desean. Si los que no la desean no la hacen, entonces es imponer su opción a los demás. Hagámonos otra pregunta: ¿es que la religión es una influencia nociva, negativa en nuestros niños y jóvenes para impedir que se enseñe en el ámbito escolar? ¿Se enseñan valores que nos ayudan como seres humanos y como sociedad o es algo que daña a quien la recibe? Y si propone valores que ayudan, ¿por qué entonces ir en su contra? No se necesitan demasiados conocimientos de antropología para saber que el sentimiento religioso configura al hombre. Y si lo configura, es bueno para él que forme parte de una educación escolar integral. ¨Su negación es negar una parte de lo que somos. Tampoco hacen falta muchos conocimientos de historia para saber que el cristianismo es la base de todo nuestro sistema de valores occidental. ¿Cómo hacer entonces una negación y una lucha contra nuestra propia matriz mientras seguimos defendiendo esos mismos valores? La contradicción, por tanto, es manifiesta.

   Por cierto, ¿sabían ustedes que la Iglesia Católica ayuda a todos por igual sin hacer distinción alguna ni de raza ni de sexo ni de nacionalidad ni de religión? No, no los mira así ni los clasifica; en cada uno de ellos ve un hijo de Dios, un ser humano con toda su dignidad sin que sea superior o inferior a otros en razón de cualquier distinción. Pues eso.   

sábado, 28 de febrero de 2015

¿PODEMOS O NO PODEMOS?

De entrada, Podemos no. España vive en 2015 abundantes procesos electorales distribuidos a lo largo de todo el año, que culminarán en elecciones generales poco antes de Navidad. La crisis que vie el país va mucho más allá de la índole económica. La crisis política es patente e indiscutible. Hay un descontento generalizado por las políticas de austeridad aplicadas por el Gobierno de Rajoy que, si bien han sido eficaces para salir de la crisis, no se notan todavía en los hogares y en los bolsillos de la gente. El descontento se convierte en indignación con todos los casos de corrupción que afectan a todos los partidos con representación parlamentaria y a los principales sindicatos. Ante este panorama, la gente solo ve dos opciones: o no ir a votar o ejercer un voto de castigo a la clase política. Un voto de castigo de qué manera. Pues ha surgido un nuevo partido político llamado "Podemos" que hace un buen diagnóstico de la realidad española y que polariza el descontento del pueblo. El problema está en que lo que pretenden sus dirigentes es la antiploítica o la destrucción del Estado desde dentro. Jóvenes profesores universitarios copan la cúpula de Podemos. Su método de trabajo dice ser el asambleario. Hablan de devolver la voz al pueblo, el protagonismo al pueblo, de gobernar para el pueblo y para los pobres. Como planteamiento, podría no estar mal, pero olvidan que nuestra democracia es parlamentaria y que la voz del pueblo se encuentra en las instituciones elegidas en sufragio universal por el propio pueblo español. Pablo Iglesias, la cabeza visible de Podemos, plantea una y otra vez que es necesario partir de una Asamblea Constituyente. Pretende elevarse al poder con un sistema que diagnostica como caduco y que no ha funcionado para cargárselo y empezar un nuevo Estado. Las principales propuestas, que no oculta sino que más bien airea, son sacar a España de la OTAN y del Euro. Es decir, aislarla de Europa, buscando apoyos y alianzas en Rusia y China (algo lejanas para nosotros). El adiós a la monarquía y la instauración de una tercera república, lo que le facilitaría el control absoluto del Ejército y de todas las Fuerzas Armadas, puesto que en nuestro sistema, el Rey es el Comandante en Jefe de los tres ejércitos. Eso nos salvó ya de un golpe de estado al que los dirigentes de Podemos no asistieron porque no tenían edad. Aquel febrero del 81, el Ejército obedeció a su Comandante en Jefe, que ha pasado por las tres Academias Militares. De haber tenido un presidente republicano, una vez levantado, el Ejército no se habría echado atrás porque no hubiera reconocido la autoridad de un civil sin formación militar.

