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domingo, 31 de enero de 2016

PATRIOTISMO A LA ESPAÑOLA

Resultado de imagen de españa via sateliteDesde que el pasado 20 de diciembre se celebraran en España elecciones generales, seguimos sin la constitución de un nuevo Gobierno. Y lo peor es que parece que va para largo. El Rey, Felipe VI, está a mitad de la segunda ronda de conversaciones con los portavoces de los partidos representados en Las Cortes para proponer un candidato a la sesión de investudira como Presidente del Gobierno, después de que Mariano Rajoy declinara presentarse al tener una mayoría en contra y puesto que no era viable resultar investido. De 35o diputados que posee la Cámara Baja, el PP de Rajoy cuenta con 122; Sánchez y el PSOE son la segunda fuerza con 90 señorías; Podemos, de Pablo Iglesias, tiene 69 representantes mientras que Albert Rivera con Ciudadanos cuenta con 40 diputados. Luego están los nacionalistas e independentistas, que tienen muy pocos diputados pero que, de no lograr un amplio acuerdo entre las diferentes combinaciones que presentan los cuatro partidos mayoritarios, podrían inclinar la balanza a su sardina o bloquear la formación de Gobierno. Los dos diputados de Izquierda Unida podrían también tener su peso en una negociación. El partido de Mariano Rajoy cuenta con una amplia mayoría absoluta en el Senado. Cuarenta días después de la jornada electoral, la formación de Gobierno sigue paralizada. Y esto en un momento en el que España ha empezado una recuperación después de ocho años de crisis profunda en nuestra economía. El país crece en estos momentos al 3,5% y el desempleo, aunque sigue al 21%, ha bajado cinco puntos desde que alcanzara su peor dato tres años atrás. El consumo se recupera, la prima de riesgo se ha relajado hasta los cien puntos (estaba en seiscientos al comenzar la pasada legislatura), han aumentado muy notablemente las exportaciones y el turismo, la inflación está controlada y se mantiene el gasto en las partidas que componen el llamado estado del bienestar (educación, sanidad, pensiones y dependencia). Habíamos recuperado la confianza de los inversores, pero ahora los inversores o están huyendo a otros países o tienen muchísimo dinero paralizado a la espera de ver qué sucede, quién va a gobernar y cómo. Diez mil millones de euros abandonaron nuestro país en noviembre de 2015. De treinta y seis mil millones de inversiones, nos encontramos en que hemos perdido la mitad en los últimos meses. España necesita financiación porque nuestra deuda exterior se ha colocado en el billón de euros durante los ocho años de la crisis. Eso supone la conculcación de la totalidad de nuestro PIB, pero seguimos necesitando financiación para reducir la deuda y mantener el gasto público y las prestaciones de que él dependen. La continuidad o no de las políticas económicas aplicadas en los últimos cuatro años favorecen o desfavorecen la confianza exterior en la economía española a corto plazo. Y la incertidumbre en las instituciones políticas perjudica a la economía española. No cabe engañarse con que los números de la macroeconomía no nos afectan; al final, de ellos dependerá el empleo, la caja de la Seguridad Social, las coberturas educativas y sanitarias, el nivel de nuestros impuestos y, si me apuran, gran parte de nuestra soberanía. Solo tenemos que ver el ejemplo de Grecia para ver que no es su Gobierno el que acaba de recortar por su prpio gusto en un tercio las pensiones del país para poder hacer frente a los préstamos del rescate de la Unión Europea.



