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viernes, 13 de octubre de 2017

NO BOICOT A PRODUCTOS CATALANES


Mapa de Cataluña


Es obvio que no soy un experto en economía y quienes me conocen lo saben, pero me parece urgente detener el boicot a los productos catalanes que muchos han puesto en marcha este mes de octubre como protesta contra los independentistas. Creo que hay dos razones poderosas para ello. La primera es que estamos viendo cómo más de quinientas empresas han abandonado Cataluña en menos de quince días. Está claro que se está empobreciendo a Cataluña a causa del desafío independentista al Estado español. Pero se empobrece toda Cataluña; también esa mitad de la sociedad que no comulga con las autoridades de su Comunidad y que bastante tienen ya con soportar la presión que estas han ejercido durante décadas sobre ella. Además de soportar la falta de libertad, el adoctrinamiento, la mentira permanente y el acoso, el ninguneo y la marginación, ahora se ven más pobres que hace un mes. Quizás a corto plazo no lo parezca tanto, pero a medio y largo plazo, esa fuga de empresas es tejido productivo perdido, es desempleo, es pobreza; y no nos engañemos: la empresa que ya se ha ido, no volverá en muchísimo tiempo, los bancos incluidos. La primera razón, me parece urgente, por pura solidaridad con los hermanos catalanes, que ya llevan bastante encima como para echar mayores cargas sobre ellos.

   La segunda razón es de tipo pragmático. Cataluña seguirá en España sí o sí. ¿Alguien cree que si Cataluña entra en recesión, eso al resto de España no le va a afectar? La economía catalana supone el 19% de la economía española. Cataluña y España no son dos compartimentos estancos; lo que pasa en una repercute en la otra. Ya hemos podido constatar que las agencias internacionales rebajan la nota de la deuda catalana y que en toda España baja la bolsa , sube la prima de riesgo y desciende el consumo. A España le sale ahora más caro financiarse que hace un mes.Ya hemos podido constatar, igualmente, que las previsiones de crecimiento para toda España han sido revisadas a la baja. Si se salva Cataluña, nos salvamos todos, pero si Cataluña se hunde, nos hundimos todos con ella. ¿Y saben por qué? Porque Cataluña es y seguirá siendo España, así de sencillo y de simple. A quienes leáis esto os pido que no secundéis la iniciativa de boicot a los productos de Cataluña; seguid vuestra vida normal y comprad lo mismo que venís comprando y consumiendo durante todo este año 2017. Y pasadlo a vuestros amigos y conocidos. Conviene frenar ese boicot.  

domingo, 8 de octubre de 2017

CRÓNICA DE AQUELLA SEMANA DE OCTUBRE (de 2017)

Barcelona, desbordada por un millón de personas en una de las
mayores manifestaciones de su historia. Foto agencia EFE.
   Algunas personas creyeron que, por pertenecer a un territorio, eran mejores que otras, que son menos dignas porque no pertenecen a su territorio. Y entonces empezaron a odiarlas, a crear mentiras a su medida, a inventarse una historia falsa que les complacía más que la historia real porque los exaltaba sobre las demás personas, y les enseñaron a los niños esa otra historia, y les enseñaron a creerse mejores que los demás, a los que tacharon de opresores, y a odiarlos. Y los odiaron tanto, que quisieron separarse de ellos sin contar con ellos. Y buscaron el reconocimiento de los del mundo de fuera, pero los del mundo de fuera les hicieron ver que ellos mismos son parte de esa realidad a la que habían odiado y que, fuera de ella, no son nada, nada especial y nada del otro mundo.