Podemos ya logró representación en el Parlamento Europeo, en el que forma grupo con los comunistas. Al principio no escondían esta ideología, aunque ahora afirman más bien que no son izquierda ni derecha, que son ellos mismos. Sus propuestas económicas las firmaríamos todos: subida de salarios, elevar el salario mínimo interprofesional, que paguen más impuestos los que más tienen... Pero no dicen cuál es la partida de eso y de dónde va a salir. La cosa empeora cuando empiezan a decir que España es un país rico y que puede crear trabajo doblando el número de funcionarios. ¿Se imaginan el gasto público sin el respaldo de la producción? ¿Dónde iba a estar la riqueza del país? Y sin el respaldo de Europa, la ruina más absoluta llegaría sin tardar.

Algo muy preocupante es que los principales líderes de Podemos han obtenido en los últimos años ingresos muy por encima de los que obtendrían por su trabajo universitario que, además, requiere dedicación absoluta y es incompatible con cotras actividades económicas. El periodismo de investigación está tras la pista, pero parece ser que buena parte de esos ingresos vienen directamente del Gobierno venezolano. Los implicados defienden que han realizado trabajos para los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua y que esos cientos de miles de euros son su retribución. Y la gente se pregunta: ¿Está Venezuela financiando ileglmente un partido político en España para provocar la explosión del actual Estado e implantar el estilo represivo bolivariano en nuestro país? Según los avances de esas investigaciones periodísticas, todo comenzó ya con la figura de Hugo Chávez. Y lo inquietante es que la situación que vive ahora España parece un calco de la que vivió Venezuela cuando Chávez asumió el poder; y también en Bolivia con el ascenso de Evo Morales. ¿Acaso nos espera la represión política y social, la detención y encarcelamiento de la oposición, el recorte de libertades, la perpetuación de los mismos en el poder, el culto a un líder que le gusta manipular a las multitudes, el racionamiento de alimentos, la quiebra económica del país?

El segundo en la cabeza de Podemos, Íñigo Errejón, ha sido soprendido cobrando 2500 euros al mes en una universidad por un trabajo que no estaba realizando. El tercero, Juan Carlos Monedero, ha tenido que presentar a Hacienda una declaración complementaria cuano se ha sabido inspeccionado por esta institución del Estado. El propio Pablo Iglesias tuvo que ampliar su declaración de bienes presentada en el Parlamenteo Europeo semanas después de presentar la primera. ¿Es que no planea sobre ellos la corrupción que dicen que quieren erradicar antes, incluso, de que puedan entar en la política española? ¿De esta guisa quieren ellos regenerar el país y se sienten moralmente aptos para esa tarea? Podemos no tiene aún un solo concejal, un solo diputado autonómico y ni un solo representante en las Cortes españolas. Esta semana, mientras en el Parlamento se celebraba el Debate sobre el Estado de la Nación, celebraba Pablo Iglesias un "debate paralelo" en rueda de prensa, de casi una hora, ausentándose así del pleno en el Parlaento europeo en el que ocupa un escaño y por el que cobra 18000 euros al mes. En el acto se autoproclamó el "verdadero líder de la oposición", menospreciando a los representantes del pueblo que han sido votados y que ocupaban sus escaños en el palacio de las Cortes. Este es el ejemplo que nos da frente a los de la "casta corrupta" como él mismo los llama.

Nuestro sistema democrático nace del consenso político de todas las fuerzas, que celebraron las primeras elecciones demcoráticas en 1977 y consensuaron la Constitución de 1978. La representación parlamentaria es pluripartidista, aunque solo los conservadores y los socialdemócratas han tenido representantes suficientes como para asumir el Gobierno; y en muchas ocasiones han tenido que ejercerlo en coalición o con pactos puntuales con otras fuerzas nacionalistas. Esto ha funcionado y sigue funcionando. Es verdad que hay que erradicar la corrupción; muchas voces piden a gritos una reforma de la Constitución que se adapte a la realidad actual. Pues habrá que ponerse a ello. Lo último que necesitamos es que nos vengan los recién erigidos "salvadores de la patria" que intenten dinamitarla para hacerla a su imagen y semejanza.

