Mostrando entradas con la etiqueta cariñena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cariñena. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de noviembre de 2012

SENTENCIA JUDICIAL (2)


Transcurrido el plazo legal, no ha habido apelaciones a la sentencia del 20 de septiembre pasado, con lo cual, la sentencia es ya firme. Se me absuelve de todos los cargos por los que se me demandaba y acusaba y condena a los demandantes al pago de las costas del juicio. Teniendo en cuenta que mi representación jurídica se valora en torno a los doce mil euros, Arruga y Ortiz deben costearse sus representaciones respectivas y pagar cada uno la mitad de la mía. A ello hay que añadir los costes por desplazamientos y dietas. No resulta difícil hacer el cálculo de lo que les ha costado esta jugada. Llegar a esta resolución ha llevado más de un año. Como vemos, no es cualquier cosa interponer un juicio contra una persona. Es necesario saber bien lo que se hace, calibrar los daños, las costas y la posibilidad de tener razón o no. En este caso, la condena se había hecho ya con antelación; sin razonamientos, sin derecho de defensa, a la brava. Cuando resulta que todo era al revés de lo que hicieron parecer. Los que aparecían por verdaderos, falseaban la realidad y el que parecía tener ganas de revolver y de meter mal en el pueblo, resulta que tenía razón y decía la verdad. Con otras palabras, pero así lo dice la juez en la sentencia. Quien quiera puede leerla en www.elcantarodesicar.com.

Los objetivos que se marcaron ya entonces eran “sacarme” cien mil euros, lograr mi destierro y conseguir que el arzobispo de Zaragoza me suspenda de empleo y sueldo de por vida. Esto está dicho por boca de mis demandantes, yo no invento nada. Su gran victoria, no obstante, radica en que han conseguido expulsarme de mi iglesia, que es toda mi vida, y que no pueda celebrar la misa y los sacramentos en público en Cariñena. ¿Por qué? Se le puede preguntar al actual párroco de Cariñena, él puede explicarlo. No pude ni celebrar un funeral por mi primo Vicente, de Barcelona, fallecido recientemente. La otra gran victoria es hacer creer a no pocos que no soy honesto y que me movían intereses en contar mentiras. Eso gente que me ha visto siempre servir y trabajar por el pueblo. Y los actores, quizá si recapacitan, me vean habiendo celebrado algunos de los funerales de sus familiares o de sus más allegados, poniendo consuelo y esperanza en momentos muy difíciles, también para el que tiene que celebrar o pronunciar la homilía, complaciendo, incluso de corazón, alguna que otra petición de los familiares del difunto, o yendo a rezar a sus velatorios. Pero, así es la gente de mi pueblo. La que hay ahora. Hace treinta años eran mejores. Doy fe. 

No sería nada difícil "resarcirme" con otra demanda hacia ellos por los dislates en los que cayeron ambos en la sesión del cine Olympia del día 11 del 11 del 2011. Tengan en cuenta que no todos los que allí estaban aprobaban lo que vieron y oyeron y no sería complicado llamarlos a testificar. Si mis demandantes pidieron una indemnización de cincuenta y cuatro mil euros sin tener razón, ¿de cuánto más podría pedirla yo teniendo la razón y sufriendo los daños que me causaron? Hay que tener en cuenta, además, que, desde una función pública, se ha estado jugando con derechos sagrados en democracia como el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la libertad religiosa y al ejercicio libre del culto. Fácilmente, cualquier tribunal que comprendiese el tema se pondría de mi parte. Pues bien. Después de una profunda y serena meditación de estos extremos, renuncio a dar ese paso. Creo que se ha causado daño, pero no estoy yo dispuesto a hacer lo mismo que me han hecho y pagar con la misma moneda, aunque me sienta legitimado para ello. Es suficiente con el daño de uno, no con el de tres o el de cinco. Eso llevaría a una espiral que ahondaría aún más en la ya difícil situación en que estas personas han dejado la normal convivencia en Cariñena. Antes que lo que me resulte a mí como legítimo, está la moral cristiana y la vocación a la que he sido llamado y en la que vivo desde hace veintiséis años como una gracia del Señor. Él nos pide que perdonemos a los que nos ofenden, a los que nos insultan y calumnian. Nos pide también que recemos por ellos. Y eso es lo que hago. Los perdono de corazón y pido a Dios que sea indulgente con ellos. Es necesario perdonar al que nos ha ofendido para no caer en una espiral de respuestas y venganzas; también porque Dios no reniega de ellos y los ama de la misma manera que me ama a mí y con un amor igual; y, por último, porque hay que darles la ocasión de que se conviertan y para eso hay que rezar y ponerlos prioritariamente en nuestra oración. Tal como dice el evangelio que se proclamó en mi Ordenación Sacerdotal, "Ama más aquél a quien se le perdona más". Para que esto sea una realidad, es necesario que se sientan perdonados. Ya después sólo cabe esperar. Lo cual no quita para que yo deba protegerme de ellos mientras no se den muestras de ese cambio; al fin y al cabo, también Cristo nos enseñó a pedir “líbranos del mal”.