Aquí la situación política está estancada. Lo está aun sabiendo que la tardanza nos hace daño. La solución pasa por los pactos para investir a un Presidente que forme un Gobierno capaz de sacar adelante la XI legislatura. Sus señorías se pusieron de acuerdo el trece de enero para nombrar un presidente del Congreso de los Diputados y los componentes de la mesa de la institución. Eso fue posible mediante un pacto de los tres partidos más votados. Así, el socialista Patxi López resultó elegido en segunda votación con tan solo 130 votos a favor (PSOE y Ciudadanos) pero con la necesaria abstención de los diputados del PP, que ni siquiera presentaron canditato propio. Estos tres partidos tienen en común la defensa de la unidad de España, frente al desafío del Parlamento de Cataluña, el reconocimiento de que la soberanía del país reside en todo el pueblo español, nuestra vocación europeísta, la permanencia en la UE, en el euro y en la OTAN, la necesidad de la regeneración política frente a la corrupción, la reforma de la Constitución del 78, la necesidad de una nueva ley electoral y la obligación de mantener el estado del bienestar. Lo más lógico sería que, tendiendo tan claro todo esto, hicieran lo mismo que para la mesa del Congreso: un acuerdo a tres, que sumaría 230 diputados, lo cual no solo daría estabilidad a un nuevo Gobierno sino que favorecería las reformas que los tres ven tan necesarias. Pero los demás se encuentran con el frontón levantado por los socialdemócratas, que se niegan a hablar de cualquier tema con los populares. Azotados ambos partidos por la corrupción, el PSOE trata de aparecer como el adalid de la limpieza negándose a hablar con su rival político por la corrupción en el PP. Más razones le dan a Sánchez las veinticuatro detenciones de cargos del PP que la policía ha llevado a cabo en Valencia en las últimas horas por una supuesta trama de comisiones ilegales con las que se podría haber financiado el partido y alguna de sus campañas electorales. Por eso, Pedro Sánchez lleva semanas mirando a Podemos para ver si estos le darán sus votos en una posible sesión de investidura. Con lo que no contaba el líder socialista es que la semana pasada, después de ver a Felipe VI, el líder de Podemos se presentara en una rueda de prensa ofreciéndole a Pedro Sánchez un Gobierno de coalición en el que él mismo (Pablo Iglesias) fuera el Vicepresidente, y lo hizo rodeado por seis "futuros ministros" de casi todo. Sánchez, que le cogió con la guardia baja, le agradeció la propuesta y le tendió la mano a poderse entender entre las dos fuerzas. Esta coalición, a la que se sumarían los dos diputados de IU, no alcanzaría más allá de los 162, insuficiente, por tanto, para que prosperara. Pero el líder socialista se encuentra con el muro del comité federal de su partido, que se niega en rotundo a pactar con alguien que lleve en su programa el "derecho de autodeteminación" de las comunidades autónomas (Cataluña, Galicia, Valencia...), y tal es el caso de Podemos. Así que los mandamases del PSOE dicen que ni con PP ni con Podemos. Entonces, ¿favorecería el PSOE con su abstención en la investidura un Gobierno de PP y Ciudadanos? Pues dicen que tampoco; que otra de sus líneas rojas es no dejar que gobierne la derecha. A Sánchez le acaba de dar su partido una manzana envenenada y diré ahora por qué.

La situación actual empezará a resolverse el martes, cuando el Rey, tras escuchar a Sánchez y a Rajoy lance a uno de los dos hacia una sesión de investidura. En ese caso sabremos si el propuesto acepta sin saber del todo que vaya a tener los apoyos necesarios para ser innvestido Presidente del Gobierno. Y a ver qué pasa. O los socialestas vencen las reticencias a pactar con la derecha o se lanzan en brazos de Podemos con la esperanza de que tengan apoyos en las filas de los independentistas catalanes o en las filas de los pro-etarras de Bildu, con tal de llegar al palacio de la Moncloa, aunque sea para muy poco tiempo. Eso sería cualquier cosa menos patriota, pero... ¿quién sabe? Rajoy no se aventuará porque no ha habido cambio en las posturas de los demás partidos cuando fue propuesto por el Rey y declinó presentarse por falta de apoyos. Una posibilidad, aunque parece poco probable, sería que PP y PSOE se pusieran de acuerdo en investir al líder de Ciudadanos y sostener su Gobierno el tiempo que fuera posible; y si funcionaba bien, seguir toda la legislatura. No olvidemos que cualquier pacto de Gobierno deberá someterse a la mayoría absoluta del PP en el Senado para poder sacar leyes adelante y gobernar. Ahora puede parecer una solución descabellada, pero conforme pasan las horas, todo se puede ir abriendo. Esta sería una opción creativa y patriota, puesto que alejaría los miedos, daría una situación de gobernabilidad estable y no dejaría opción a los radicales de Podemos e independentistas. Sin embargo, si no es el propio Rey quien lo propone y lo consigue, parece difícil. Si no se da esa posibilidad, entonces nos aventuramos a una repetición de elecciones. Y eso no va a ser posible antes del verano. Con lo cual, tendríamos inestabilidad, incertidumbre, falta de financiación y de inversión para rato. Por eso habrá que tratar de evitarlo. Y aquí es donde viene la explicación a la manzana envenenada que su comité federal le ha dado hoy a Pedro Sánchez: le adelantan cogreso y primarias para mayo. Es decir, o hay Gobierno ahora, o puede se que Sánchez no sea el candidato socialista a las elecciones en verano. Sus guiños a Podemos desde las elecciones de diciembre, su aparente desprecio a las líneas rojas marcadas por su partido con respecto a los que llevan en su programa el derecho a la autodeteminación y además le imponen un ministerio de la plurinacionalidad, amén de las formas arrogantes exhibidas por los de Podemos que muchos consideran humillantes, han provocado una guerra interna dentro del PSOE; pero es una guerra en la que los escindidos son los que se han situado frente a Sánchez. ¿Es el líder del PSOE? ¿Morderá la manzana? Pues todo está por ver, puesto que en política todo es posible; lo que hoy parece inviable, mañana se materializa y lo que hoy parece hecho, mañana resulta que no ha salido. Lo único que es claro, a mi modo de ver, es que los españoles no queremos volver a las urnas; ya sentenciamos en diciembre que tienen que entenderse y eso es lo que debe pasar; todo lo demás es perjuicio para mi querida España, esta España mía, esta España nuestra