Como un dron cargado de misiles, el totalitarismo planea sobre las cabezas de los españoles. Que la gente no se deje engañar y que no polarice el voto de la indignación y de castigo sobre los actuales políticos en las candidaturas de Podemos. Recen por España, por favor, recen para que estos profesores, que se creen más dignos y mejores que los demás aunque cometiendo sus mismos errores, no puedan aplicar sus lecciones de despotismo ilustrado sobre el pueblo español. Que en las elecciones de este año se puedan superar todos los índices de participación; que no se queden en casa los votantes de PP y de PSOE; nos va en ello nuestro ser, nuestra dignidad, nuestra libertad. Será la manera de salvar España... al menos de Podemos. 

lunes, 27 de octubre de 2014

LIMÓN, ROMERO Y EL ÉBOLA

   Las agrias declaraciones de Javier Limón, marido de Teresa Romero, aún desde el hospital Carlos III de Madrid, contrastan con la eficacia de la realidad. Teresa es una de las personas que atendió a uno de los misioneros españoles repatriados de África con el virus del ébola y que murieron pocos días después, resultando ella también infectada. Los primeros síntomas pueden confundirse con una gripe y así la diagnosticaron en el centro de atención primaria al que acudió. Una vez agravados los mismos y puesto que apuntaba al padecimiento de la mortífera enfermedad, fue ingresada en el Carlos III y atendida por sus propios compañeros. Al mismo tiempo, otras personas que habían estado en contacto con ella, ente ellas su marido, fueron aisladas en el mismo centro para su estudio y prevención, resultando no haber sido infectada ninguna de ellas. 

   Desde su ingreso, la familia designó a una portavoz que hablara con los medios de comunicación. Ella siempre alababa la actitud de entereza de Teresa y la profesionalidad de las personas que la atendían. Al comienzo hubo cierto desasosiego por la carencia del medicamento experimental que había sanado a algún otro paciente en los Estados Unidos. Entonces se comenzó a tratar a la auxilar con el plasma donado por la Hermana Paciencia, enfermera que padeció la enfermedad junto al misionero fallecido y que el Gobierno español se negó a traer y tratar en el país. Los anticuerpos de Paciencia, que superó finalmente el virus, obraron la curación en Romero, primera paciente que se cura en España. Después del cuarto análisis consecutivo que daba negativo, el equipo médico que la atiende anunciaba oficualmente la sanación.

   La cara de satisfacción y el tono de felicidad de los profesionales al reconocer que el virus había sido vencido contrastan con las agrias declaraciones que el señor Limón ha hecho a un medio de comunicación español. Ha sorprendido el tono de sus declaraciones cuando afirma que han sido tratados "como escoria" o que el modo de proceder de los sanitarios parecían "las chapuzas de Pepe Gotera y Otilio". Es verdad que un político hizo declaraciones fuera de lugar tratando de culpabilizar a Romero por haber ocultado información de sus sínstomas cuando la enfermedad era aún incipiente, y que ese político debía haber cesado al día siguiente. Ahora bien, de ahí a acusar de descuidados, ignorantes, chapuceros e incompetentes (eso es lo que son Gotera y Otilio) a los profesionales del Carlos III, hay un abismo e injuria a aquellos que han logrado curar a su esposa. Teresa llegó a estar en estado crítico y durante dos días se temió por su vida. Cuando el sistema público de salud acaba de librar de la muerte a tu mujer, lo menos que puedes hacer es sentirte agradecido y hacer un reconocimiento público hacia quienes han puesto todo su empeño en vencer la enfermedad y, además, lo han logrado. Recordemos que es de bien nacidos ser agradecidos, aunque para ser agradecido es necesario, primero, ser también humilde.