Dado en la ciudad de Cariñena, a 24 de noviembre de 2012, en la víspera de la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, junto al Santo Cristo de Santiago.

jueves, 18 de octubre de 2012

SENTENCIA JUDICIAL

El juzgado de Daroca me absuelve de las demandas presentadas contra mí por la publicación del artículo "Festival benéfico en Cariñena: ¿Verdadero o fiasco?" del 7 de noviembre de 2011 y carga las costas sobre los demandantes, Jesús Arruga y Sergio Ortiz

El 21 de septiembre se dio a conocer la sentencia de la juez de Daroca, en primera instancia, que me absuelve completamente de lo que Jesús Arruga y Sergio Ortiz me acusaron en sendas demandas contra mí como reacción al artículo publicado por mí el día 7 de noviembre pasado en mi blog y en la página web de la parroquia de Cariñena. La juez hace un exhaustivo análisis de mi texto y, aunque la sentencia es mucho más explícita, se podría resumir en dos ideas fundamentales:

1. Quien realiza una función o acto público se somete a las opiniones legítimas de los ciudadanos, cuya libertad de expresión no queda sometida a otros derechos por cualquier causa que no les caiga bien a los afectados.
2. Dado que la recaudación fue transferida desde las cuentas publicitadas a otra cuenta no anunciada al público y en la que son disponentes mancomunados mis demandantes, la información que doy en mi artículo es considerada veraz, por lo que no ha lugar a las acusaciones que se plantean. No obstante, la sentencia puede ser recurrida por quienes han perdido el juicio (por uno o por ambos), ante la Audiencia Provincial de Zaragoza.

En un auto aclaratorio expedido con posterioridad, su señoría explicita que las costas del juicio recaen sobre las partes demandantes. Cuando ha pasado casi un año desde los hechos, el daño está ya causado. El alboroto de la reacción de mis demandantes y la manipulación ante la opinión pública para desacreditarme les ha hecho caer a ellos en aquello mismo de que me han acusado a mí pero elevado a la enésima potencia, causando una lesión inestimable a mi imagen, mi crédito, mi honor y mi fama, siendo perfectamente conscientes de lo que hacían. Las sospechas y desconfianzas hacia mí, los insultos, las amenazas, las calumnias de muchas personas... ¿Donde quedan ahora? No cabía esperar otra sentencia diferente. La amplificación y exageración -fuera de quicio en muchos momentos- por parte de sus letrados respectivos en la vista, ahonda aún más en la comisión hacia mí de aquello que ellos mismos denunciaban. Sin duda estaban dirigidas a complacer los oídos de sus clientes en su sed insaciable de descalificar y humillar mi persona hasta el límite, algo que, en mi opinión está fuera de todo código deontológico en el ejercicio de una profesión. La sentencia les quita la razón y me la da a mí, pero, tras estos casi doce meses, ¿cómo reparar el daño causado? Y no solo por este proceso judicial, sino también por el acto en el cine Olympia, el “boca a boca” en el pueblo, el intento de recogida de firmas para ser suspendido del sacerdocio de por vida, la prohibición arbitraria –para la que no tiene competencias el alcalde- de poder celebrar la misa y los sacramentos en Cariñena mientras Ortiz presida el Ayuntamiento... Acusaciones hacia mí que se vertieron en la vista de búsqueda de protagonismo, de vanidad herida y hasta de querer meter la mano en la recaudación del festejo taurino o de ser el culpable de que la iglesia esté cerrada. ¡Cuando he estado cincuenta años al servicio de la iglesia de Cariñena, siempre dando y siempre poniendo; nunca quitando.Y jamás se me ha pillado en un renuncio de ningún tipo! Es ya imposible reparar tanto daño causado. Quedará ahí de por vida. Pero cada uno dará cuenta al Supremo Juez de sus propias responsabilidades.