   Entonces, algunas personas empezaron a despreciar a los que no les daban la razón. Y se dividieron las familias, se dividieron los grupos de amigos, rompieron asociaciones, partieron su tierra en dos, su gente en dos, y se quedaron en minoría. Pero esas personas ostentaban un poder, y entonces decidieron emplear sus instituciones de poder para imponer su visión a todos, e intentaron cambiar para siempre la realidad de su tierra sin contar con la visión de los demás. Quisieron romper una realidad social y política de más de cinco siglos sin diálogo, sin convencer, solamente desde la imposición. Y elaboraron una estrategia para maquillar sus intenciones de democracia. Pero era una democracia falsa, era mentira, era engaño. Era el planteamiento de unos pocos contra todos.

   Y esos pocos, desde sus estructuras de poder, convocaron una votación como estrategia; una votación que fue declarada fuera de la ley por los tribunales. Pero desobedecieron, y sacaron urnas que no eran transparentes y que estaban llenas de papeletas antes de la votación. Y algunas personas votaron tres, cuatro y hasta cinco veces en lugares distintos. Y en muchos puntos salieron más papeletas que gente había en el censo. Y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad enviadas por los jueces de su tierra; y sacaron fotos de otras situaciones, fotos con sangre, para decir que habían sido agredidos, que habían sido reprimidos con violencia, que habían cargado contra ellos; para decir que “esos otros” son los malos y que ellos son los buenos. Y tomaron las calles con gritos y con insultos, rodearon a los agentes en sus jefaturas, en sus hoteles; querían impedir que descansaran. E intimidaron a los propietarios de algunos hoteles y les obligaron a cerrar porque les amenazaron con hacerlos arder; y echaron de algunos hoteles a los agentes porque eran “de los otros”. Y los hijos de los agentes eran insultados y señalados en sus colegios; y algunos maestros los avergonzaban delante de sus compañeros y les decían que si no les daba vergüenza “lo que ha hecho tu padre”. Y los niños de los agentes se llenaron de terror y no querían volver a ir al colegio. Y las autoridades de esa tierra convocaron y animaron a una huelga general; intimidaban a los que querían trabajar, montaron barricadas, cortaron carreteras con neumáticos que ardían y obligaban a cerrar comercios y otros centros de trabajo.

   Y el Jefe del Estado salió esa noche en televisión para defender el orden democrático de todos, la Constitución de todos, el Estado de Derecho al que pertenecen y la unidad de su territorio como un valor que salvaguardar; y recordó a las autoridades de ese territorio rebelado que se habían apropiado de las instituciones democráticas en favor de sus propios intereses y contra la mitad de la población de su territorio; y les recordó también que en ese Estado se pueden defender todas las ideas, con la única condición de que se respete la ley, porque es la ley que ampara los derechos de todos porque la habían aprobado entre todos.

   Y como no tenían el apoyo internacional que habían buscado, quisieron pedir la intervención del Papa para mediar en el conflicto. Pero el Papa les recordó que no reconoce como legítima su aspiración porque pertenecen a un Estado democrático que salvaguarda los derechos de todos y que no se trata de una descolonización. Y, con el paso de los días, la prensa puso al descubierto las mentiras con que habían construido su relato de los acontecimientos; salió a la luz el fraude de la votación no reconocida por la ley que habían celebrado aquel día; y esas autoridades terminaron de perder toda la credibilidad que pretendían obtener en esas jornadas. Pero esas autoridades, en vez de rectificar, jugaron a que adivinemos qué día iban a proclamar una declaración unilateral de independencia. Y las empresas de ese territorio comenzaron a marcharse y a afincarse en otros lugares buscando una seguridad jurídica y fiscal que ya no tenían. Y los bancos abandonaron las que habían sido hasta entonces sus sedes; y sus ciudadanos empezaron a salir a las provincias limítrofes buscando una seguridad para su dinero y sus ahorros. Y las bolsas de todo el país bajaron y las empresas perdieron miles de millones; y se encareció la deuda de todo el país porque subió la prima de riesgo. Y se comenzó a ver la realidad de la entelequia que, durante años, habían montado y habían querido hacer creer, un derecho que no es tal, una aspiración que nadie reconoce, un invento de conveniencia.