  

martes, 10 de junio de 2014

DÍA DE REYES, EN PLENO MES DE JUNIO

La actualidad en España viene marcada este mes de junio por la abdicación de Juan Carlos I el día dos y la proclamación de Felipe de Borbón como Felipe VI el día 19 de los corrientes. Gratitud hacia el Rey saliente, que nos trajo las libertades y la democracia y nos ha dedicado toda su vida a los españoles. A pesar de los fallos, mi reconocimiento. 

Es lógico que los que desean una España republicana nos lo recuerden ahora. Sin embargo, no es el momento. Y no lo es porque la crisis institucional que provoca la abdicación, unida a la crisis económica y la crisis política que están provocando los independentistas catalanes y vascos requieren un cierre inmediato, por la propia seguridad nacional y el bienestar de los ciudadanos. Eso no obsta para que un referendum sobre república o monarquía sea legítimo e, incluso, necesario diría yo. Pero en un momento en que haya una mayor estabilidad política y económica en el país. Es lógico, por otra parte, que Juan Carlos no se mereciera tener que pasar por ello, pero recordemos que la aceptación de la monarquía fue el pacto de mínimos para la unidad del Estado en los momentos de la transición. Su sucesor debe someterse a esa consulta y aceptar que se aplique su resultado. 

En la disyuntiva, yo me inclino por la monarquía. Por razones históricas, pero también por razones prácticas. El sistema monárquico permite dar formación específica a quien va a ser el próximo Jefe del Estado, lo cual no deja de ser una ventaja importante. Por otra parte, el ahorro presupuestario para las arcas públicas que proporciona una familia real es notable si lo comparamos con la atención a los expresidentes que genera una república; figuras que pueden ser cambiantes y acumulables cada cuatro años. Pero la razón definitiva para que me incline por el sistema monárquico me la da la experiencia del golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Hay que tener en cuenta que todos nuestros jóvenes no conocen ese episodio sino por la historia y los archivos televisivos. Sin embargo, quienes pasamos aquella noche casi en vela pudimos notar y sentir el peso de la Corona en el organigrama de nuestra nación. Y es que el Rey es -auntomáticamente cuando es prcolamado en las Cortes- el capitan general de los tres ejércitos (tierra, mar y aire). Don Juan Carlos salvó nuestra democracia porque tiene formación militar y ostenta ese oficio, sin lugar a dudas. En cambio, dudo mucho que el ejército hubiera obedecido en aquella ocasión a un civil, a un presidente republicano. Si las tropas desplegadas aquella nocha volvieron a sus cuarteles, si otras fuerzas no ocuparon las calles y los edificios públicos fue por la intervención del monarca. Con el Gobierno y el Congreso secuestrados, el Rey impuso su autoridad militar. Sería deseable que aprendamos de la historia para no caer en los mismos errores del pasado.

martes, 13 de noviembre de 2012

¿CÓMO RESPONDE LA IGLESIA ESPAÑOLA A LA CRISIS?

Para los no enterados, habrá que decir que Cáritas es la Iglesia y que la Iglesia es Cáritas; pero Cáritas es la parte más social de la Iglesia, pues la Iglesia, como tal, aporta mucho más que Cáritas a la sociedad española. Pues bien, Cáritas acaba de hacer pública la memoria de 2011. Destaquemos algunos datos que contiene:

   -Invirtió 250 millones de euros en sus distintos programas sociales; 2/3 proceden de                 donaciones voluntarias; 1/3 restante, de las ayudas públicas.
   -Las donaciones privadas aumentaron un 3,48% con respecto a 2010.
   -1.804.125 personas, en situación de necesidad, fueron atendidas dentro de España.
   -En el quinquenio 2007-2011 ha invertido cerca de 1.150 millones de euros.
   -Cáritas cuenta con 64.251 voluntarios, un 4% más que en 2010.