Lo asumo como parte de la cruz que otros, injustamente, me han querido cargar, y la llevo junto a la del Maestro, intentando no condenar a los que me condenan, intentando llevarla con amor, rezando por los que me persiguen y calumnian y sabiendo –lo tengo muy claro- que sólo terminará en el Calvario, donde la vida se entrega como ofrenda, donde el Maligno cree que ha vencido, pero también donde la gloria se manifiesta en quien ha vivido la fe en Cristo. Siento muy cercanas esas palabras de la novena al Santo Cristo de Santiago, cuando se le pide “OS RUEGO ME CONCEDÁIS VIVIR Y MORIR ABRAZADO A VUESTRA CRUZ”. Así me lo está concediendo el Señor. Y eso es un don suyo.

En www.elcantarodesicar.com, expongo el texto de la sentencia para que pueda leerlo quien se interese por él, añadiendo que en un auto de fecha posterior, la misma jez carga las costas a quienes habían actuado contra mí. Asimismo, vuelvo a exponer el artículo que sólo durante 19 horas estuvo donde yo lo puse. Ahora, libre de toda sospecha o acusación, es un ejemplo más de la legitimidad de la libertad de expresión de las personas hacia una función o un acto público. Desde esta tribuna que es mi blog personal, y desde mi página web, doy las gracias a todos los que, en este largo tiempo, han sufrido conmigo y me han expresado su cercanía, cariño y comprensión.

En la bimilenaria ciudad de Zaragoza, junto al Pilar de la Virgen, a 18 de octubre, festividad de San Lucas evangelista, del año del Señor de 2012.

jueves, 2 de agosto de 2012

ÚLTIMA FIESTA DE LA VENDIMIA. HOMILÍA 28 AGOSTO 2011


Queridos hermanos de Cariñena, de su Comarca, de los distintos pueblos que componen la Denominación de Origen Cariñena y a todos los que nos visitáis desde cualquier punto, que amáis a Dios y os unís a nosotros en esta fiesta.

Dice nuestro refranero que “es de bien nacidos ser agradecidos”, y esto es lo que significa la fiesta de hoy: agradecimiento. La Eucaristía, según significa la palabra, es acción de gracias al Padre, por medio del Hijo, movidos por el Espíritu Santo. Y en el día de la Fiesta de la Vendimia damos gracias por las cosechas. Una vez al año, Dios nos otorga sus dones para que podamos vivir, para que podamos compartir, para que podamos ser solidarios. Muchas veces nuestros sentidos nos engañan, y el diablo quiere que pensemos que lo que ganamos es fruto de nuestro trabajo y que se debe únicamente a nuestro esfuerzo. Pues bien, eso no sólo no es así, sino que constituye un grave pecado de soberbia y de falta de agradecimiento. Sin Dios, el hombre no puede hacer nada. Si le falta Dios, el hombre es nada. Si algo llega a nuestras manos es por su acción providente unida a nuestro esfuerzo y trabajo.

Es fácil que recordemos pasajes evangélicos como el de la multiplicación de los panes. En esa escena comprendemos muy bien la colaboración del hombre con Dios y de Dios con el hombre en la satisfacción de las necesidades. Alguien elaboró ese pan; alguien compartió ese pan; Jesús hizo que llegara a todos. Sin la acción de Dios, el pan hubiera saciado el hambre de cinco personas. Si no hubiera sido compartido, no se habrían saciado cinco mil hombres. Si no hubiera habido cinco panes no se habría dado el milagro. Es el esfuerzo, el compartir y la acción de Dios lo que hoy podemos recoger en nuestras viñas. Anoche ofrecíamos al Santo Cristo el simbólico primer mosto de la nueva cosecha; en esa ofrenda, le dedicamos aquello que reconocemos viene de él. Hoy, en esta liturgia, celebramos el memorial de su pasión, muerte y resurrección como acción de gracias por la uva de ese año.

Es una uva sana y abundante, una uva limpia de enfermedades y de plagas que inició con lentitud el proceso de maduración pero que lo ha acelerado por los calores de agosto. Es una uva dulce y de gran calidad, pero de grano pequeño, pues no ha recibido ni una sola gota de agua en todo el verano. Y hablo, claro está, de la uva de secano que es la genuina de nuestra Denominación de Origen, la que contiene todas las características que han hecho tradicionalmente del vino de Cariñena lo que ha sido, lo que le ha dado su nombre merecido y lo que nos ha traído a este presente que hoy podemos exaltar y celebrar con gran alegría. Las parcelas de espaldera, de regadío y de vendimia mecanizada han facilitado el trabajo al propietario, han garantizado un nivel regularizado de producción y han dado unas características diferentes a las tradicionales a nuestros caldos de hoy.

