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miércoles, 17 de diciembre de 2014

PETER PROTAGONIZA UN CUENTO DE NAVIDAD REAL


Nigeriano; quinces años en Sevilla; Peter, de 35 de edad, sobrevive vendiendo pañuelos de papel en un semáforo y estudia medicina por las tardes. Encontró el otro día una cartera con tres mil euros en efectivo y otros quince mil en cheques... y la entregó en la policía. "Es lo que me ha enseñado mi padre", dijo con toda naturalidad. Porque, ¿qué es lo que enseñamos nosotros a nuestros hijos? Haríamos lo mismo. Y no estamos en sus condiciones, no. Él es de piel negra y, además, inmigrante. Cuántas veces le habrán despreciado, le habrán llamado "negro de mierda" o le habrán gritado "vete a tu puto país, que aquí nos quitáis el trabajo". Pero Peter ha hecho lo que debía, lo que era honesto y honrado, lo que le había enseñado su familia al educarlo. ¿Dónde vive Peter? ¿Qué come? ¿Padece pobreza energética? Todo da igual, Peter es así y no ha hecho nada por quedarse con un solo céntimo que no fuera suyo. Y eso que no le faltarían razones para aliviar su conciencia: su situación, enviar dinero a su familia, una buena comida, un invierno calentito... Pero tampoco, Peter no es un hombre ligero de cascos, ni un resentido, ni un vengativo. Peter es un ciudadano ejemplar que nos ha brindado un buen ejemplo y una bella historia de Navidad. La pena fue que el rácano que recuperó su dinero solo le diera cien euros como agradecimiento.

jueves, 2 de agosto de 2012

ÚLTIMA FIESTA DE LA VENDIMIA. HOMILÍA 28 AGOSTO 2011


Queridos hermanos de Cariñena, de su Comarca, de los distintos pueblos que componen la Denominación de Origen Cariñena y a todos los que nos visitáis desde cualquier punto, que amáis a Dios y os unís a nosotros en esta fiesta.

Dice nuestro refranero que “es de bien nacidos ser agradecidos”, y esto es lo que significa la fiesta de hoy: agradecimiento. La Eucaristía, según significa la palabra, es acción de gracias al Padre, por medio del Hijo, movidos por el Espíritu Santo. Y en el día de la Fiesta de la Vendimia damos gracias por las cosechas. Una vez al año, Dios nos otorga sus dones para que podamos vivir, para que podamos compartir, para que podamos ser solidarios. Muchas veces nuestros sentidos nos engañan, y el diablo quiere que pensemos que lo que ganamos es fruto de nuestro trabajo y que se debe únicamente a nuestro esfuerzo. Pues bien, eso no sólo no es así, sino que constituye un grave pecado de soberbia y de falta de agradecimiento. Sin Dios, el hombre no puede hacer nada. Si le falta Dios, el hombre es nada. Si algo llega a nuestras manos es por su acción providente unida a nuestro esfuerzo y trabajo.

Es fácil que recordemos pasajes evangélicos como el de la multiplicación de los panes. En esa escena comprendemos muy bien la colaboración del hombre con Dios y de Dios con el hombre en la satisfacción de las necesidades. Alguien elaboró ese pan; alguien compartió ese pan; Jesús hizo que llegara a todos. Sin la acción de Dios, el pan hubiera saciado el hambre de cinco personas. Si no hubiera sido compartido, no se habrían saciado cinco mil hombres. Si no hubiera habido cinco panes no se habría dado el milagro. Es el esfuerzo, el compartir y la acción de Dios lo que hoy podemos recoger en nuestras viñas. Anoche ofrecíamos al Santo Cristo el simbólico primer mosto de la nueva cosecha; en esa ofrenda, le dedicamos aquello que reconocemos viene de él. Hoy, en esta liturgia, celebramos el memorial de su pasión, muerte y resurrección como acción de gracias por la uva de ese año.