   Y la gente que llevaba años oprimida y tenía que soportar el adoctrinamiento hacia el odio de sus paisanos, perdió el miedo; y tomó las calles; y empezó a hablar por todo lo que habían callado; a hablar, a gritar, a cantar: “No somos fachas, somos españoles”. Y hubo concentraciones multitudinarias en todo el país, apoyando a la parte mayoritaria de esa tierra a la que habían intimidado, silenciado e ignorado. Y españoles celebraron concentraciones en Londres, en París, en Bruselas. Y los que acostumbraban a arrogarse la representación de todos los de esa tierra, comenzaron a ver que la realidad era otra; que, en verdad, no la representaban tanto como decían. Ahora hay una tensa calma a la espera de acontecimientos, pero en esta semana, algo ha cambiado en España y en Cataluña. Ahora ya no parecen las de antes.

sábado, 29 de agosto de 2015

CATALUÑA: ESPERPENTOS Y COMPLEJOS

Resultado de imagen de escudo de españaA un mes vista de las próximas elecciones regionales en Cataluña (las terceras en cinco años), la actualidad nacional pasa por el registro que la policía ha llevado a cabo en la sede de CDC, partido al que pertenece Arturo Mas, presidente del Gobierno de esa comunidad. El señor Mas es el Delfín y sucesor del señor Jordi Pujol, que fue presidente de Cataluña por más de dos décadas. Su familia está siendo investigada porque los indicios apuntan a que, presuntamente, durante todo o parte del tiempo de su mandato, habría cargado el 3% de comisión a todos los contratos de obra pública, condición sine qua non para que fueran adjudicadas. El señor Pujol habría amasado una fortuna en paraísos fiscales de la que no ha sido capaz de explicar de un modo convincente su procedencia y su partido podría haberse financiado de manera ilegal con parte de las "mordidas". El Gobierno catalán pretende dar a las elecciones que se avecinan un carácter plebiscitario, entendiendo que si gana por la mitad más uno la candidatura por la independencia, el Parlamento resultante proclamaría la secesión del Estado español e incoaría un proceso constituyente del nuevo "Estado de la República de Cataluña". Puesto que esa competencia no se la otorga la Constitución vigente, la declaración sería nula de pleno derecho. No tendría ningún efecto oficial y el Estado podría usar los recursos que la Constitución le proporciona para hacer valer la ley en vigencia, como podría ser la suspensión de la autonomía en Cataluña y la paralización de todas sus instituciones. Aun en el caso de que quisieran seguir adelante por su cuenta, la UE ya ha advertido que quedaría fuera de su seno y que debería presentar la solicitud de un tratado de adhesión; tratado que no prosperaría con el voto en contra de uno solo de los países que la integran (¿España, por ejemplo?).

El esperpento avanza desde que Mas comenzara esta batalla por su cuenta. En el camino se le han sumado los republicanos catalanes, que con muy exigua representación, ya proponían lo mismo decenas de años atrás. Sin embargo, ha perdido a su socio semptierno, UDC, con el que siempre ha concurrido a comicios anteriores en Cataluña y en las Generales. Los propios dirigentes de UDC tildan de despropósito el plan soberanista de Mas. Los empresarios avisan de que un Estado catalán independiente no es viable y que se marcharán de esa tierra si continúan adelante. Directivos y jugadores del todopoderoso Barça dicen apoyar la independencia pero matizan que siguiendo en la Liga española de fútbol, y se presentan a disputar la Supercopa de España después de aprobar los pitos al Himno Español y al Rey -símbolos sagrados de la unidad del Estado- en la pasada final de la Copa de España por su hinchada y la del equipo rival (vasco, a la sazón).

