viernes, 10 de abril de 2015

JE SUIS CHRÉTIEN

Resultado de imagen de LA CRUZ DE CRISTO


Un atentado en Francia contra la revista Charly Hebdó con resultado de 12 víctimas mortales conmocionó el mundo occidental. Se sucedieron las manifestaciones y las concentraciones de condena por toda la geografía europea. Pocos días después, otro ataque, también del radicalismo islámico, dejó 23 víctimas mortales en Túnez y el mundo volvió a movilizarse, impresionado. En el atentado parisino, las víctimas fueron escogidas por publicar caricaturas ofensivas al Islam. En el segundo, las víctimas fueron aleatorias. En uno y otro caso, se defiende la libertad de expresión, de ideología; se condena la tiranía de los que quieren imponer por la fuerza su pensamiento. Hasta aquí, todo correcto. Pero el día de Jueves Santo masacran en Kenia a 148 cristianos solo por el hecho de ser cristianos y el mundo no reacciona. En los primeros casos, los informativos resultaban casi monográficos y las páginas que los periódicos dedicaban eran abundantes. En el caso de la matanza de Kenia, noticia breve o una reseña en el papel del diario. Solo el Papa ha denunciado el silencio del mundo occidental en estos casos. Los cristianos son masacrados sistemáticamente en Kenia, Nigeria, Irak, Siria, Pakistán. Mueren ahora en el mundo más cristianos que en tiempos de Nerón. Pero la Comunidad Internacional no reacciona, no dice nada, no defiende la libertad de conciencia y de religión como en otros casos. ¿Acaso hay que ser tolerantes con la persecución de cristianos? ¿Acaso los muertos cristianos son muertos "de segunda"? El silencio nos hace tolerantes con ese tipo de violencia; y la tolerancia nos convierte en cómplices. Esto no es sino una hipocresía de la que no quiero sacar mayores conclusiones, pero da que pensar acerca de la intencionalidad interesada de este silencio.

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