Es una uva sana y abundante, una uva limpia de enfermedades y de plagas que inició con lentitud el proceso de maduración pero que lo ha acelerado por los calores de agosto. Es una uva dulce y de gran calidad, pero de grano pequeño, pues no ha recibido ni una sola gota de agua en todo el verano. Y hablo, claro está, de la uva de secano que es la genuina de nuestra Denominación de Origen, la que contiene todas las características que han hecho tradicionalmente del vino de Cariñena lo que ha sido, lo que le ha dado su nombre merecido y lo que nos ha traído a este presente que hoy podemos exaltar y celebrar con gran alegría. Las parcelas de espaldera, de regadío y de vendimia mecanizada han facilitado el trabajo al propietario, han garantizado un nivel regularizado de producción y han dado unas características diferentes a las tradicionales a nuestros caldos de hoy.

Pero la cosecha es mucho más que unos datos técnicos y estadísticos. Como decíamos al principio, detrás de la uva, detrás del vino, hay gentes, hay personas, hay familias con sus respectivas problemáticas, con sus dificultades, con sus éxitos y fracasos. En la actualidad, nuestra población, como nuestra economía, está también diversificada. En nuestros pueblos convive la población autóctona con poblaciones venidas de otros países, de otros continentes, de otras culturas. Seres humanos iguales a nosotros en derecho y dignidad. Hijos de Dios a los que Él ama más porque sufren más y porque parten de situaciones más desfavorables que la población autóctona. Viviríamos en pecado si no reconociéramos que somos iguales a ellos; que pertenecemos a una misma humanidad; que somos, igualmente, hijos de Dios; que tenemos todos -ellos y nosotros- los mismos derechos y deberes. Pero, además, el hecho de ser el país que recibe los movimientos migratorios, el hecho de que llevan ya tiempo entre nosotros, y el hecho de que somos cristianos, nos pone en la obligación de ser acogedores, de mostrarles nuestro más grande respeto y de estar dispuestos a echarles una mano en todo lo que conlleva el desarraigo, la lejanía de sus familias, los problemas de idioma, su situación de pobreza cuando esta se da, sin esperar que piensen igual que nosotros ni que nos tengan que estar agradecidos por ello. El cristiano es el que ve a Dios en todo ser humano. “Lo que hicisteis con uno de estos, a mí me lo hicisteis” nos dirá el Señor el día de su juicio final.

Como se decía anoche en el estrado, la vendimia es un final y un comienzo a la vez. Es el final del proceso agrícola. Cuando la uva se entrega a los responsables de la vinicultura comienza otro largo y duro proceso con la elaboración, el envejecimiento y la crianza, el embotellado, la promoción, la competencia, el mercado... hasta llegar a su consumo. Sólo entonces cada kilo de uva habrá llegado a su destino final. Es, pues, como vemos, una aventura larga y laboriosa.

Pidamos al Santo Cristo de Santiago que el vino que salga de esta vendimia ayude a alegrar la vida de muchas personas, les ayude a superar los problemas, les ayude a reunirse y a convivir, les ayude a acercarse los unos a los otros, les ayude a celebrar las ocasiones especiales; les ayude, en una palabra, a ser más felices y a vivir con alegría y esperanza. Que la bendición que Dios nos da a través de la uva y del vino nos haga cada día más humanos para mayor gloria suya.




JUAN SEGURA FERRER
elcantarodesicar.com

lunes, 7 de febrero de 2011

JUAN PABLO II, EL SANTO PADRE

¡ALABADO SEA jESUCRISTO! De esta manera comenzaba cada uno de sus discursos. Su vida era una continua alabanza a Jesucristo, concretada en la constante defensa de la dignidad de todo ser humano. Durante casi tres décadas ocupó la silla de Pedro, el Pescador de Galilea. Veintiocho años en un pontificado son muchos años, pero en una persona que no paraba, que no sabía parar, dan para mucho. No quiero entretenerme en cifras, cosa que ya hacen otros medios, sino que quiero resaltar más bien su intensidad humana y creyente.

Juan Pablo II fue el Papa que vino a vernos. Vino a vernos, prácticamente, a todos. Vino a nuestras ciudades, a nuestras iglesias, a nuestras plazas, a nuestras casas. Ha sido la persona más vista y conocida en todo el mundo y en toda la historia. Su amplísima documentación, que recoge encíclicas, exhortaciones apostólicas, discursos, mensajes, mottu proprios, se extienden también a un nuevo Código de Derecho Canónico y a un nuevo Catecismo de la Iglesia Católica. Tocó la Iglesia desde fuera y desde dentro. Y tocó también el mundo. Despertó todo menos indiferencia. Desde los más fervientes seguidores a los más feroces detractores. Un Papa que hizo su cruzada particular contra el marxismo hasta provocar su caída en Europa. No así en América Latina, donde adoptó actitudes bien distintas con los dirigentes de la dictadura cubana frente a los sandinistas de Nicaragua.