Pero la cosecha es mucho más que unos datos técnicos y estadísticos. Como decíamos al principio, detrás de la uva, detrás del vino, hay gentes, hay personas, hay familias con sus respectivas problemáticas, con sus dificultades, con sus éxitos y fracasos. En la actualidad, nuestra población, como nuestra economía, está también diversificada. En nuestros pueblos convive la población autóctona con poblaciones venidas de otros países, de otros continentes, de otras culturas. Seres humanos iguales a nosotros en derecho y dignidad. Hijos de Dios a los que Él ama más porque sufren más y porque parten de situaciones más desfavorables que la población autóctona. Viviríamos en pecado si no reconociéramos que somos iguales a ellos; que pertenecemos a una misma humanidad; que somos, igualmente, hijos de Dios; que tenemos todos -ellos y nosotros- los mismos derechos y deberes. Pero, además, el hecho de ser el país que recibe los movimientos migratorios, el hecho de que llevan ya tiempo entre nosotros, y el hecho de que somos cristianos, nos pone en la obligación de ser acogedores, de mostrarles nuestro más grande respeto y de estar dispuestos a echarles una mano en todo lo que conlleva el desarraigo, la lejanía de sus familias, los problemas de idioma, su situación de pobreza cuando esta se da, sin esperar que piensen igual que nosotros ni que nos tengan que estar agradecidos por ello. El cristiano es el que ve a Dios en todo ser humano. “Lo que hicisteis con uno de estos, a mí me lo hicisteis” nos dirá el Señor el día de su juicio final.

Como se decía anoche en el estrado, la vendimia es un final y un comienzo a la vez. Es el final del proceso agrícola. Cuando la uva se entrega a los responsables de la vinicultura comienza otro largo y duro proceso con la elaboración, el envejecimiento y la crianza, el embotellado, la promoción, la competencia, el mercado... hasta llegar a su consumo. Sólo entonces cada kilo de uva habrá llegado a su destino final. Es, pues, como vemos, una aventura larga y laboriosa.

Pidamos al Santo Cristo de Santiago que el vino que salga de esta vendimia ayude a alegrar la vida de muchas personas, les ayude a superar los problemas, les ayude a reunirse y a convivir, les ayude a acercarse los unos a los otros, les ayude a celebrar las ocasiones especiales; les ayude, en una palabra, a ser más felices y a vivir con alegría y esperanza. Que la bendición que Dios nos da a través de la uva y del vino nos haga cada día más humanos para mayor gloria suya.




JUAN SEGURA FERRER
elcantarodesicar.com

lunes, 2 de abril de 2012

RETAZOS DE PRIMAVERA


Benedicto XVI ha regresado a Roma con el tiempo justo de reponerse para afrontar las celebraciones de la Semana Santa. Atrás quedó su viaje a México y a Cuba. ¿He dicho atrás? Ya veremos. Hemos visto una clase política muy correcta y afable con el Pontífice. Y eso que no ha eludido los asuntos problemáticos. En México celebró la misa nada menos que en el monumento a los mártires de la “revolución cristera”, que en torno a 1926 fueron masacrados por ser cristianos, y morían al grito de “Viva Cristo Rey”, diez años antes que en España sucediera parecido. El laicismo profeso del Estado azteca prohibía hasta hace bien poco vestir de religioso por la calle. No digamos ya celebrar una misa. Pero Juan Pablo II les dijo que él también era el Papa mexicano, y se metió en sus corazones, máxime con sus visitas a Guadalupe y la canonización de San Juan Diego cuando la cabeza del papa Wojtyla ya no se sostenía a causa del parkinson. Benedetto ha debido obviar la visita a la capital, México D. F., por los 3.500 metros de altitud a los que se encuentra, algo que la hipertensión no soporta. 

