jueves, 1 de noviembre de 2007

Conducta racista

La semana pasada dieron la vuelta al mundo unas imágenes tomadas en un tren de Cataluña en las que un chaval de 21 años insultaba y agredía brutalmente en la cara a una menor ecuatoriana de 17 años que viajaba sola en el vagón. El chico hablaba por el móvil, y, al percatarse de la presencia de la sudamericana, comenzó a gritarle y a insultarle sin dejar el teléfono de su oreja; momentos después, vuelve a ella y le propina una patada salvaje en toda la cara. La chica llamó al teléfono de emergencias, localizaron al agresor y lo detuvieron; mientras, las imágenes, captadas por las cámaras de seguridad del tren, eran difundidas por los medios de comunicación.

En primer lugar, decir que tal conducta es racista y xenófoba, y que la única postura que cabe ante ella es el rechazo más absoluto. Nadie merece recibir un trato así y nadie tiene derecho a dar a otra persona un trato similar. El hecho en sí nos produje vergüenza ajena a muchas personas de buena voluntad, que vemos lo que los seres humanos somos capaces de hacer en el rechazo de otros seres humanos. Sin ningún motivo ni razón, sólo porque la chica es una inmigrante, su agresor se dirigió a ella para hacerle “pagar” por eso. El chico se siente que es alguien para despachar a otros de su país. Es más, se cree con el derecho exclusivo de vivir en él, de ganarse la vida, de poder salir adelante. Las actitudes violentas parten siempre de alguna sinrazón, y ésta es la sinrazón de este caso: Que un ser humano se crea superior a otro porque sus condiciones de vida son supuestamente mejores, y creer que eso le da derecho a avasallar al más débil e indefenso, aprovechándose de la superioridad de su fuerza bruta. Sólo la insensatez puede justificar un acto así.

Sin embargo, algunas asociaciones de ecuatorianos han hablado estos días como si esas actitudes fueran una constante en España, como si todos los ecuatorianos recibieran palizas racistas por el hecho de ser inmigrantes. Y eso no es justo. En España hay unos cuatro millones de inmigrantes, que suponen algo más del 10% de la población actual del país, y viven sin problemas de este tipo. Es más, lo que no dicen esos asociados es la cantidad de españoles de buena voluntad que ayudamos a los inmigrantes a salir adelante y cómo nos relacionamos con ellos y nos hacemos sus amigos. Ésta es una realidad mucho más patente en el caso de latinoamericanos, pues somos más afines por el idioma, la cultura y la fe cristiana. Y esta realidad es mucho más frecuente, por suerte, que la otra. No obstante, hay grupúsculos que, aunque son claramente minoritarios, su comportamiento nos avergüenza a los demás y resulta mucho más ruidoso por la alarma que crean. Son los nuevos nazis, sustentados por los partidos de extrema derecha, que, según estamos viendo, van aumentando, lenta pero preocupantemente, su representatividad en algunos parlamentos europeos, pero que no es el caso de España.

Los cristianos proclamamos en voz alta que la dignidad es la misma para todos los seres humanos, pues todos somos imagen del Creador; que quien maltrata a otro ser humano, ofende gravemente al hermano, a la Iglesia y a Dios; que todo el mundo tiene derecho a buscar una vida más digna y mejor para sí y para los suyos; que tener que buscar esa vida fuera de tu tierra, de tu familia y de tu país es ya motivo suficiente para intentar comprender a quien tiene que pasar por eso; y que el principio de solidaridad debe aplicarse a los inmigrantes en toda su extensión, en principio por razones humanitarias, pero también porque se lo están ganando, pues, con su trabajo, también ellos cooperan ha hacer nuestro país más próspero.

1 comentario:

  1. Hola. Yo tambien quiero pensar que este incidente sea algo aislado y no se generalize con todos las personas que vivimos en España. Ya que violencia hay en todo el mundo, en unos sitios con mas intensidad y en otros con menos. Por ello, hay que luchar no solo porque no haya violencia hacia los inmigrantes,sino para que no haya violencia de ningun tipo. Asi que creo que lo mas importante es que la sociedad piense un poco mas en todos sus actos, ya que la palabra gana a la fuerza.

    Por cierto,un blog muy interesante.
    Un saludo

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