Era un hombre de Dios. La oración personal ocupaba una buena parte de su jornada y con ella estrenaba cada día. Sentía sobre sus espaldas las responsabilidades de todo lo que sucedía en el mundo. Sus discursos urbi et orbi y los ángelus de cada domingo estaban plagados de referencias a la situación y los problemas internacionales. Trataba de tú a tú a todos los Jefes de Estado, expresando ante ellos lo que a él más le interesaba en defensa de los derechos fundamentales, de la libertad religiosa y de la paz y el desarme mundiales.

El Papa Juan Pablo convocó un jubileo especial, con un trienio de preparación, con motivo de la llegada del año 2000 y del comienzo del Tercer Milenio. Dos milenios de Jesucristo en el mundo. Ésa era para él la razón a celebrar. Destacó también, hasta con nueve años de celebraciones especiales, el quinto centenario, en 1992, de la evangelización de América. Un aragonés, el Arzobispo Santos Abril, fue su profesor de español. Wojtyla descubrió que la mitad de los católicos del mundo rezaban en español. "No se puede ser Papa y no hablar español" llegó a afirmar a Monseñor Abril.

Su casa era una casa abierta a todos. Estableció la costumbre de llenar su capilla diariamente de sacerdotes, religiosos y religiosas, también seglares, que quisieran compartir con él la Eucaristía de cada mañana, lo que nos dio la oportunidad a muchos de visitar su estancia y de concelebrar con él en la intimidad. Después saludaba en la biblioteca particular a cada uno de los asistentes. A veces invitaba a su mesa a pobres, a mendigos, a sacerdotes en crisis. Siempre hacía lo que podía en las necesidades de cada uno.

Le quisimos, pero también le criticamos desde dentro de la Iglesia. Los de fuera, sobre todo en algunos medios de comunicación, trataban de ridiculizarlo y de burlarse de él. Pero él tenía claro hacia dónde quería ir y hacia dónde quería llevar la barca de Pedro, y no se dejaba influir por lo que se decía o no se decía de él. Desde dentro se veía conservador y demasiado cercano a la
institución del Opus Dei, del que se apartaba, sin embargo, en los textos de sus encíclicas
sociales, bien valoradas y aceptadas por creyentes y no creyentes.

Las imágenes difundidas por el Centro de Televisión Vaticana del atentado del 13 de mayo de 1981, en el que varias balas impactaron en su cuerpo, conmocionaron al mundo. Parecía increíble que pudiera salir vivo de aquel ataque. Cuando se hubo repuesto, eso no le influyó para nada en no seguir temiendo por su seguridad y, aunque fue el origen del famoso "papamóvil", él siguió a cuerpo descubierto a todas partes donde iba.

A Juan Pablo II le vimos envejecer, algo que no se había visto en la historia conocida de los Papas. Seguimos en directo, paso a paso, sus enfermedades, su agravamiento, su deterioro lento y progresivo. Llegamos a verle cuatro días antes de su muerte, ya sin poder hablar, esbozando con la mano una bendición desde la ventana de su apartamento, justo cuando una paloma blanca quiso posarse en su cabeza y cuya foto dio la vuelta al mundo y aún podemos descargarla de Internet.

"Dejadme ir a la casa del Padre" les dijo aquel 2 de abril de 2005, día en que el Señor se lo llevó de este mundo. Haciendo caso de una vidente, él había establecido el domingo de la octava de la Pascua como el "Domingo de la Divina Misericordia". Pues bien, era ese día cuando murió. Nunca se había visto en el mundo un luto igual. El cariño, la gratitud con que hablaron todos los medios, incluso los más críticos con él, las filas interminables de días y días no sólo en la Plaza de San Pedo, sino también en todos sus alrededores para visitar su capilla ardiente; sus funerales, que reunieron no sólo a millones de fieles, sino a una concentración récord de Jefes de Estado y primeros ministros, fueron eventos antes nunca vistos.