Esto es realidad pura, habas contadas. ¿Quién da más? Nadie. ¿Quién aporta más? Nadie. Conforme crecen las necesidades, crecen también los ingresos y los voluntarios. Esto muestra que la Iglesia en España está viva y más que viva. Que es la que más se aprieta el cinturón, la que más ofrece y la que más atiende. La propia Conferencia Episcopal entregó un donativo extra de cinco millones de euros a Cáritas. Resaltamos también que Cáritas ha reducido al mínimo sus gastos de administración (6,3 céntimos de cada euro que recibe). Estamos satisfechos y orgullosos de la conciencia social de los cristianos en España y desearíamos que todo esto no fuera necesario. Pero lo es y Cáritas y la Iglesia están comprometidas hasta la médula con la sociedad española y sus necesidades. Se puede ver el informe más detalladamente en el extracto que hacía "Iglesia en Zaragoza", cuya imagen acompaña estas letras. Información completa en www.caritas.es.



miércoles, 2 de mayo de 2012

1 DE MAYO: ¿LA FIESTA DEL TRABAJO?

La verdad es que el tema laboral en España no está para fiestas. La fiesta del trabajo se puede celebrar cuando toda la población activa tiene la oportunidad de trabajar, pero, en estos momentos, la Hispania de hoy cuenta con uno de cada tres parados de toda la Unión Europea. Aquí trabajan unos diecisiete millones de personas, pero el paro alcanza ya la cota del 24,5% de la población activa. En verdad, el trabajo es una fiesta para quien lo tiene; pero esa fiesta no es de todos. Hay demasiada gente sufriendo por carecer de un puesto de trabajo. Muchos obreros llevaban años trabajando en la misma empresa y ahora, con edad ya avanzada, están en la calle y con pocas esperanzas de que les tengan en cuenta para un nuevo puesto de trabajo. Otros, los jóvenes, se encuentran durante años buscando el poder acceder a su primer puesto de trabajo. Es dramática la situación de muchas familias en las que ninguno de sus miembros tiene trabajo o la de otras familias que, con el padre y la madre jóvenes, tienen niños a su cargo y, sin embargo, no encuentran trabajo para sostener su familia. Ciertamente que así no se puede celebrar ninguna fiesta del trabajo.

A esta situación se ha llegado a través de las ambiciones desmedidas, de la avaricia sin límite, a la falta de valores morales aplicados a la economía, al mundo de las finanzas, a la política e, incluso, a nivel personal y social. Pero no vamos a quedarnos mirando atrás. Lo que hay que hacer es mirar adelante y ver cómo se puede salir de ésta. El Gobierno cree que los recortes que está haciendo ahora servirán para crear empleo después. Ojalá que así sea y no se equivoque. Porque, si se llegase a equivocar, ¿qué remedio habría entonces? Y en el caso de que acierte, ¿qué hacer mientras tanto?

Más que nunca hay que apelar ahora a los valores solidarios para mitigar el sufrimiento y la impotencia de tantas familias. Los pastores de la Iglesia hablamos siempre para los creyentes pero también para toda la gente de buena voluntad que quiera escucharnos. Eso significa que nuestras palabras deben tener un eco especial en las conciencias cristianas y que pueden adoptar cono suyas nuestras reflexiones todos aquellos que las comparten. Y en este sentido, hay que dirigirse en primer lugar a quienes pueden compartir. Es digno de mención que en las instituciones benéficas de la Iglesia, al tiempo que constatan un aumento vertiginoso en las personas y familias atendidas, proporcionalmente aumenta también el importe de los donativos recibidos a tales fines. Bien, ese es un primer camino -porque es el más directo, el más inmediato para paliar situaciones particulares-.  Hay que dirigirse también a los empresarios: No pueden moralmente presentar un ERE o practicar despidos porque han bajado sus beneficios con respecto a ejercicios anteriores. Que lo piensen. Eso puede hacerlo quien ha entrado en pérdidas, pero no quien ha bajado sus ganancias. Es necesario un esfuerzo de los empresarios para mantener los puestos de trabajo actuales. Es necesario dirigirse a los que tienen el capital. No es moral ni que lo retengan y acumulen ni que lo dediquen a la especulación financiera para ganar más. El que tiene el capital debe ponerlo al servicio de la sociedad, al servicio del empleo y de la creación de puestos de trabajo. En esta línea se mantiene la Doctrina Social de la Iglesia desde León XIII hasta Juan Pablo II. Este último tiene una encíclica dedicada al trabajo humano (Laborem excercens) y varias encíclicas sociales más donde se expresa lo mismo que yo acabo de apuntar.