Más expectativas despertaba su estancia en Cuba. Resultaba chocante ver los honores militares con gritos y aires soviéticos (de los de antaño) con que se recibió al papa Benedicto en el aeropuerto de Santiago de Cuaba. Con toda la cortesía, la cercanía y las atenciones de Raúl Castro, el Papa dejó escuchar en sus oídos constantes referencias a los presos, a la lejanía de sus familias, a todos los cubanos “se encuentren donde se encuentren”, al derecho al ejercicio no solo individual y privado de la función religiosa, sino también comunitario y público, a la necesidad de estar abierto a la verdad y no encerrarse en verdades inamovibles que se imponen a los demás... Vamos, un gusto para el mandatario, que acompañó casi cada uno de los pasos que el Papa dio en su país. Hasta contó con la “inesperada” visita de Fidel, al que había dicho que le gustaría poder saludar. No sé si estarán celebrando los hermanos Castro y sus ministros los mensajes pontificios, pero, con la pedagogía y la claridad preclara de un veterano profesor, Ratzinger no se dejó ni una sola nota por decir y remarcar con insistencia. No se vio la complicidad de Fidel y Juan Pablo II, pero Benedicto habló mucho más clarito. 

¿Son injerencias de la Iglesia en política? Bueno, ya sabemos a quiénes no les conviene que la Iglesia hable de ciertos temas, pero como bien han dicho los dos papas que he nombrado, “la Iglesia propone su mensaje, no lo impone”. Sabe que a ella no le toca la función de ejercer la autoridad política ni tampoco la de legislar, pero es libre para expresarse y para formar las conciencias de quienes quieran escucharle, así como de alzar la voz de los que no tienen voz, de las voces injustamente reprimidas y de la defensa de los derechos humanos fundamentales que son la garantía del reconocimiento de la dignidad humana. Por cierto, que, a su regreso, hemos sabido que la Conferencia Episcopal de Estados Unidos donará dos millones de dólares para proyectos pastorales en diferentes países de América Latina. Asimismo, la Santa Sede acaba de enviar cien mil dólares para ayudas de caridad a la Iglesia en Siria, donde la situación de violencia institucional, revolucionaria y las consecuencias de desplazados y de falta de recursos alimentarios es conocida por todo el mundo. 

Una vuelta más en la rosca de la barbarie humana y su interminable cultura de la muerte nos dejaba también el mes de marzo: Dos científicos italianos comienzan a hablar del “aborto post parto”, equiparable, dicen, al que se practica en el interior del útero. Dicho de otra manera: Si es legítimo matar a un niño en el útero materno, no hay problema moral en que se le mate cuando ya ha nacido; eso es el “aborto post parto”. Los que estamos a este lado del asunto (en el que yo estoy, me refiero), no vemos la diferencia de que un infanticidio se produzca dentro o fuera del útero materno. Es un infanticidio en uno y otro caso. Pero, claro, la legitimidad moral tampoco se justifica en ninguno de los dos casos. No sé si esto sea un señuelo para que acabemos aceptando como mal menor el “aborto intrauterino” para cargar las fuerzas de protesta contra este otro modo de infanticidio. De lo que sí estamos seguros es que el hombre es cada vez más corrupto, más confuso, más inmoral y más enemigo de su propia especie. 

Una nueva abominación, que va en una línea parecida, nos está promoviendo legalmente pero de una manera encubierta, el canibalismo. Ojo porque no es broma. Las empresas PEPSICO, NESTLÉ Y KRAFT añaden a sus productos alimentarios “material biológico” de los embriones abortados. Lo justifican porque “potencian el sabor, edulcoran y no engordan.” Como diría mi bisabuela, no sabemos qué más podemos ver aún. Se han traspasado todas las rayas, se han despreciado todos los límites, el grado de corrupción ideológica y moral es tal que no se ve el punto de llegada; si acaso, parece ser el infinito, la supresión de toda norma moral para todo. Pues bien, infórmense bien porque las tres marcas tienen la tela de productos y submarcas. Yo ya he dejado el nesquik y el capuccino de nescafé y también me he pasado a la coca cola aunque sea más cara. Y las lonchas de queso las miro bien a ver qué marca llevan antes de echarlas al carro. Y he descubierto unas patatas fritas de Valladolid que son buenísimas y así no tengo que comprarlas de matutano o de lays. 