El cardenal Ratzinger ofició la misa de su despedida en la Plaza de San Pedro. "Bendícenos, Santo Padre, desde el cielo; bendícenos" clamaba en su homilía el que iba a ser días después su sucesor, el papa Benedicto XVI. El pueblo se manifestaba con pancartas -lo había hecho desde el primer momento de su muerte- y con miles de voces a coro: "Santo Súbito" ("Santo ya"). De haberse producido su declaración de santidad por aclamación del pueblo, hubiera sido un caso verdaderamente significativo y excepcional. Preguntado el Cardenal Ratzinger, antes del funeral, acerca de si esta posibilidad era viable, respondió que dependía del criterio que aplicara su sucesor.

El propio Ratzinger, convertido ya en Benedicto XVI no obedeció el clamor popular, pero favoreció el proceso de beatificación al abrirlo de inmediato sin esperar a los cinco años preceptivos que deben pasar después de la muerte del posible beato para comenzar su proceso. Ahora, a poco más de cinco años desde su muerte, el que fuera su mano derecha y nuevo Pontífice ha dado luz verde a su beatificación. Juan Pablo II subirá a los altares el 1 de mayo de 2011, seis años después de su muerte, en el día del mundo obrero (él que fue un obrero en su Polonia natal), y que coincide con el domingo de la octava de la Pascua de Resurrección, es decir, el Domingo de la Divina Misericordia.

Un gozo, pues, para toda la Iglesia ver beatificado al tan querido papa Juan Pablo II. Su cuerpo será trasladado a la Basílica de San Pedro, a la capilla contigua a la que contiene la Pietá de Miguel Ángel. Con su beatificación, se le podrá dar culto público a la espera de ser proclamado Santo una vez concluya el proceso de canonización que ahora se inicia. Santo Padre, Juan Pablo II, ora por nosotros, tus fieles.

sábado, 10 de abril de 2010

Número cien. Año nueve


A veces iniciamos algo de forma titubeante, con un futuro incierto, con un cierto temor
ante el resultado que vayamos a obtener, o a no poder estar a la altura si, finalmente, no
hemos calculado bien las fuerzas. Más o menos, de esta forma iniciaba en el año 2001,
sin apenas práctica alguna con Internet, la página web que entonces comenzó
llamándose “thalithaqumi”. Estaba alojada dentro de “geocities” (que, por cierto, acaba
de cerrar y de clausurar todas las páginas que alojaba). Se trataba de una página
personal de alguien totalmente desconocido, sin ningún grupo humano o institución que
la respaldara; por eso sus inicios fueron muy modestos. Sin embargo, tenía una
herramienta en mis manos y era la página de estadísticas. Ciertamente los números que
mostraba eran bajos, pero siempre un mes tras otro, reflejaba una tendencia al alza.
Conforme fue alojando más textos y documentos, empezó a aparecer en los buscadores,
lo que hizo que fuera cogiendo impulso. En seguida me di cuenta de que debía tomarme
la página con toda seriedad y con pleno sentido de la responsabilidad, pues cada vez era
mayor el número de gente que la seguía y que recurría a ella. Por otra parte, si las
primeras críticas que recibió fueron demoledoras por parte de compañeros y de gente
cercana, mi obispo me animó mucho diciéndome que hacía falta la presencia de la
Iglesia en la Red. Ciertamente, por aquellas fechas, las páginas de contenido religioso
no abundaban, precisamente. Es ahora cuando tienen una mayor pujanza y son
realmente abundantes.