Lo que voy a exponer a continuación no se le puede exigir a nadie, pero se le puede plantear para la reflexión. Casos de matrimonios en los que trabajan los dos y podrían vivir tranquilamente con el salario de uno de ellos... Familias en las que entran varios sueldos en casa y que son innecesarios para el sustento de todos... Sería un gesto solidario  de una gran carga social de generosidad que los cedieran a otros en cuyas familias hay hijos al cargo y no entra en ellas ningún salario. Yo creo que Dios lo vería con muy buenos ojos y el beneficiario también. Porque a veces se nos llena la boca de un discurso social hipócrita, del que mucho hablamos pero en el que nada hacemos. Ya sabemos que el trabajo no es solo un medio de conseguir dinero, que también humaniza y realiza a la persona. Pero ¿no será momento de priorizar lo social sobre lo personal? Por eso digo que no se puede exigir, pero se puede plantear. Quienes no quieran hacerlo deberán -eso sí que es exigible- redoblar o multiplicar su esfuerzo en el compartir, de lo contrario estarían viviendo en un grave pecado aun cuando a ellos no se lo parezca.

Si todo esto se da, entonces sí que tiene sentido celebrar la fiesta del trabajo.

domingo, 31 de octubre de 2010

PENSAR DOS VECES ANTES DE HABLAR DE INMIGRACIÓN


Todo ser humano poseela misma dingidad,
pues Dios lo ha elegido para la vida como imagen suya,
 y Jesucristo se encarnó y murió por él
En España los periódicos digitales lanzan encuestas acerca de si el personal vería con buenos ojos hacer redadas de inmigrantes ilegales por parte de la policía y proceder a realizar repatriaciones masivas. El debate está ahí y el Presidente francés ha actuado contra los gitanos sin preguntar a nadie. Deportaciones masivas y justificaciones que una gran mayoría aprueba sin pensar dos veces. Mientras, el Papa está apelando ya repetidamente en las últimas semanas al respeto de los derechos de los inmigrantes.

Es verdad que con la crisis y el aumento del paro, está creciendo un sentimiento anti-extranjeros que sólo está naciendo, pero que puede ir a más. Y eso es peigroso; muy peligroso, además de injusto. Está muy cerca de los planteamientos del nazismo alemán de los años 40 del pasado siglo. Ahora mismo hay 300.000 inmigrantes españoles en la UE. Entre ellos se encuentran un primo mío y su familia que, enviado por su empresa, vive y trabaja en Alemania. ¿Qué tal si les dicen por la calle que son unos "extranjeros de mierda", que el paro de su país es por su culpa y "que se vuelvan con su puta madre a su puta casa"?

Pues eso está sucediendo hoy en día, espontáneamente, en las calles de nuestras ciudades. Ya digo, preocupante y peligroso. Es necesario tomar algo de perspectiva y empezar a pensar más en la globalización de la población mundial, en los derechos humanos -de todos los humanos- y menos en las fronteras, en los egoísmos y las hipocresías. Porque, muy probablemente, los que increpan así a los extranjeros tienen un padre, un abuelo o al menos un tío lejano que emigró a Francia o a América huyendo de la miseria, y con eso pudo sacar a su familia adelante. Y como él, muchos otros. Qué pasa, ¿que abro la mano cuando me van a ayudar, pero la cierro cuando me toca ayudar a mí? ¡Ja! No se puede exigir lo que no se está dispuesto a dar. Además, quienes así piensan, suelen aplaudir con sus manos a CR7 (portugués) o a Messi (argentino), mientras con su voz ofenden a los extranjeros de a pie, a los que sobreviven en un mercado de trabajo que nada les favorece y en un ambiente que cada día se les está haciendo más hostil. Incluso, muchos de ellos llevan 8, 10, 12 años aquí, buena parte se han nacionalizado españoles -con lo cual son españoles de pleno derecho aunque tengan rasgos raciales distintos- y han contribuido con sus impuestos y sus cotizaciones a la Seguridad Social -así como los siguen pagando al comprar una simple lechuga o al subirse al autobús- a que la caída en nuestro país no haya sido mayor aún.