Pero no puedo obviar en estos momentos mi situación personal. Os quiero dar las gracias a todas las personas que os habéis tomado el tiempo y la valentía de apoyarme y habéis hablado bien no solo de mí, sino del ejercicio del ministerio sacerdotal del que fuisteis testigos en Azuara, Plenas, La Codoñera, Valmuel, Alcañiz, hospitales, inmigración... y a otras personas que me conocéis y me queréis y habéis dado la cara contra corriente. Sabed que sois mucho más valientes que aquellos de mi pueblo que me dan la razón y se callan. Muchos no conocéis al sr. “anónimo” que escribía debajo del artículo “Una zapatería muy variada”, pero yo sí lo conozco. Tal vez a ti, Conchita, no te sea extraño del todo. Al menos durante un tiempo estaba cercano al grupo que iba al Campo de Romanos a las paraliturgias de los domingos. Amigo de velas, inciensos, floreros y cofradías, incluso daba la comunión muchas veces a mi lado en la iglesia de Cariñena. Nos indigna pero no nos piílla de sorpresa, al fin y al cabo, también en la mesa de la Eucaristía en la Última Cena tuvo el Señor a quien lo traicionó. Decías en tu escrito que no me conocía; pues errabas: me conoce perfectamente y por eso me ha querido hacer daño. Pero, como el Jueves Santo en Judas, un día entró en él Satanás y ahora no sabría definirte si Satán actúa a través de él o es él el que ha decidido servir al Maligno. Por cierto, te vaya de aviso que la próxima vez que vuelvas a escribir sobre mí, pondré la foto de tu cara para que te vea todo el mundo. Piénsatelo bien antes, que quien avisa no es traidor. 

Por cierto, que también este señor estuvo en el origen de la distorsión del planteamiento de la celebración de mis bodas de plata sacerdotales. Mi idea fue obsequiar a Cariñena y a su Parroquia, hacer un homenaje al Santo Cristo de Santiago -con un Via Lucis que escribí para él- y hacer partícipe de esa alegría a la comunidad cristiana donde siempre he recibido y celebrado los sacramentos. Pues la idea que hizo cundir fue que “se está haciendo un homenaje a sí mismo; que es una fiesta particular suya y no tiene por qué exhibirse ni exhibirla; que utiliza la imagen del Santo Cristo para su beneficio y no es quién para sacarlo de su capilla y llevarlo a la iglesia...” Y fue todo un éxito porque dentro de la hermandad y las señoras que cuidan su capilla también se pusieron en contra y difundieron la idea, que es justo lo contrario a las intenciones con que se hizo. Un día juzgará Dios a cada cual, a unas antes que a otros, pues Él sí que conoce con qué intención hice las cosas, pero conoce también con qué intención se distorsionó por completo el planteamiento, que era noble, honesto y sincero, de amor hacia mi pueblo y mi parroquia. 

Ahora resulta que, como me acabo de enterar, parece ser que la feligresía desconfía de mí porque le inquieta saber de dónde saqué el dinero para celebrar lo que se ha calificado como “fastos”. Pues bien, voy a sacarles de dudas. En 26 años de sacerdocio, no he hecho dinero ni tengo dinero. He vivido siempre sólo con el sueldo que me da el arzobispado. Siempre ha sido muy bajo; vivimos austeramente y lo que queda lo compartimos con los pobres. Cada vez que he tenido que cambiar de coche por mi trabajo pastoral, he tenido que pedir dinero prestado de fuera. Siempre. Dado el reciente fallecimiento de mis padres, ahora me ha llegado de su legado algo de metálico además de la casa y algunas fincas agrícolas. Pues bien, de ahí es de donde salió el dinero. Casi un millón de pesetas para donaciones y menos de mil trescientos euros en invitar a una comida de migas y huevos fritos. Y eso es todo:


RELACIÓN DE GASTOS Y OFRENDAS EN MIS BODAS DE PLATA
OFRENDADO
Pedestal para el Santo Cristo …............................................  1.700€
 Vitral luminoso de pan de oro para el Santo Cristo …........ 1.250€
Vidrio rojo para el vitral de Santo Cristo ….........................     300€
Sistema eléctrico en el vitral del Santo Cristo ….................    150€
 Alfombra roja para el Santo Cristo …...................................    200€
Candelabros y velas para el Santo Cristo ….........................    150€
Capa roja para las procesiones del Santo Cristo …..............    400€
Dos banderas para la iglesia del Sto. Cristo (rechazadas) …. 220€
Restauración corona de la Virgen de Lagunas …................     300€
Estandarte para soldaos romanos Semana Santa …........... 1.000€