Algo de lo que no se habla mucho es de la división que la idea independentista está generando. Ha puesto mal en las familias, ha destrozado hogares, grupos de amigos, asociaciones... ha enfrentado a unos contra otros. Cuando, realmente, ese problema no existía en Cataluña, ha pasado al primer plano de los sentimientos desde la educación en las escuelas y desde la propaganda pura y dura que produce demagogia con todas sus letras. Desde los gobiernos del señor Pujol hasta ahora, se ha generado odio contra el resto de España. La famosa máxima "España nos roba" ha llevado a Cataluña a sentirse víctima de un expolio continuado por parte de las comunidades menos favorecidas, lo que le ha valido concesiones que, cuando menos, ponen en cuestión el principio de solidaridad entre las comunidades autonómicas (regiones en otros países) de España. El victimismo ha ido al alza al hacer creer a los niños desde treinta años atrás que el Estado español los oprime y no les deja gobernarse a sí mismos ni prosperar adecuadamente. Han falseado la historia, han hecho una a su medida de víctimas; han hecho creer que su bandera cuatribarrada es catalana, cuando es aragonesa; han enseñado que hubo una Corona catalano-aragonesa cuando la verdad es que pertenecieron a la Corona de Aragón; llaman reyes catalanes a los reyes aragoneses que están enterrados en el Monasterio de Poblet; hablan de países catalanes cuando se refieren a los diversos reinos de la Corona de Aragón, siendo que Cataluña jamás fue un reino sino una confederación de condados antes de incorporarse a la Corona aragonesa; dicen que son catalanes don Miguel de Cervantes, Santa Teresa de Ávila y hasta la paella valenciana; y así un largo etcétera de despropósitos y falsedades. Cuando alguien no asume su propia historia y tiene que inventar otra distinta para sentirse a gusto, lo más probable es que esté manifestando un complejo de inferioridad, ¿no? El complejo te lleva a inventar lo que no eres porque no aceptas ser quien eres. Esa máxima es bastante clara en psicología, ¿no es así? 

Resultado de imagen de escudo de españa
El esperpento prosigue porque mantienen la actualidad en los informativos de cada día con nuevas ocurrencias, con nuevos pasos hacia crear la infraestructura necesaria para un Estado propio. Hace solo unos días, el señor Consejero de Justicia de Cataluña decía que darían la nacionalidad catalana a la zona oriental de Aragón, a la Comunidad Valenciana y a las Islas Baleares, o sea, a quienes pertenecieron a la antigua Corona de Aragón. ¿çQuién se ha creído ese señor que es? ¿Ya les ha preguntado a esos ciudadanos si quieren tener nacionalidad catalana? Al hilo de eso, venden bizcochos y pastelería con unos mapas en los que colorean todos esos territorios y los llama "los países catalanes"; pero si nunca han sido un país... y menos en territorio de otros. Pueden consolarse con cantos y músicas de sirenas autodenominándose nación, país, Estado; lo que quieran, pero la realidad que sube al marcador es que Cataluña es una de las diecisite Comunidades Autónomas que integran el Estado Español, miembro de la Unión Europea, y que consta de cuatro provincias: Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona. Y punto. Y en el caso de que ellos se fueran, el escudo de España seguiría manteniendo las cuatro barras de gules sofre fondo de oro porque no representan a Cataluña sino a la Corona de Aragón; o sea, a Cataluña tanto como a Aragón, Valencia y Baleares; ese cuartel es común a las cuatro Comunidades. 

Hay una pregunta que la gente empieza a hacerse ya a estas alturas: ¿Por qué tanto esfuerzo,  tanta insistencia, tantas convocatorias electorales para intentar independizar Cataluña de España? ¿Qué causa, qué motivo tan poderoso hay para enfrentar a toda la sociedad catalana unos contra otros? ¿Por qué es el señor Arturo Mas y no otro el que está llevando a Cataluña a esta situación? Volvamos ahora al comienzo de este texto y recordemos la presunta corrupción del señor Jordi Pujol, de sus Gobiernos (de los que llegó a formar parte el señor Mas), de su partido CDC... Todos ellos están siendo investigados por la Justicia. ¿No podría ser la intención de tanto despropósito enlazado una huida hacia delante, un querer escapar de la Justicia española por los casos de corrupción en las instituciones catalanas? Hay muchos que piensan que este es el quid de la cuestión.