viernes, 13 de julio de 2012

CÁRITAS: EL DERECHO UNIVERSAL A LA SANIDAD

Cáritas española denuncia la situación de "apartheid sanitario" que se produce en España con la nueva ley promulgada por el Gobierno de Rajoy, según la cual quedan desprotegidas de la salud pública ordinaria todos los inmigrantes que, residiendo en nuestro territorio nacional, estén sin regularizar. La ONG de la Iglesia en España recuerda la igual consideración de dignidad entre todos los seres humanos y el carácter de derecho fundamental el del acceso a la sanidad. 

La medida no solo es injusta en sí misma sino que crea discriminación entre personas y rebaja a los inmigrantes irregulares a la consideración de ciudadanos sin derechos. En una crisis como la actual, que apunta al mundo de las finanzas como origen y causa de tantos males como los recortes nos imponen a todos, no se puede dejar desamparados a los más débiles. La medida del Gobierno aleja al PP de los principios democristianos que dice inspirarle.

Se pide una rectificación urgente y el retroceso de la medida. En la web de Cáritas Zaragoza ( www.caritas-zaragoza.org) se incluye un enlace para firmar pidiendo al Gobierno la rectificación de una medida tan indigna y antisocial. ¡Que busquen el recorte proporcional en otra parte! 

Se incluye en la web citada la carta de una monja carmelita que resulta bastante clarificadora al respecto:


Soy Carmelita Misionera y además enfermera y comadrona y he trabajado 30 años en África Subsahariana, teniendo que hacer de médico por falta de éstos. Allí tuve que sufrir, junto a muchas personas, las desastrosas consecuencias de la falta de acceso a la salud y a tratamientos adecuados por falta de medios. Allí sufrí viendo como su esperanza de vida no pasa de los 40 años, como muchos niños no llegan a ser adolescentes y lo duro que es vivir en una sociedad privada de algo tan básico y fundamental como es el derecho a la salud y la educación. 

Ahora estoy en España, y tengo la suerte de trabajar con personas inmigrantes. Conozco lo que les ha obligado a dejar su tierras y sus hogares: no lo hacen por turismo, si no con la voluntad de darle una vida mejor a sus familias. Me duele y me cuesta creer que una sociedad como la española, que se ha gloriado de ser solidaria y hospitalaria, les niegue un derecho tan fundamental y básico como es el ir a un médico y proteger su salud. 

Que estos cientos de miles de personas no puedan ir al médico sólo va a tener consecuencias negativas, y no sólo en su salud, sino en la de todos: provocará un colapso todavía mayor de las urgencias, y el agravamiento de problemas de salud pública, como el contagio de enfermedades como la tuberculosis, que se concentra en algunos grupos de población inmigrantes. No permitamos que esto ocurra. 

Yo creo en una sociedad en la que ayuda y protege a las personas más débiles. Y por eso te pido que firmes esta petición y le pidas al Gobierno que derogue esta injusta medida y garantice la sanidad para todos, y sobre todo para las personas más necesitadas. 

PD: El gobierno ha alegado un ahorro de 500 millones de euros como justificación para esta medida. Si lo comparamos con los más de 750 millones que los clubes de fútbol españoles deben a Hacienda, o con los más de 1.000 millones que ha costado el desierto aeropuerto de Ciudad Real, la medida es todavía más incomprensible.