EXPOSICIÓN DE LA OBRA PICTÓRICA DE MI MADRE
Simón Soler, Maribel Suso, J. M. Álvarez y párroco …....... sin cargo
Préstamo caballetes por varias personas ….......................   sin cargo
Préstamo estructuras y focos por el C.R.D.O. ….................  sin cargo
Donativo a la parroquia por gasto de luz ….......................        100€

VIA LUCIS ….........................................................................    sin cargo
CONCELEBRACIÓN EN EL PILAR 23 SACERDOTES ..... sin cargo
BANDA DE MÚSICA PROCESIÓN DÍA 10 …....................   sin cargo
GRUPO CARALLANA MISA BATURRA Y PROCESIÓN   sin cargo

GASTOS PROPIOS
Invitación comida sacerdotes concelebrantes (a 8€) .........     180€
Invitación comida en la Virgen de Lagunas (a 11€) ...........  1.100€
 Violinista en la Virgen de Lagunas …..................................   regalo

Y cualquiera podrá comprender que hacer públicos estos datos es humillante para mí, por la humillación ya causada por la desconfianza. Yo, precisamente, que llevo toda mi vida al servicio de Cariñena y de su iglesia parroquial. Al terminar mi suplencia en la parroquia el pasado mes de agosto, entregué 380€ a las cuentas parroquiales porque propuse que se pusieran 300 euros por casa para poder acabar las obras de la iglesia parroquial hasta el final. Mi aportación fue por delante. Y bien que me han criticado también por eso. Sería la única manera de terminar nuestra iglesia. Así, estará como merecemos; al fin y al cabo, uno tiene la iglesia de la que se ha preocupado. “Que la arreglen pero que a mí no me cueste nada”. Vale, pues a esperar que nos venga del cielo. Porque, claro, ahora se tiene conciencia de que ya se ha colaborado, pues se pusieron cinco euros para las obras de la iglesia y nos dieron a cambio una estupenda tarde de toros. Así nos despachamos. Alguno hasta llegó a dar cien en la fila cero. Muy bien, pero con eso ¿para qué nos llega? Pues ya nos informará el párroco, que es al que le corresponde informar de cuánto se puede hacer y de cuánto falta; y en qué condiciones se reabrirá el templo parroquial. Hombre, ya dije que se podían aportar los 300 euros por casa en 2 ó 3 plazos, entendiendo que muchas personas que vivan, por ejemplo, de una pensión de viudedad, querrían darlos pero no pueden hacerlo de una tacada. Sin embargo, como suele suceder, quienes más lo han criticado son gente más adinerada que las viudas de Cariñena. Por decirlo de una manera suave. Eso, sí, yo soy poco menos que el diablo en persona por hacer una propuesta tan descabellada. Ellos se gastan eso y más en las Fiestas de septiembre y lo dan “religiosamente” cuando los invitan a una boda. Pero dar eso para las obras de la iglesia no se puede tolerar. Es mucho más digno el que tiene más que yo, no los pone y además me critica. Pues vale. 

Finalmente, el gran Real Madrid acaba de hacer algo asombroso. Como ya sabemos, se está construyendo un súper complejo de ocio dedicado al gran equipo español en los Emiratos Ärabes Unidos. El problema ha surgido cuando, al recrear el escudo del equipo merengue en unas plataformas sobre el mar, los promotores se han encontrado con que la cruz con que culmina la corona imperial del escudo de la entidad suponía una verdadera dificultad de índole religiosa, ya que en el país rige oficialmente el Islam. Y, claro, no iban ellos a dibujar una cruz en el mar. Pues eso, que ellos no pongan la cruz en el mar es lógico. Y que el Real Madrid vaya a lo suyo es también lo lógico. Lo que no parece tan lógico es que el Real Madrid haya retirado de un plumazo la cruz de su corona como emblema de la entidad. ¿Tan importantísimo resulta que el escudo sea exacto al que han decidido en los Emiratos? Se puede comprobar fácilmente entrando en su web realmadrid.com y ver que la cruz ya no está en su imagen corporativa. Y sin votar los socios ni nada. Aunque no quieran, nos demuestran con su acción que en su pensamiento está lo mismo que en el de otros: Que “la pela es la pela”.