Yo comprendo que la página de 2001 adolecía de varios defectos. El primero de ellos
era su diseño, pero ya digo que mi conocimiento de Internet por aquel entonces era de
mínimos, o, incluso, más bajo. No obstante, creo que el contenido la fue salvando de la
quema. Otra gran dificultad que presentaba era su nombre; lo complicado que resultaba
a todo el mundo escribir “thalithaqumi” sin cambiar una hache ni otro dígito y poderla
encontrar. Además, estaba alojada en una sección de yahoo que se llamaba geocities, y
era necesario poner una dirección larguísima que incluía esas dos palabrejas, además de
algunos puntos y barras, lo que hacía realmente muy dificultosa su localización. Así
que, en 2003 decidí cambiarla de alojamiento y tomar un dominio propio. Era también
el momento adecuado para cambiarla de nombre y poner algo que fuese sencillo de
recordar y de escribir, a la vez que de un contenido bíblico o teológico bonito y
atrayente. De esta manera, en 2004, www.geoticies.com/thalithaqumi pasó a ser
www.elcantarodesicar.com, lo cual fue un punto de inflexión en la evolución de la
página. Su conocimiento se difundía con mayor celeridad y las visitas aumentaban. Las
secciones, algunas algo vacilantes, del principio, se redujeron a las que verdaderamente
suscitaban interés y suponían un servicio a quienes visitaban este espacio. Así, quedaron
como fijas las que hay en este momento.
Un paso adelante supuso la incorporación de recursos multimedia. Primero, la lectura en
audio del evangelio del domingo. Más tarde, conectamos con H2Onews que, de forma
gratuita, proporciona vídeos con noticias sobre la Santa Sede y la Iglesia para páginas
católicas. Y en seguida, surgieron los vídeos con la predicación del evangelio de cada
domingo, todo producción propia, en la sección “elcantarovideo”, y que va ya por el
tercer año de su existencia. Poco a poco he ido mejorando también la calidad y los
efectos de los vídeos. Ahora necesito una cámara mejor, que incorpore salida externa de
micrófono para poder grabar el audio alejado de la cámara, pero hacen falta recursos y
ya llegará cuando se pueda. En You tube, tienen unas cien visitas cada domingo, pero
no incluyen los que lo ven a través de los archivos de envío de correo masivo ni los que
los incluyen en redes sociales como Facebook y otras. Tengo constancia de que son
visionados en algunos colegios en la clase de religión y que son estudiados y analizados.
También me consta que existen grupos de liturgia en las parroquias y comunidades que
preparan la celebración de cada domingo con los materiales de liturgia que propongo.
Y, por supuesto, muchos sacerdotes me dicen que les resulta de gran ayuda para
preparar la homilía, incluso la misa del domingo. También son muy consultados
algunos documentos de otras secciones. Los tres más vistos, en este orden, son “Las
siete palabras de Jesús en la cruz” (Piedad); “Cómo mejorar la autoestima” (de Marisol
Laborda, en Plaza Mayor) y “Jonás, algo más que un libro de aventuras” (de Rafa Fleta,
en Plaza Mayor).

Las visitas se producen cada mes de más de treinta países diferentes, pertenecientes a
los cinco continentes. El número va siempre en alza. A veces sube menos, otras veces
sube más, pero siempre va hacia arriba. En estos momentos, se encuentran unas cien
visitas diarias, lo que supone un total de 3000 mensuales. En la Cuaresma y la Semana
Santa, el número se duplica o se triplica. Si el récord de número de entradas en un solo
día se mantenía hasta ahora en 800, el pasado Viernes Santo rompió todas las barreras, y
sólo en ese día superó las 1.150. Sé que siempre es delicado publicar este tipo de datos,
pero es una forma de celebrar el número cien de elcantarodesicar y de, sobre todo,
agradecer a cuantos apoyáis la página, a cuantos la seguís con asiduidad y a todos los
que dáis ánimos para seguir con ella adelante.

Si la persona y el mensaje de Jesús tienen que ser difundidos hoy en día, deben serlo
también a través de los medios que la sociedad pone a nuestro alcance. Y lo que la falta
de salud en un cura le impide hacer desde una responsabilidad concreta, no le impide ser
evangelizador de otras maneras; en la Red, como es mi caso. Muchas veces soy
consciente de que estoy llegando a mucha más gente por este medio, directa e
indirectamente, de lo que llegaría desde cualquier parroquia o desde cualquier otro
puesto de los que solemos ocupar los presbíteros para el desarrollo de nuestro ministerio
apostólico. Es una forma también de estimularme a mí mismo el pensar este
planteamiento. Realmente, estuvo presente a la hora de decidirme a poner este proyecto
en marcha.

Por cierto, y terminando ya, que me agrada y asombra que justo el número cien coincida
con el número de la Pascua de 2010. Queda todo muy redondo, ¿no? Pues brindo con
todos vosotros por lo conseguido hasta ahora y por que el mensaje de Jesús llene todos
los medios privilegiados de comunicación que la técnica pone a nuestro alcance, aunque
sea de una manera modesta como ésta. El Señor ha resucitado. Felicidades. ¡Aleluya!