viernes, 24 de mayo de 2013

EL LAPAO Y LA CUATRIBARRADA

Nuestros vecinos los catalanes, que ahora se encuentran en una propuesta institucional para secesionarse del
estado español, se han molestado, y mucho, porque las Cortes de Aragón (que no son dependientes de Cataluña y que representan la soberanía de los aragoneses dentro del estado de España) han aprobado una Ley de Lenguas en las que reconoce el LAPAO como Lengua Aragonesa Propia de Aragón Occidental (acrónimo: LAPAO). El problema que ven nuestros vecinos es que quieren que a esa lengua se le llame simple y llanamante "catalán", sin matizaciones.

La cosa viene de que en algunas zonas de Huesca (al Norte) y de Teruel (al Sur) son bilingües; y, además de hablar el español (aquí le llaman "castellano" algunas veces) hablan lo que ellos denominan "el chapurriao". Esto es debido a la proximidad de los territorios oscenses a los catalanes, y los turolenses, además, a los valencianos. Ambos territorios son denominados como "la franja oriental de Aragón". Yo he vivido unos años con la gente de Teruel próxima a Valencia y Cataluña y -en serio- se enfadan si les dices que hablan catalán. No quieren ni por asomo oír decir que ellos hablan catalán. Lo afirman con rotundiad: "Aquí no hablamos catalán; hablamos chapurriao". Es más, yo he visto como lo llegan a hablar con cierto complejo. La cosideran una lengua de andar por casa, para hablarla en el pueblo y con la familia pero nada más. Yo siempre les decía que era una riqueza suya de la que debían sentirse orgullosos y que debían defender. Pero ellos decían que no; que el lenguaje culto es el castellano. Alguna vez hice algún conato de sondeo para celebrar un día una misa en chapurriao y no consentían de ninguna de las maneras. La misa es sagrada y celebrarla en chapurriao sería una falta de respeto a Dios para ellos, un uso indebido de una lengua que solo "sirve" para comunicarse entre ellos pero que no debe usarse para nada culto, oficial o sagrado.

La verdad es que la denominación de "LAPAO" es novedosa; un invento, vaya. Desconozco los motivos por los que la Ley de Lenguas de las Cortes de Aragón no han adoptado el nombre de "chapurriao" para denominar esa lengua, que es como la denominan quienes la hablan a diario. Se me ocurre que quizás puede ser para liberarla de esa connotación negativista que muchos expresan sobre ella. De lo que sí estoy seguro es de que si en la Ley apareciera como "catalan", la inmensa mayoría de esa buena gente se vería ofendida y exigiría, más pronto que tarde, que fuera llamada de otra manera. Quizás en eso, las Cortes aragonesas hayan acertado, adelantándose, pese al asombro de muchos.

Nuestros queridos amigos y vecinos de Cataluña han reaccionado pidiendo a las instituciones aragonesas que corrijan y lo llamen, sencillamente, catalán. Nosotros nos sentimos contentos de ser de Aragón, una tierra de interior, de secano, pobre y despoblada; con un paisaje agreste, con una población envejecida aunque con una gran ciudad, Zaragoza, que nos dicen que es ya la cuarta ciudad de España. También nos parece estupendo que ellos sean muchos, que tengan unas tierras fértiles que tiñen de verde sus paisajes, un importantísimo tejido industrial y de servicios, además de varios cientos de kilómetros de litoral. Nada que ver el nivel de vida comparado entre Cataluña y Aragón. Pero, algunas veces, no nos dejan ni ser pobres. Les gusta publicar mapas en los que incluyen municipios aragoneses dentro del territorio catalán; se niegan a devolver objetos de iglesias y retablos que la Santa Sede ha ordenado, en varias sentencias, que se devuelvan a las parroquias aragonesas de donde salieron; pretenden romper la gestión mancomunada de la cuenca del río Ebro para gestionar ellos solos el trazado sobre Cataluña y el delta; y, lo que peor nos sabe y tenemos que tragar con ello, es que se han apropiado de nuestra bandera y la llaman "bandera catalana" y "senyera". No me cabe ni siquiera imaginar que las instituciones aragonesas pudireran dirigirse a las catalanas exigiendo que, en todos los documentos oficiales, cambien la denominación de la bandera catalana por la de "bandera aragonesa" o "bandera de la Corona de Aragón" o, cuaando menos, la "cuatribarrada". Eso es lo que es en realidad.