¿Papeles para todos? No digo eso. Eso no es posible, pero no lo es porque el mercado de trabajo no lo permite. ¿Abrir las fronteras libremente para que entre el que quiera? Tampoco es posible, por desgracia, porque la riqueza nacional tampoco lo permite. Pero de ahí a descalificar a cualquier inmigrante que ya está aquí, a increparlos por la calle, o a manifestarse abiertamente en contra de todo el colectivo extranjero porque "nos quitan el trabajo", va un abismo además de que es -repito- injusto e irracional.  

Quizás nos toque compensar lo que hemos recibido. ¿O no se han restaurado monumentos, casas de cultura, ayuntamientos, calles, ciudades enteras con los famosos programas "leader" de la UE? ¿Y no se ha promocionado nuestro turismo con el dinero de Europa? ¿O no se subvenciona la agricultura con la PAC desde hace años? ¿O no se han arreglado carreteras y construido autopistas con los dineros del fondo de compensación de la Unión Europea? Seguro que muchos señores y señoras que piensan y hablan así, cercanos a mi edad, bebieron la leche en polvo de los americanos en los colegios públicos. ¿Y ahora venimos con éstas? Vamos, por Dios. Respeta si quieres que te respeten y ponte en el lugar del otro; sólo así podrás comprenderlo. Si no te pones a pensar desde su "yo", saliendo del tuyo, es imposible comprenderlo. Ahí es donde empiezan el respeto y la solidaridad.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

SOBRE CRISIS Y MEDIDAS, SIERVOS Y AMOS

La impotencia de Zapatero y su Gobierno para afrontar la crisis en España es pantente y manifiesta. Lo patético es cómo quiere encaminar la salida, apretándonos más ya no el cinturón, sino la garganta a españoles e inmigrantes, clases medias y bajas.

Cuando no se quiso reconocer que había una crisis, no se pusieron manos a la obra para prevenirla; gastaron sus esfuerzos en que sus medios informativos no hablasen de crisis sino de “desaceleración” porque el crecimiento de nuestra econocmía bajaba más y más pero aún daba cifras positivas. Cuando la tendencia se invirtió, se empezó a reconocer una crisis que, según ellos, tendría menor impacto que en el resto de la zona euro. Cuando el empleo comenzó a destruirse al ritmo de 10.000 puestos díaros y los autónomos de pequeñas y medianas empresas tuvieron que cerrar en masa, el zapaterismo reaccionó con echar mano a las arcas del Estado y a la política del subsidio, pero medidas cero para la creación de empleo. La última etapa de este via crucis hasta el momento es la aplicación de la medida de subir los impuestos. Más concretamente, de castigar el consumo y el ahorro. ¿El ahorro es un instrumento que tienen las clases medias para prevenir el futuro más próximo y tratar de mantenerse en pie? Pues se castiga con una retención que pasa del 18 al 21%. ¿El consumo es la única arma contra de deflación del 1% en que nos encontramos para favorecer el empleo? Pues se castiga también subiendo dos puntos el IVA (del 16 al 18%) y gravando en otros 15 céntimos la gasolina, lo que hará subir los precios de las mercancías y de los abastos de hortalizas, carnes y pescados, al subir el coste de los transportes. Y podemos sentirnos satisfechos al ver a la ministra de economía reconocer en público que la presión va a recaer sobre las clases medias porque son las clases que conforman el grueso de las aportaciones tributarias en nuestro país. ¡Bravíssimo, ministra!