viernes, 17 de junio de 2011

A LOS 25 AÑOS DE SACERDOCIO




Los acabo de cumplir el 15 de este mes de junio de 2011. Aquella tarde de 1986 el arzobispo Elías Yanes me imponía las manos y pronunciaba la oración de consagración sobre esta criatura frágil que, desde pequeño, soñaba con ser sacerdote. Era la víspera de cumplir 25 años y nunca antes lo había visto menos claro que ese día. Me escapé de casa una hora antes diciendo que me iba a la iglesia a preparar, pero, en realidad, donde me fui fue a la capilla del Santo Cristo de Santiago. Estaba confuso, tenía miedo. No había nadie en la pequeña iglesia. El Santo Cristo y yo estábamos solos, frente a frente. Delante de él dejé que bullera toda la catarata de confusiones que había en mi mente y en mi corazón en ese momento. Me llegó a parecer un acto de valentía acudir a la iglesia parroquial, que ya empezaba a llenarse, y decir que no me ordenaba, que no lo veía claro. No conocía ningún precedente, pero me parecía que era lo más honesto que podía hacer en ese momento. Necesitaba más tiempo para reflexionar, para discernir, para orar.


Como suele ocurrir siempre que nos ponemos en la presencia de Dios, no sucedió nada mientras yo
estaba inmerso en mis pensamientos y me angustiaba en el mar de mis dudas. Cuando, como en
una catarsis, lo hube volcado todo y esperaba la conformidad del Señor para detener mi ordenación
en aquel momento, comencé a sentir algo nuevo, otra cosa, otro pensamiento. Sé que, por medio
de mi Santo Cristo, el Señor me habló. Me hizo sentir cómo desde pequeño me había manifestado
dispuesto al sacerdocio, me recordó cada etapa de mi camino y de mi recorrido hacia el
sacramento del Orden. Año y medio antes ya había sido ordenado diácono y eso había cambiado mi
estado. La ordenación sacerdotal me iba a incorporar al sacerdocio, pero no al clero, al que ya
pertenecía desde dieciocho meses antes. Los estudios de la teología, la etapa en el seminario, el
curso de diaconado antes de la ordenación... Recordé también las reflexiones que provocaron en mí
los meses de convalecencia después de un accidente que sufrí entre el segundo y el tercer curso
en el seminario. Los sacerdotes que me habían acompañado estaban convencidos de mi vocación. El
rector del Seminario, que me valoraba mucho, me había animado semanas antes cuando le hice
saber mis dudas e inquietudes. En pocas palabras: Si la llamada al sacerdocio hubiera sido un
empeño mío que viniera de mí y no de Dios, las cosas habrían discurrido de otra manera. Siempre
he creído y confiado en la providencia. Sé que Dios orienta nuestros pasos. Mi familia, la gente de
mi pueblo, las parroquias donde había trabajado en pastoral, todos esperaban verme como cura. De
nuevo se hizo el silencio en mi corazón.

¿Era cosa de Dios o era que yo me lo había forjado y había estado ciego toda mi vida? Me
resistía, sin darme cuenta, a aceptar la evidencia de lo que Dios trataba de decirme. Pero hubo
algo que me ayudó a dar el paso. Después de todo lo que Dios me había hecho recordar y sentir en
aquel momento, la valentía no estaba ya en cancelar la ordenación, sino en acudir a ella, en
entregarme por fin, en cerrar los ojos y lanzarme desde el trampolín. “Si no fuera cosa tuya, no
habrías dejado que llegase a este momento”. “Si en verdad me has llamado a esto, haré tu
voluntad; si no me has llamado, tú me lo harás ver y me ayudarás a salir del atolladero”. Faltaban
20 ó 25 minutos para las seis de la tarde y le dije al Santo Cristo: “Voy a ordenarme; en tus
manos lo dejo todo. Tú verás”. Hoy, 25 años más tarde, sé que estoy donde el Señor me ha
puesto, sé que no he equivocado mi vocación. Le doy las gracias por tanto tanto que he recibido y
le agradezco el haber contado conmigo para esta tarea.

Es inevitable en estos días hacer balance de estos años de sacerdocio, aunque no es este escrito
el lugar más oportuno para comunicarlo. Pero de aquello que me siento más agradecido es,
precisamente, de haber recibido la llamada del Señor a construir su Reino desde el sacerdocio.

viernes, 28 de enero de 2011

BELÉN HISTÓRICO FAMILIAR. Navidad 2010

Mi madre, Mª Nieves Ferrer, coleccionó desde niña, año tras año, figuritas y escenas para el Belén. En este reportaje, en el que se distinguen de otras figuras y complementos más modernos, se ve el legado de mi madre, de su devoción por la Navidad, en un montaje en el que muestra todo su esplendor. Buena parte de las figuras supera los 70 años.