La bandera de cuatro barras rojas sobre fondo dorado o amarillo era el Señal Real del Rey de Aragón (puede verse tanto de modo vertical como horizontal). Los condados catalanes se anexionaron al Reino de Aragón por el matrimonio del Conde de Barcelona con la Reina Petronila de Aragón. Él mantuvo su título de "Conde de Barcelona" pero no adquirió el de "Rey -ni siquiera consorte- de Aragón". Ostentó, sin embargo, el título de "Príncipe", desde lo cual se empezó a hablar del "Principado de Cataluña". El linaje real de la Casa de Aragón siguió reinando en el territorio anexionado. El rey Don Jaime I conquistó Mallorca y Valencia. No los anexionó a su reino, sino que los estableció como dos reinos más en los que reinaba el Rey de Aragón. Más adelante, hubo expansión por otras plazas del Mediterráneo. Todas ellas formaron la Corona de Aragón. Nunca existió lo que algunos se empeñan en llamar públicamente "la Corona catalano-aragonesa"; es, encillamente, una manipulación de la historia, barriendo para casa por parte de los catalanes. La constancia documental de la bandera del Rey de Aragón es de comienzos del siglo XII, con Alfonso II de Aragón, aunque venía usándose de antes. Su origen es incierto, pero la versión más probable es que sea concesión del papado, pues Sancho Ramírez (Sancho I de Aragón) viajó a Roma en 1068 para rendir vasallaje al Papa y consolidar, así, el reino de Aragón, que lo nombró su "portaestandarte". Curiosamente, los dos colores -oro y gules- eran entonces los colores pontificios. Así los podemos ver en la umbela de la Basílica de Daroca, como en otra que hay en Salamanca. Eran también los colores de más prestigio en heráldica . La bandera que vemos en la imgen es la que se conserva en Daroca y que portaba en rey don Jaime en la conquista de Valencia, en la primera mitad del siglo XIII. El Señal Real de la Corona de Aragón aparece también en el escudo de los Reyes Católicos, en el siglo XV, tanto como en el acutal escudo de España. El humanista aragonés Joaquín Costa alzó la voz defendiendo la bandera cuatribarrada cuando fue retirada del escudo nacional para poner la de la casa de Saboya en la dominación francesa, durante el siglo XIX. En estos momentos, las cuatro comunidades españolas que pertenecieron a la Corona de Aragón cuentan con la presencia de la cuatribarrada en sus banderas y escudos. Pero Cataluña se la apropia llamándola "catalana", y con esa denominación nos la está expropiando a todos los demás y, además, falta a la verdad. Antes de ser aragoneses, los catalanes fueron franceses. Ahora enarbolan la bandera aragonesa para reclamar independencia con respecto al resto de España, una bandera bajo la que no fueron independientes, sino aragoneses y, como tales, anexionados al reino de España. Si alzan la voz para reclamar que el "chapurriao" se llame "catalán" en Aragón, digan en voz alta que su bandera es la de la Corona de Aragón. O, al menos, oficialicen la que añade una estrella de cinco puntas y un triángulo a las barras. Rigurosamente hablando, esa sí que es catalana, pero no la que tienen como oficial, que es común a Aragón, Valencia y Baleares además de Cataluña.