Mirando hacia adentro, pues hombre, no van a congelar el sueldo de los funcionarios porque eso está mal visto ya que fue lo primero que hizo el PP cuando tuvo que afrontar una situación económica mucho más leve que ésta. Deciden, entonces, que les subirán un 0,3. Pero como la deflación es del -1%, resulta, realmente, una subida de 1,3%. Ya he visto a dos funcionarios estos días frotándose las manos al ver cómo aumenta su poder adquisitivo: con precios más bajos, su sueldo sube. En la otra cara de la moneda, está la bajada de sueldos. Varios amigos míos que antes de pasar por el paro cobraban 1.200-1.300 euros, después de dejar las listas del inaem sólo han encontrado trabajo por 800 ó 900. Y eso el que ha logrado encontrarlo.

El pequeño ahorrador que tiene un plazo fijo o una simple cuenta en el banco, cuando recibe los intereses recibe también una retención del 18%, que ahora va a ser del 21%. Ajo y agua. Porque, por lo que me he enterado estos días, existen unos fondos casi “benéficos” para el Estado, creados por Felipe González, para ciertos ahorradores con la intención de que no sean evadidos de España, y cuyas plusvalías sólo están gravadas al 1%. Y ésos no los han tocado. ¿Quién tiene acceso a esos fondos? Pues parece ser que no todos, sino los que ponen hasta ciertas cantidades que están al alcance de muy pocos.

¿Y el Impuesto sobre la renta? A los del partido gobernante se les llena la boca hablando de solidaridad, de cobertura social, de que pague más el que más tiene, de que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley. Bueno, parece ser que se callan algunas excepciones. Porque, según me he enterado también últimamente, los Diputados y Senadores no pagan IRPF; es decir, sus sueldos están libres de impuestos. ¿Solidaridad? No sé, pero a ver si empiezan por ellos mismos y nos anuncian que van a pagar lo que les corresponda según el baremo que nos aplican a los demás, pues, además, todos o casi todos los miembros del Gobierno pertenecen al Congreso de los Diputados. Y yo me oigo muchas veces eso de que hay que predicar con el ejemplo. Pero no sólo yo, sino también los demás. Y los que están con responsabilidades públicas, con mayor razón.

Hablando de responsabilidades públicas y solidaridad. ¿Saben ustedes que los señores funcionarios de un Estado que posee un sistema de Seguridad Social público –defectible, pero público- paga anualmente a cada uno de ellos un seguro social privado en el que les entra desde una consulta, pasando por una receta, hasta cualquier estancia en clínicas privadas incluidas las intervenciones quirúrgicas? No sé cuánto le costará eso al Estado, pero teniendo en cuenta el grandísimo número de funcionarios de nuestro país y las tarifas enormes de las compañías aseguradoras, debe ser una millonada de euros. Para ellos no hay listas de espera, ni doce horas en urgencias, ni tres meses esperando una intervención o un año para que te vea un especialista o para que te hagan una resonancia magnética. El privilegio es notable, ¿no? Pues ¿por qué no lo eliminan y dedican su gasto al gasto social de verdad?

En la parte contraria están los grupos más desfavorecidos. Si pensamos que Rajoy es peor que Lepin en cuestión de xenofobia, Cáritas acaba de denunciar un proyecto de ley que ha preparado el Gobierno del que se extrae la idea de que parte de la culpa de la crisis actual es de los inmigrantes, por haber venido aquí a trabajar, rebaja su dignidad como personas y criminaliza a los ilegales. Más de cien asociaciones han firmado ya un manifiesto en contra de esa ley.

En fin, Pilarín. Que así están las cosas y así se las hemos contado. Podemos oír un millón de veces las palabras bienestar social y solidaridad, pero nuestros gobernantes, más bien al contrario, están dejando muy claro quiénes son en esta sociedad los siervos y quiénes son los amos. Patético.